El expelotero espirituano Eriel Sánchez no volverá a dirigir en el béisbol de Cuba, ni siquiera cuando termine de cumplir la suspensión de cinco años que le impuso la Comisión Nacional de ese deporte como castigo por el altercado que protagonizó el pasado 27 de septiembre con el comisario técnico Miguel Rojas, quien terminó hospitalizado por una herida en la cabeza.
El ya exmánager de los Gallos de Sancti Spíritus anunció la decisión en declaraciones al medio estatal provincial Escambray, que las difundió en un audio.
"No dirijo más", afirmó Sánchez, tras expresar que se sentía "apenado" y "avergonzado" por lo sucedido entre él y Miguel Rojas, a quien dijo apreciar y con quien nunca había tenido problemas antes del último sábado de septiembre.
El exatleta y ahora exdirector espirituano aseguró que su renuncia no era producto de la "cobardía", sino de su deseo de conservar el prestigio que aún tiene dentro de la pelota cubana.
"Estoy renunciando y no por cobardía, porque no soy de las personas que renuncia al trabajo (…), pero sí renuncio a que yo mañana termine perdiendo la reputación que mucho trabajo me ha costado", sostuvo.
El exintegrante de selecciones provinciales y nacionales se quejó de estar siendo tachado de "asesino" y "cobarde" en las redes sociales, y dijo preferir que las personas que todavía recuerdan algo de su reputación la conserven en su memoria.
Eriel Sánchez se despide del béisbol cubano con una carrera en la que tuvo más éxito como atleta que como director técnico. Mientras calzó los spikes detrás del home vistiendo el uniforme de Sancti Spíritus no pudo alzar el título en ninguna de las 25 Series Nacionales en las que intervino.
No obstante, se coronó campeón olímpico en los Juegos de Atenas 2004, últimos en los que Cuba subió a lo más alto del podio bajo los cinco aros. También integró la selección nacional que terminó segunda en el Clásico Mundial de 2006, en la que bateó un hit en tres turnos como emergente. Representó a la Isla en otras ediciones del Clásico, en Copas Intercontinentales y en Juegos Centroamericanos.
Como director, Sánchez se estrenó al frente del plantel sub-23 de su provincia en el campeonato nacional de la categoría, con un noveno puesto, en 2018. Un año después, saltó al primer lugar y en 2021 fue el director del roster que representó a Cuba en el Campeonato Mundial para menores de 23 años disputado en México.
Cuando se dio a conocer la preselección del conjunto, Sánchez fue fuertemente criticado por excluir a dos de los mejores lanzadores que tenía Cuba en aquel momento —Yunior Tur y Yosimar Cousín— y por el argumento que esgrimió para dejarlos fuera: les faltaba patriotismo.
Aunque el cuarto lugar en el que finalizó el equipo no fue un resultado pésimo —teniendo en cuenta el descalabro del que aún es considerado el deporte nacional de Cuba— la participación del roster "patriótico" en el certamen es recordada por la cantidad de abandonos que sufrió. Solo 12 de los 24 integrantes retornaron a la Isla. Y muchos han emigrado en los años siguientes.
La disputa entre Eriel Sánchez y Miguel Rojas se produjo como resultado de una decisión arbitral que perjudicó al equipo de Sancti Spíritus, pero no impidió su victoria sobre los Piratas de Isla de la Juventud.
No obstante, después del partido ambos exatletas se enfrascaron en una discusión que incluyó ofensas, según admitió Sánchez al ofrecer su versión de los hechos a Escambray, dos días después. El exmánager aseguró entonces que había actuado "por defensa", ante una agresión de Rojas, y aclaró que no golpeó a este con un bate como se difundió inicialmente, sino con "un palito".
Este martes, la Comisión Nacional de Béisbol de Cuba dio a conocer las sanciones contra los dos involucrados en el altercado. Sánchez fue suspendido de participar en el sistema competitivo del béisbol por un periodo de cinco años; Rojas recibió un castigo similar, pero por tres años.
El mismo martes, el periodista oficialista Oscar Sánchez Serra, subdirector del medio oficial Granma, dedicó un artículo a criticar la violencia en el deporte, en el que empleó calificativos como "repugnante" y "inadmisible" para el incidente protagonizado por los sancionados.
El periodista oficialista afirmó en el titular que "ni el deporte ni la pelota tienen que ver con la guapería, mucho menos con la violencia", aunque no siempre el oficialismo cubano ha sido crítico con actitudes violentas de deportistas y, en algunos casos, incluso las ha premiado.