El manager Eriel Sánchez afirmó este lunes que actuó "por defensa" al ofrecer su versión sobre la agresión que cometió el pasado 27 de septiembre contra el comisario técnico Miguel Rojas, después de un partido correspondiente a la edición número 64 de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, en el que el equipo que dirige, los Gallos de Sancti Spíritus, derrotaron con pizarra de 5-4 a los Piratas de Isla de la Juventud.
En una entrevista con el medio estatal provincial Escambray, Sánchez contó que, en el octavo inning, se produjo una jugada que inicialmente fue cantada a favor de Sancti Spíritus, ampliando a 6-3 su ventaja en el marcador. Posteriormente, los árbitros revirtieron su decisión inicial y la carrera de los Gallos fue anulada. De esa forma, y habiendo anotado los Piratas al consumir su turno al bate, la diferencia era 5-4 y así se mantuvo hasta el final del desafío.
Pero, aunque la jugada no tuvo consecuencias en el resultado final, generó una discusión que terminó con Rojas trasladado al hospital por un golpe en la cabeza.
"Cuando se termina el partido, por la amistad o la compenetración que hay entre Miguel Rojas y yo, decido ir hasta allí, me agacho frente a él en la cerca y le digo, con frases muy peculiares: Oye, compadre, en vez de estar puestos para la bobería de la comida (en referencia a un atraso que había existido en el hotel) y comiendo de la que pica el pollo, lo que deben es estar puestos para lo que pasa aquí y no suceda lo de la jugada porque ustedes son los máximos responsables. Cuando le hablé de esa forma, parece que Rojas no lo asimiló y me respondió con una palabrota: 'Eriel ¿qué… quieres tú que yo haga?'", relató el timonel de los Gallos.
"Y el malentendido detonó en una discusión acalorada. Le respondí y ahí comenzamos a hablar de una forma descompuesta y estoy completamente de acuerdo en que somos responsables de comenzar una discusión", añadió.
El también exdirector técnico del equipo sub-23 de béisbol de Cuba reconoció que tanto él como el comisario técnico cayeron en "una total falta de respeto" y que al calor de la disputa se ofendieron mentando a sus respectivas madres.
El altercado pareció aplacarse, según Sánchez, quien afirmó haberse retirado para su oficina. Hasta allí fue la directora provincial de Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), a quien él identificó como Laidalí. Según Sánchez, ella decidió que los tres conversarían al día siguiente sobre lo sucedido y que todo iba a "quedar ahí".
El manager aseguró que posteriormente analizó el partido con los integrantes del equipo y que les dio 15 minutos para saludar a sus familias y que luego Miguel Rojas entró en su oficina. Un representante de la empresa Islaazul sería testigo de lo ocurrido y de que él no empleó un bate contra Miguel Rojas, sino "un palito", según su versión.
Sánchez contó que Rojas estaba molesto por lo que él había dicho sobre su madre y que le lanzó "un manotazo".
"(…) Yo respondo, le tiro y él se da con una mesa que hay ahí y se cae. Ya el compañero de Islazul trata de intervenir. Rojas se levanta con algo en una mano que no sé qué es lo que era. Y con la otra está sacando la mochila", describió el director técnico del conjunto de Sancti Spíritus.
"Cuando veo que tiene un objeto en la mano, por defensa, cojo un palito que hay arriba de la mesa, que es de los lanzadores para hacer ejercicios de estiramiento, y ese palo lo tiro por arriba y le doy en la mano", dijo. "Parece que la punta de la otra parte del palo le da en la cabeza, que no puedo asegurar si la herida fue con el palo o con la mesa cuando le di y él se cayó. Al ver eso, lo dejo todo y a él se lo llevan".
"Quiero aclarar que no fue con un bate como dicen. No soy una persona capaz de coger un bate para defenderme de Miguel Rojas", subrayó Eriel Sánchez.
"Estoy consciente y me siento responsable de toda la actitud que tuvimos desde que perdimos la compostura y dejamos de ser entrenadores, pedagogos, educadores y con toda falta a la ética, nos convertimos en un espectáculo en el terreno. Lo demás fue una violación de él a mi privacidad. No premedité nada y él vino a donde estaba yo a agredirme, me defendí", aseguró.
Sobre las críticas que ha suscitado el hecho y las peticiones que han surgido en las redes sociales de que vuelva a dirigir en el béisbol cubano, Sánchez pidió que la Comisión Nacional de ese deporte tome una decisión que se base en los hechos y no en complacer a los usuarios de las redes.
Este lunes la entidad informó en sus redes sociales que su Comisión Disciplinaria analiza el incidente y que ninguno de los dos involucrados en el incidente actuará en la Serie Nacional hasta que se definan las medidas a aplicar.