El manager del equipo de béisbol de Sancti Spíritus, Eriel Sánchez, y el comisario técnico Miguel Rojas, implicados en un incidente violento ocurrido el 27 de septiembre, tras un partido de la Serie Nacional, fueron sancionados con varios años de exclusión de las competencias de la pelota cubana. Los castigos y las criticas oficiales muestran la hipocresía del castrismo frente a la violencia en el deporte
La Comisión Nacional de Béisbol (CNB) anunció este martes las "medidas disciplinarias" contra ambos, tras considerar que tanto el timonel de los Gallos de Sancti Spíritus como el funcionario cometieron una indisciplina tipificada como "muy grave" en el Artículo 17 del Reglamento Disciplinario del Sistema Competitivo del Béisbol.
Por tanto, Sánchez quedó suspendido de participar en el sistema competitivo del béisbol por un periodo de cinco años, informó la CNB en una nota publicada por el medio oficial Granma. Rojas recibió la misma sanción, pero por un periodo de tres años.
La entidad aseguró que el manager le produjo una herida en la cabeza al comisario técnico con un "objeto de madera", que no precisó. No obstante, afirmó que no se trató de un bate, ratificando la versión de los hechos que Eriel Sánchez ofreció al medio estatal provincial Escambray, dos días después de los hechos, que han tenido gran repercusión en las redes sociales.
En su relato, Sánchez dijo que usó "un palito" y que actuó "por defensa", aunque reconoció que tanto él como Rojas incurrieron en faltas de respeto y exhibieron una actitud reprochable, de la que afirmo sentirse "avergonzado".
También este martes, Granma publicó un artículo de su subdirector Oscar Sánchez Serra, quien describió el incidente con calificativos como "repugnante" y "inadmisible" y consideró necesario "ser radical" y "cortar el mal de raíz" para evitar la violencia en el deporte, que no es repudiada por la prensa estatal de Cuba cuando se ejerce en nombre de la "revolución".
El periodista oficialista afirmó en el titular que "ni el deporte ni la pelota tienen que ver con la guapería, mucho menos con la violencia". Sin embargo, no siempre el oficialismo cubano ha sido crítico con actitudes violentas de deportistas y, en algunos casos, incluso las ha premiado.
El 24 de octubre de 2023, el entonces cuatro veces campeón olímpico de lucha grecorromana Mijaín López agredió al cubano Damián Montes de Oca Iglesias, cuando este se manifestaba, de manera pacífica, contra el régimen de La Habana durante un partido de béisbol de los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile.
Casi dos años después, ni La Habana ni la prensa oficial se han pronunciado sobre ese hecho, que empaña la carrera deportiva del pentacampeón bajo los cinco aros.
No ha habido una disculpa oficial por parte de las autoridades cubanas ni del gladiador, ni una crítica a este de los medios estatales de comunicación, que podría haber escrito Oscar Sánchez Serra, por ejemplo.
Más bien, el régimen cubano dio muestras de aprobar la conducta violenta de López. En septiembre de 2024, le fue otorgada la réplica del machete del general de la Guerra de Independencia Antonio Maceo, una figura que el régimen ha intentado usar para atizar la violencia entre los cubanos.
Dos meses después, Raúl Castro le otorgó el título de Héroe de la República de Cuba, que es la máxima distinción que concede el régimen "a cualquier ciudadano cubano o de países amigos, por méritos y hazañas extraordinarios realizados en la defensa de la patria y las conquistas de la Revolución o por excepcionales aportes a la causa del socialismo y en la lucha contra el imperialismo", de acuerdo con la enciclopedia oficialista EcuRed.
En 2008, luego de que el campeón olímpico de Taekwondo en Sidney 2000 Ángel Valodia Matos propinara una patada a un árbitro durante la edición celebrada en Pekín, Fidel Castro justificó el golpe que les costó tanto al atleta como a su entrenador la suspensión de por vida por parte de la Federación Internacional de Taekwondo y el Comité Olímpico Internacional.
Pero aún hay otro ejemplo: el 1 de agosto, durante los Juegos Panamericanos de Winnipeg, en un partido de béisbol entre Cuba y el país anfitrión, un espectador saltó al terreno con un cartel crítico con el castrismo. Varios peloteros cubanos, entre ellos Javier Méndez y Juan Padilla, lo agredieron.
Que esperan, no es hipocrecia: mijain es "intocable" por ser un represor y perro chivaton
Estos esbirros han acelerado su paso hacia la miseria absoluta y el olvido, pues aunque la obediencia servil y la chivateria no iban a impedir que fueran reciclados como miles de glorias deportivas, al menos tenían garantizada alguna pacotilla por un par de años en sus viajes a los torneos internacionales, en los que su función principal seguiría siendo la de controlar y vigilar a los atletas.