Sacan ciudades de las excavaciones,
criaturas abisales del foso de los sueños,
genealogías enteras de una vértebra,
bosques perdidos de un insecto en ámbar.
Crionizan, clonan, aceleran partículas.
Hunden nuevos planetas en viejas mitologías.
Revisan las historias. Narran
como acabada de inventar,
la del niño que flota en su cuna en el río.
Resuelven la canción de las ballenas jorobadas,
lo que silban las dunas del desierto
y ni siquiera una nota de su música.
¿A qué suenan las hojas del primer árbol
que se alza al otro lado?
Contamos con las murmuraciones
de quienes estuvieron por traspasar el límite.
Contamos con inscripciones, lo que dicen
los libros sagrados.
Sentimos que vendrá —esto sentimos—
y, de no haber dolor, querríamos postergarla.
De entre todos sus nombres,
sabemos este nombre: Nunca-Dejada-Atrás.
Antonio José Ponte nació en Matanzas, en 1964. Ha publicado poesía, ensayo, cuentos y novela. Este poema pertenece a un libro inédito.