Una pared invisible
me separa de quien fui.
Tiene que haber por ahí
una puerta. Lo imposible,
posible. La arquitectura
de la realidad viciada
abierta a una bocanada
de aire, misteriosa y pura.
No sé dónde está esa puerta,
mas sé que en cualquier momento
una ráfaga de viento
pudo dejarla entreabierta.
Acaricio la estructura
hasta dar con una hendija
y, como una lagartija,
salgo de mi sepultura.
Orlando González Esteva nació en Palma Soriano en 1952. Fondo de Cultura Económica ha publicado una antología de sus textos: ¿Qué edad cumple la luz esta mañana? (México, 2008). Sus libros más reciente son El parlachín extraviado (Artes de México, Ciudad de México, 2024) y La juventud del azar (Pre-Textos, Valencia, 2025). Este poema pertenece a su libro Escrito para borrar (Ediciones La Palma, Madrid, 1997).