Hay quienes tienen una destreza insólita con las palabras, otros se quedan en la bruma de su propio limbo: 1 Caballo, 7 Caracol, 17 Luna, 19 Lombriz, 20 Gato fino, 27 Avispa, 36 Cachimba, 50 Policía.
Los amigos no se cansan de dudar, al torcer la realidad se meten en el deseo de lo que apuestan. Citar la grandiosidad de unas actrices famosas, decir de memoria largas extensiones de poemas borgianos, pensar la escena de la vida como un columpio, son algunos de los caminos para llegar al triunfo.
Es una cuestión de futuro, los amigos son insaciables, necesitan ser escuchados por el oráculo de la Charada. Uno de los presentes se aferra a los brazos de Alguien, con un hablar pausado augura el recorrido de una novela que vendrá a poner una piedra en el camino. ¿Qué se puede hacer si siempre vamos a estar esperando? Veo lo que falta y siento un alivio ante las apuestas.
La terquedad es esta comida, cada uno propone en la sobremesa sus mejores cuentos, añoran lo que va a pasar en otras comidas futuras. Alguien se levantará una mañana y nos leerá, comentan. Se quedará atento a la línea impresa, pasará las páginas con vehemencia, se perderá en el tiempo del libro.
Este oráculo está resuelto, la comida ha terminado, nos toca ahora bajar la basura clasificada por sus calidades. En la escalera Alguien grita Gallina Prieta, es el 37 en la Charada. La basura nos augura el final anhelado, cada uno cumple con la tarea de ubicar los desperdicios en su contenedor.
Efraín Rodríguez Santana nació en Santiago de Cuba, en 1953. Poeta y novelista, sus dos últimas novelas publicadas son La cinta métrica (Espuela de Plata, Sevilla, 2011) y Mi último viaje en Lada (Espuela de Plata, Sevilla, 2021). Este relato pertenece a un libro en preparación.