En Miami, en la mañana de ayer domingo, falleció Manuel J. Santayana, poeta, traductor, profesor y apasionado defensor de nuestra lengua.
Nacido en Camagüey en 1953, Santayana recibió su formación como Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Miami. Su obra como poeta —De la luz sitiada, Las palabras y las sombras, Lo que ha dejado el fuego— y como traductor —Rimas de Michelangelo Buonarroti, Las flores del mal de Charles Baudelaire y poetas británicos y estadounidenses— se destacó por la sensibilidad y el rigor con que abordó cada verso. En sus traducciones buscó siempre, no solo transmitir el sentido, sino también la música interna del idioma.
Santayana se destacó como académico comprometido con la preservación y difusión del español en contextos multiculturales. Fue nombrado académico numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), cargo que aceptó como un honor y una responsabilidad, incluso frente a los problemas de salud que en sus últimos años limitaron su movilidad. Desde esa tribuna, advirtió con fuerza sobre la "marginalización" del español en EEUU y la necesidad de que los hispanohablantes cultiven y preserven su lengua como un acto de identidad y dignidad cultural.
"Desde que conocí a Manuel Santayana, hace más de 40 años, recién llegado yo a EEUU y cuando él todavía andaba por la veintena, supe, como si se tratara de una revelación, que estaba en presencia de un gran poeta, pese a que entonces su obra permanecía aún inédita", escribió de él Vicente Echerri.
DIARIO DE CUBA ha publicado varias de sus traducciones.
Enriqueció las traducciones de Baudelaire con la suya... Un hermoso y enorme volumen... Intelectual de rigurosa cultura, gran conversador. Descanse en paz. En la fuerte tradición cubana de traductores literarios.
Un poeta de gran vuelo. En paz descanse.