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Literatura

El Instituto Cervantes incluye varios objetos de Nicolás Guillén en su Caja de las Letras

El legado incluye un pasaporte anulado por el Gobierno de Batista y un ejemplar de la edición príncipe de 'Sóngoro Cosongo'.

Madrid
Entrega del legado de Nicolás Guillén al Instituto Cervantes.
Entrega del legado de Nicolás Guillén al Instituto Cervantes. Instituto Cervantes

La Caja de las Letras del Instituto Cervantes recibió este martes, en Madrid, nuevos objetos para incorporar al legado que del poeta cubano Nicolás Guillén (1902–1989) atesora la institución, informó la entidad en su página web.

Dichos objetos son un pasaporte anulado por el Gobierno de Fulgencio Batista, el ejemplar de la edición príncipe de Sóngoro Cosongo, dedicado por Guillén a su esposa, y una viñeta a la que el poeta tituló "Salina con hombre".

En el acto de entrega participaron el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y el presidente de la Fundación Nicolás Guillén y nieto del poeta, Nicolás Hernández Guillén.

En palabras de García Montero, "Guillén fue un poeta que llevó la tradición cultural española al diálogo con la identidad cubana y representó el espacio de color cubano o el negrismo". Destacó, además, que "su compromiso político se potenció a partir del golpe de Estado de Batista y se caracterizó en su literatura por un diálogo entre la cultura y la conciencia social".

"En España se convirtió en autor de referencia, porque, aparte de su calidad literaria y su diálogo con la literatura española, fue un poeta musicalizado, y en nuestras plazas y calles se cantaron sus versos a través de la música de Ana Belén y Víctor Manuel, que nos animó a estar abiertos y a derribar todas las murallas", sostuvo.

Por su parte, Hernández Guillén hizo un recorrido por los objetos entregados y explicó que el pasaporte "fue utilizado por Guillén cuando viajó a Chile para participar en un Congreso Latinoamericano de Escritores en 1953. En ese momento se inició la Revolución Cubana, y ese viaje se convirtió en exilio ante la imposibilidad de regresar".

"Cuando más presionado estaba, pasó gran parte del exilio en Francia, si bien las autoridades francesas comenzaron a presionarlo para que abandonara el país porque era incómodo para ellos, y a la dictadura de Batista le pareció un momento apropiado para inutilizar su pasaporte", apuntó.

"De hecho, este pasaporte cuenta con un cartel que va de lado a lado con la palabra 'inutilizado'. Guillén recibió un plazo de 21 días para abandonar Francia y únicamente pudo salir gracias a la intermediación de su amigo Rafael Alberti, que en ese momento se hallaba en Argentina", agregó.

"El presidente argentino del momento, Arturo Frondizi, también era admirador de la obra de Guillén y dio órdenes de aceptar cualquier solicitud de asilo del poeta. Y de ese modo viajó a Argentina, donde le esperaban Rafael Alberti y María Teresa León, con un afecto, cariño y familiaridad en contraste con la hasta entonces durísima estancia en el exilio", explicó.

En cuanto al ejemplar de la edición príncipe de Sóngoro Cosongo, dijo que "este poemario es tal vez el más importante de su obra y viene de una edición de 300 ejemplares que Guillén financió con dinero de un premio de la lotería".

"La obra de Guillén se caracteriza por una poesía comprometida con la justicia social y la identidad mestiza. Fue pionero de la poesía negra en lengua española y militante comunista, apoyando activamente la Revolución Cubana. Entre sus poemas más célebres se encuentra Balada de los dos abuelos, símbolo de reconciliación entre sus raíces africanas y europeas", apuntó el Instituto Cervantes.

Entre sus poemarios destacan Motivos de son (1930), Sóngoro Cosongo (1931), West Indies, Ltd. (1934), España. Poema en cuatro angustias y una esperanza (1937) y Cantos para soldados y sones para turistas (1937), entre otros.

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2 comentarios

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Los editores debieran revisar con más cuidado: Nicolás Guillén no tuvo hijos, no pudo tener nietos, obviamente.
Por cierto, el viaje a Argentina es luego de cobrar el Premio Stalin... Su poema a Stalin, al que llama "gran capitán", como el de Neruda, muestran lo que Albert Camus criticó a Sartre, un bochornoso silencio ante los crímenes cometidos por el dictador soviético.

Si lo de Guillén con el castrismo fue sincero en vez de oportunista, inteligente no era.