Anarchivo, un libro con parte de la inédita papelería privada, la pintura y el epistolario del cineasta cubano Nicolás Guillén Landrián, uno de los creadores fundamentales de la cinematografía de la Isla, fue presentado el sábado 20 de septiembre en La Habana.
Producido por Ediciones*, sello editorial independiente sin fines de lucro gestionado por el artista Yornel Martínez Elías, el volumen, que puede descargarse libremente, ofrece una imagen inédita del autor de Coffea arabiga y Ociel del Toa, que permite asomarse a sus notas privadas gracias a la cuidadosa curaduría de una parte de los archivos conservados por su viuda, Gretel Alfonso.
Como señala el profesor y ensayista puertorriqueño Julio Ramos, encargado del prólogo del libro, los materiales en él reunidos "nos aproximan a las vicisitudes de la vida y la imaginación radical del documentalista, pintor y poeta cubano". Estos han "sobrevivido casi milagrosamente a la censura, la erosión del tiempo, la polilla insaciable del olvido, gracias al cuidado de Gretel Alfonso Fuentes, quien convivió con Guillén Landrián desde el año de su matrimonio en La Habana en 1988 hasta la muerte del cineasta, el 23 de julio de 2003 en Miami".
"Gretel volvió con los materiales a La Habana cuando retornó a darle sepultura a su compañero. (...) Buena parte de los escritos proviene del periodo diaspórico de Guillén Landrián en Miami y Nueva York, uno de los menos conocidos de su trayectoria. También se incluyen algunos escritos y dibujos de años anteriores, entre ellos, varios apuntes
y poemas de la reclusión psiquiátrica y del presidio (...)", apunta.
Según Ramos, Anarchivo nos devela "los rastros de la fuerza radical de una vida dañada pero jamás agotada por la violencia del confinamiento, y luego, ya en Miami y en Nueva York, por los fármacos antipsicóticos y la pauperización. El libro inscribe lo que hay de irreductible en el querer de una inconsolable querella".
A través de los apuntes de Guillén Landrián reunidos en el volumen emergen las claves de su periodo formativo, sus influencias, el aporte decisivo de su familia, algunos de los resortes de sus obras, así como su opinión sobre figuras de su tiempo con los que tuvo roces, desde el pintor Fidelio Ponce y el dictador Fidel Castro hasta la cantante Celia Cruz.
La antología suma un guion de un proyecto documental, poemas del cineasta publicados en el boletín mensual Hojas, iniciativa de miembros del taller literario Rolando Escardó, del Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde Guillén Landrián estuvo recluido y recibió electroshocks, al igual que numerosos opositores y disidentes señalados por la policía política del régimen.
Junto a dibujos y pinturas, así como fotos, se incluye una esclarecedora entrevista con Gretel Alfonso, así como una prolija filmografía del cineasta.
Nicolás Guillén Landrián (1938-2003), nacido en Camagüey, realizó a lo largo de la década de 1960 más de una decena de documentales dentro del estatal Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), varios de los cuales obtuvieron premios internacionales. Pese a su relevancia artística, fueron archivados hasta el año 2000, en que la extinta Muestra Joven los volvió a exhibir.
En tanto, el cineasta fue expulsado del cine institucional en 1972, y sufrió numerosos encarcelamientos y reclusiones en instituciones psiquiátricas, al tiempo que fue convertido en perseguido político. En 1990 logró emigrar a EEUU junto a Gretel Alfonso.
Tras el redescubrimiento de su obra, Guillén Landrián ha merecido numerosos estudios y su obra es ampliamente reconocida a nivel internacional. Filmes como Café con leche (Manuel Zayas, 2003), El fin, pero no es el fin (Jorge Eguzquiza, Víctor Jiménez, 2005), Retornar a La Habana con Guillén Landrián (Julio Ramos, Raydel Araoz, 2013) y Landrián (Ernesto Daranas, 2023) le han rendido homenaje.