La temporada de verano en el Centro Clark de Arte y Difusión, en Montreal, Canadá, estará marcada, entre el 26 de junio y el 2 de agosto, por la exposición Noche eterna, desobediencia estética, curada por el joven artista cubano Amed Aroche, en colaboración con Projet Casa. Según detalló la institución, "las obras presentadas movilizan estrategias concretas de transgresión: reescritura, archivo, desautomatización y proyección crítica de la realidad".
Así, Aroche colabora con siete cubanos de diversas generaciones, identidades y prácticas: Lester Álvarez, Kevin Ávila, Raychel Carrión, Liliam Dooley, Leandro Feal, Ernesto Oroza y Luis Manuel Otero Alcántara, actualmente exiliados entre EEUU, Francia y España, con la excepción de Otero Alcántara, quien fue condenado a cinco años de prisión en Cuba en 2021 por su activismo político.
La exposición, que es el resultado de la tesis de maestría de Aroche, realizada en el Centre Urbanisation Culture Société del Institut national de la recherche scientifique (INRS), se trata de "una lectura crítica del imaginario político cubano", y cuenta con el apoyo del Museo de Bellas Artes de Montreal (MMFA) y el Centro Canadiense de Arquitectura (CCA).
"Al dar voz a los artistas desobedientes de hoy, Noche Eterna, desobediencia estética marca un punto de inflexión, pues propone reflexionar sobre la memoria, la disonancia y la disidencia a través de prácticas que circulan más allá de las fronteras, dentro de un espacio caribeño diaspórico y, además, político", indicó el Centro Clark.
Así, "este proyecto se basa en un enfoque sociológico e historiográfico para analizar las narrativas estéticas y sociopolíticas producidas al margen del discurso oficial que continúa estructurando el imaginario cubano. La exposición pone en diálogo a artistas cubanos cuyas obras, durante décadas, han repensado, criticado y reconstruido una memoria colectiva y un imaginario político liberados del control estatal", agregó.
La exposición, que "se convierte así en un ensayo crítico sobre el arte cubano contemporáneo anclado en una estética de la desobediencia y una reflexión sobre las nuevas territorialidades de la creación en un espacio caribeño fragmentado, transnacional y diaspórico", conforma, en opinión de su curador, "un verdadero contradiscurso que visibiliza realidades alternativas y subversivas de la Isla".
"Los artistas de esta exposición encarnan diversas formas de desobediencia estética de forma sofisticada e inteligente. Cada uno, a través de sus diversos medios de expresión, ofrece documentos de resistencia y creatividad artística y política", remarcó la entidad organizadora.
Asimismo, como parte de su investigación, Aroche estudió los vínculos históricos entre Cuba y Quebec, que "conforman una corriente cultural subterránea, compuesta por circulaciones estéticas, solidaridades políticas y fascinaciones mutuas", dijo.
En tal sentido, "esta exposición forma parte de esta historia de perspectivas cruzadas. También amplía los intercambios iniciados hace más de una década entre instituciones cubanas y quebequenses, en particular gracias al Regroupement des centres d'artistes autogérés du Québec (RCAAQ) y el Conseil des arts de Montréal (CAM)", resaltó el Centro Clark.
En el texto de presentación de Noche eterna, desobediencia estética, la institución artística canadiense subrayó que "la situación actual en Cuba es la de un país al límite de sus fuerzas, asfixiado entre un sistema en desintegración y la ausencia de una nueva estructura capaz de reemplazarlo".
Al hilo de lo anterior, el Centro Clark sostuvo: "Sin embargo, tras este desastre se esconde un régimen totalitario, autoritario y corrupto que, en sincronía con la amenaza imperialista que dice combatir, contribuye a la asfixia de su propio pueblo mediante la opresión, la represión y la violencia".
Así, "cualquier perspectiva analítica y lúcida debe considerar esta realidad como punto de partida para imaginar futuros políticos más justos y habitables para los cubanos", remarcó.
Me alegro por los cubanos, pero también por que esa exposición la hagan en Canadá donde tanta bobería se dice sobre Cuba.