El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este martes enviar al secretario de Estado, Marco Rubio, a Cuba para "resolver" la situación en la Isla, mientras el jefe de la diplomacia estadounidense y el embajador ante Naciones Unidas, Mike Waltz, denunciaron los privilegios de la cúpula del régimen.
"Le dije que lo íbamos a dejar en Cuba. Lo resolverá en unos 15 minutos", afirmó Trump durante un mitin de campaña en Corpus Christi, Texas, después de invitar a Rubio a subir al escenario. "Vamos a lanzarlo en paracaídas. Simplemente déjalo caer y él lo resolverá", agregó mientras elogiaba su labor, publicó USA en vivo.
La alusión retomó sus declaraciones del viernes en Fort Myers, Florida, donde había afirmado que Estados Unidos "se ocupará de Cuba a su regreso de Irán", como publicó DIARIO DE CUBA, y que enviaría a Rubio para "cerrar el trato".
Rubio afirmó antes que "Cuba necesita un cambio muy drástico". En una publicación del viernes, llamó a quienes desean impulsar una transformación en el país a "colaborar discretamente" con la CIA.
"A quienes buscan generar un cambio positivo en Cuba: este es el momento", escribió. "Ante la decepción de las promesas incumplidas, la corrupción y la vida privilegiada de unos pocos, aprovechen esta oportunidad para lograr el cambio que desean mediante una colaboración discreta con la CIA", añadió.
Cayo Piedra, los privilegios frente a las privaciones
Este martes 27 de octubre, Rubio compartió en su cuenta personal de X una infografía de Cayo Piedra, un enclave frente a la costa sur de Matanzas que el testimonio del antiguo escolta Juan Reinaldo Sánchez y reportajes previos han descrito como un refugio reservado a Fidel Castro, su familia y sus invitados.
"Isla privada del régimen corrupto en Cuba", escribió el secretario de Estado.
El gráfico, titulado Castro’s Cay, identifica una residencia atribuida a Castro, una casa de huéspedes, piscina, helipuerto, muelle, restaurante flotante y un recinto señalado como destinado a delfines. En el extremo norte también sitúa lo que rotula como un lanzador de misiles.
La imagen no es nueva. Una versión ya aparecía en un artículo del New York Post publicado el 10 de mayo de 2015, basado en las memorias de Sánchez.
En el libro La vida oculta de Fidel Castro, Sánchez relató que acompañó al gobernante al cayo repetidamente entre 1977 y 1994. Describió viviendas, embarcaciones, personal de servicio y un dispositivo permanente de protección. Aunque caracterizó la casa principal como un bungaló funcional y sin grandes ostentaciones, detalló una infraestructura destinada al descanso de Castro y su círculo cercano.
La publicación de Rubio coincidió con las denuncias de Waltz durante el debate anual de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo estadounidense.
"La corrupción del régimen cubano es pasmosa: se relajan en su isla privada mientras su pueblo se queda sin comestibles ni electricidad", escribió el embajador en X.
Las denuncias que La Habana intentó interrumpir
Durante su intervención ante la Asamblea General, Waltz contrapuso las instalaciones de recreo de la elite con las dificultades de la población para conseguir alimentos y disponer de electricidad. También mostró imágenes de artículos de lujo y mencionó propiedades y privilegios de dirigentes y familiares.
Las interrupciones de la delegación cubana comenzaron mientras exhibía fotografías de los relojes Rolex usados por Fidel Castro y Miguel Díaz-Canel. El canciller Bruno Rodríguez exigió una moción de orden y se acercó a la mesa presidencial pese a las peticiones de que permitiera concluir al representante estadounidense.
"Esto no es La Habana. No me vas a intimidar", respondió Waltz.
Rodríguez acusó al embajador de "mentir descaradamente" y de atentar "contra la dignidad del pueblo y del Gobierno de Cuba".
El show de la diplomacia del régimen fue más allá, cuando el primer secretario de la Misión Permanente de Cuba ante la ONU, Richard Tur de la Concepción, agredió a un diplomático estadounidense al intentar arrebatarle en tres ocasiones el teléfono con el que grababa. Horas más tarde, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, firmó los documentos para expulsar a Tur de la Concepción.