Cuba necesita "un cambio muy drástico", declaró el lunes 26 de octubre el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, días después de haber invitado a los habitantes de la Isla a entrar en contacto con la CIA de manera "discreta".
"Creemos que Cuba necesita un cambio muy drástico, y lo dejaré ahí", explicó Rubio a periodistas en teleconferencia de prensa, citada por la agencia de noticias AFP.
"A quienes buscan crear un cambio positivo en Cuba: este es el momento", había afirmado Rubio en redes sociales el pasado viernes.
"Ante la decepción por las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios de unos pocos, aprovechen esta oportunidad para lograr el cambio que desean mediante una colaboración discreta con la CIA", añadió, en un llamado que incomodó al régimen cubano.
Al ser preguntado por qué invitaba a los cubanos a entrar en contacto con la CIA en lugar de intentar acciones pacíficas, Rubio replicó: "no puedo contestar a eso".
Cuba "es un caso muy diferente de Venezuela, y no diré más", añadió.
Donald Trump reiteró el viernes, en un acto electoral en Florida, que su idea para someter a La Habana es ordenar a los buques militares que operan actualmente en Oriente Medio que hagan "una parada" frente a Cuba a su regreso, una idea que ha venido sugiriendo en los últimos meses.
"Haremos que uno de ellos se detenga a unos 45 metros de la costa. Ellos levantarán las manos. Y luego enviaremos a Marco Rubio para que cierre el trato", afirmó el mandatario republicano.
Las nuevas declaraciones del secretario de Estado se producen solo horas después de que el jefe de la misión diplomática de Washington en La Habana, Mike Hammer, se reuniera con el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis L. Donovan.
El encuentro fue hecho público por la Embajada estadounidense en la Isla que, en un breve comunicado en su perfil de Facebook, se limitó a decir que la reunión se produce en un contexto en el que hay "mucho de que hablar sobre Cuba".
La reunión entre Hammer y Donovan ocurre, además, tres semanas después de que el alto cargo militar realizara una "visita operativa" a la Base Naval de Guantánamo, donde constató los cambios en la instalación militar de cara a prepararla "para la guerra autónoma".
Si bien la opción militar respecto al futuro de Cuba se ha enfriado y avivado de forma sucesiva, a tenor de las declaraciones de altos funcionarios de EEUU, nunca ha desaparecido del todo ni tampoco se ha presentado como la opción inmediata.
En tal sentido, el pasado septiembre, la cadena CBS News informó que Estados Unidos estaría sentando las bases para llevar a cabo una potencial acción militar en Cuba. Según un mensaje del Ejército revisado por el medio estadounidense, la Reserva estaba evaluando la posibilidad de proporcionar fuerzas policiales, personal médico y otras unidades de apoyo al Comando Sur de las Fuerzas Armadas en los siguientes cuatro meses.
Más allá de las cuestiones operativas de la reunión entre Hammer y Donovan, el encuentro envía una señal a La Habana, mientras la opción militar vuelve a cobrar fuerza, a apenas unas horas de que el régimen cubano presente ante la ONU su resolución anual de condena al embargo de Estados Unidos.
Al hilo de lo anterior, y en consonancia con la estrategia de Washington para restarle apoyos a La Habana, Rubio afirmó que "el régimen cubano no llevará a cabo las reformas que el pueblo cubano merece mientras crea que la comunidad internacional está de su lado".
Además, en una entrevista en septiembre, el secretario de Estado lanzó una advertencia a la nomenclatura del régimen, cuyos integrantes, según él, todavía creen que pueden resistir sin hacer cambios hasta que concluya la Administración Trump: "Están equivocados y aprenderán la lección por las malas si no rectifican".
El mensaje de Marco Rubio es simple:
“Si ustedes se rebelan, nosotros intervenimos”
Lo que sucede es que Cuba ni es Serbia, ni Rumania, ni Francia. Allí todo el mundo espera cruzar el charco que es más práctico y menos peligroso.