En los primeros diez meses de 2026 se han impuesto en Sancti Spíritus tantas multas por quemar árboles para producir carbón vegetal como en todo 2025, informó la revista oficial Bohemia, mientras los cubanos dependen cada vez más del carbón para cocinar, ante la falta de gas licuado y de electricidad.
El medio estatal reconoció que los cubanos han tenido que recurrir a viejas hornillas de carbón para cocinar los alimentos y culpó a Estados Unidos de la ausencia de gas licuado y de kerosene, así como de los apagones diarios que, afirmó, superan las 36 horas consecutivas "muchas veces".
La prensa oficial reproduce el discurso del régimen cubano, que achaca a las sanciones impuestas por Washington en 2026 el desabastecimiento de combustible en el país.
Sin embargo, esa narrativa choca con las imágenes de patrullas y vehículos de la Policía que acuden con prontitud a los lugares donde se producen protestas en Cuba.
Por otra parte, en el verano de 2025, antes de que Washington amenazara con aranceles a los países que exportaran petróleo a la Isla y cuando el país vivía apagones interminables, al menos nueve embarques de crudo despachados por la empresa estatal venezolana PDVSA con destino Cuba nunca llegaron a sus puertos, como mostró una investigación de DIARIO DE CUBA y medios de Venezuela y Panamá.
Bohemia señaló que la preocupación de expertos y autoridades de Sancti Spíritus se centra en qué madera se está empleando para hacer el carbón.
"Si, como norma, siempre ejercieron esa labor carboneros, gente con conocimiento, hoy cualquiera decide hacer carbón, en cualquier lugar. Y la realidad está demostrando que no todo el mundo actúa respetando el régimen de custodia o lo legalmente establecido para esa actividad", dijo Ernesto Ramón Toledo Medina, máster en Ciencias y director técnico-desarrollador en la Empresa Agroforestal Sancti Spíritus.
"Algunos ciudadanos se quejan, alegando que nosotros prohibimos la producción de carbón y eso no es verdad; nosotros lo que exigimos es el uso adecuado, seguro, del fuego en las áreas correspondientes y el empleo de la madera aprobada para ello", sostuvo Iraida Rodríguez-Gallo Companioni, segunda jefa del Cuerpo de Guardabosques en la provincia.
La revista oficial también tachó de oportunistas a quienes "lucran" revendiendo el carbón vegetal, aunque el propio Estado vende el saco a 1.200 pesos (más de un tercio del salario mínimo, que en Cuba es 3.210 pesos mensuales), según recogió DIARIO DE CUBA en un reportaje en mayo de 2025.
Por otra parte, en medio de la escasez de gas licuado, empresas como CubaMax, Katapulk y SuperMarket 23, entre otras, han estado ofertando cilindros de gas por entre 30 y 90 dólares, que la mayoría de los cubanos no pueden pagar.
La leña y el carbón se han ido convirtiendo en las opciones de muchos cubanos para cocinar, incluso en La Habana, como evidenció un reportaje de DIARIO DE CUBA en septiembre.
La Universidad de Oriente presenta como "creativa" la opción de cocinar con leña, a la que se resignan los cubanos
La Universidad de Oriente, ubicada en Santiago de Cuba, informó el domingo en su página de Facebook de la inauguración de una cocina alternativa a base de leña y la presentó como una muestra de "creatividad", aunque desde 2025 varias escuelas de esa provincia emplean la leña para cocinar, como mostró DIARIO DE CUBA.
"Frente a las limitaciones impuestas por el bloqueo, la Universidad de Oriente responde con creatividad, ingenio y compromiso", afirmó la universidad.
"Esta iniciativa demuestra que, aun en medio de adversidades, es posible encontrar soluciones innovadoras y aprovechar los recursos disponibles. Representa también la voluntad de seguir adelante, de sobreponerse y de transformar las dificultades en oportunidades", aseguró.
Sin embargo, testimonios recogidos por DIARIO DE CUBA contrastan con el triunfalismo de la Universidad de Oriente.
"Son comidas hervidas, sin especias. Cuando hacen chícharos, quedan duros, y es un desperdicio. Tenemos que mandarle refuerzos para el almuerzo; un fufú de fongo, un poquito de arroz, lo que se pueda. El sabor de la comida con leña es distinto, sabe a humo", afirmó Yuneisi, madre de una niña que va al seminternado Micro 2 del distrito José Martí.