Como parte de la debacle de los servicios básicos de Cuba, y particularmente de las sostenidas afectaciones en el abasto de agua, la empresa estatal Aguas de La Habana informó este martes de una interrupción parcial del bombeo del líquido en buena parte de la capital debido a trabajos "para el mejoramiento y la estabilidad en el servicio eléctrico de las principales fuentes de abasto de la ciudad".
Las principales reparaciones son ejecutadas en una de las estaciones de bombeo más importantes de La Habana, Cuenca Sur, que da servicio a los municipios más poblados. Además, Aguas de La Habana utilizará la paralización del bombeo "para trabajar en la reparación y mantenimiento de posiciones puntuales en la conductora de 78 pulgadas".
Si bien la empresa tiene previsto concluir los trabajos en esta misma jornada, su largo historial de deficiencias hace que los habaneros lo pongan en duda y sean escépticos en cuanto a la mejora del servicio y al restablecimiento del bombeo en el periodo informado.
Así, la paralización del servicio afecta a casi la totalidad de los municipios Plaza de la Revolución, Cerro, Diez de Octubre, Centro Habana, Boyeros y La Habana Vieja.
En este contexto, Aguas de La Habana indicó que priorizará el bombeo a los hospitales, al tiempo que exhortó "a la población y objetivos socioeconómicos afectados a que tomen todas las medidas de ahorro necesarias con el objetivo de minimizar esta incidencia".
Si bien el régimen cubano pretende instalar nuevos paneles solares para independizar el abasto de agua en La Habana de las fluctuaciones del sistema eléctrico, la falta de corriente es tan solo uno de los varios factores que paralizan las estaciones de bombeo. Si bien la energización adecuada de las estaciones sería un paso de avance, esta acción no resuelve el deterioro acumulado de acueductos, conductoras, bombas y redes de distribución.
El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, reconoció que más del 40% del agua bombeada se pierde en redes y conductoras deterioradas.
Una investigación de la periodista de DIARIO DE CUBA Annarella Grimall, que cita datos oficiales y fuentes del sector, estimó que más de 3,1 millones de cubanos sufrían cortes totales o parciales de agua. La cobertura efectiva de agua gestionada de forma segura —disponible cuando se necesita y libre de contaminación— alcanzaba solo al 61% de la población.
En este contexto, una encuesta de DIARIO DE CUBA realizada por Cubadata en 2026, con entrevistas a 1.807 personas en todo el país, arrojó que al 18% de los consultados les falta agua todos los días y al 28,6%, varias veces por semana. Solo el 9,3% aseguró no tener problemas de abastecimiento. En total, el 46,6% enfrenta la falta de agua diariamente o varias veces por semana, y el 71,4%, al menos una vez por semana.
Entretanto, la crisis del agua en La Habana ha derivado en la expansión de prácticas informales y en un mercado paralelo donde el acceso al recurso depende, cada vez más, de la capacidad de pago de los ciudadanos. Al propio tiempo, las manifestaciones pacíficas y cierres de calles como forma de protesta contra la falta de agua se han incrementado, sin que el régimen ofrezca respuestas, más allá de, en algunas ocasiones, una solución puntual para callar los gritos, pero sin continuidad.