El Gobierno cubano prevé dedicar 200 megawatts (MW) de generación solar fotovoltaica exclusivamente al abasto de agua en La Habana, con el objetivo de independizar ese servicio del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) "en los primeros meses del próximo año", según publicó el diario oficial Granma.
Miguel Díaz-Canel afirmó que esos parques fotovoltaicos permitirían sostener el bombeo ante los apagones. "Estarían arribando 200 megawatts de parques fotovoltaicos para dedicarlo solo al sistema de bombeo de agua", dijo el gobernante en el programa Criterio Compartido, de Radio Rebelde.
La solución anunciada para 2027 llega mientras el Gobierno promete resultados parciales desde noviembre mediante la generación distribuida y el empleo de grupos electrógenos en fuentes de abasto seleccionadas.
Según Granma, se movilizan equipos de generación distribuida para respaldar 29 fuentes de abasto e impulsores de La Habana. Las autoridades han visitado casi 70 instalaciones para determinar las alternativas y necesidades de cada una.
Un sistema dependiente de los apagones
El bombeo de agua depende de la estabilidad eléctrica y, por tanto, los colapsos y déficits del SEN interrumpen directamente el suministro a los hogares.
La Presidencia reconoció a inicios de septiembre que la estrategia inicial para La Habana consistía en garantizar electricidad mediante grupos electrógenos "para evitar que, si hay apagón, haya discontinuidad en el servicio", antes de pasar a una etapa basada en fuentes renovables.
La propia estrategia gubernamental admite que la respuesta inmediata no será una red de bombeo independiente, sino el respaldo temporal con generación distribuida. El órgano del Partido Comunista de Cuba indicó que la iniciativa debe extenderse "progresivamente" al resto de las provincias.
Las autoridades aseguran que ya existen 646 bombas solares para el abasto de la población y más de 1.000 para la ganadería y el riego. Sin embargo, no han precisado cuántas de las estaciones que suministran a La Habana recibirán respaldo solar, el cronograma de instalación de los 200MW ni el volumen de agua que permitirían bombear.
Una crisis que no es solo eléctrica
La falta de corriente es uno de los factores que paraliza las estaciones de bombeo, pero no resuelve el deterioro acumulado de acueductos, conductoras, bombas y redes de distribución.
El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez Rodríguez, reconoció anteriormente que más del 40% del agua bombeada se pierde en redes y conductoras deterioradas.
Una investigación de la periodista de DIARIO DE CUBA Annarella Grimall, que cita datos oficiales y fuentes del sector, estimó que más de 3,1 millones de cubanos sufrían cortes totales o parciales de agua. La cobertura efectiva de agua gestionada de forma segura —disponible cuando se necesita y libre de contaminación— alcanzaba solo al 61% de la población.
En La Habana, la ONEI registra una cobertura formal de agua potable del 100%, pero ese indicador no refleja la frecuencia real del servicio ni la necesidad de recurrir a almacenamiento doméstico, pipas o bombeo privado. En abril, las propias autoridades reconocieron que alrededor de 200.000 habaneros continuaban afectados por desabastecimientos, averías e inestabilidad eléctrica.
Seis meses sin suministro
Mientras el Gobierno anuncia inversiones para la capital, en otras zonas del país persisten ciclos prolongados sin agua por las redes.
El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada reportó el 24 de septiembre que vecinos de la calle Los Cocos, en Palma Soriano, Santiago de Cuba, llevan más de seis meses sin recibir agua regularmente. Según su publicación, tras las quejas de los residentes, las autoridades locales enviaron una sola pipa para atender a la comunidad.
Las imágenes divulgadas por Mayeta muestran a residentes —incluidos adultos mayores— reunidos alrededor del camión cisterna y cargando cubos y recipientes.
"Después de más de medio año, la llegada de una pipa no puede presentarse como solución definitiva. El agua potable es una necesidad esencial y las familias necesitan un suministro estable, no vivir pendientes de cuándo aparecerá el próximo camión", escribió.