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Importaciones

La Habana autoriza a las personas naturales a realizar importaciones con carácter comercial

Desde su entrada en vigor, el próximo 12 de octubre, la Aduana cobrará en dólares los impuestos correspondientes.

La Habana
Viajeros con destino a Cuba en el Aeropuerto de Miami.
Viajeros con destino a Cuba en el Aeropuerto de Miami. AP

Las personas naturales tendrán permitida la importación comercial de productos a Cuba a partir del 12 de octubre, según rezan las nuevas disposiciones al respecto del Ministerio de Finanzas y Precios y de la Aduana General de la República, publicadas este lunes en la Gaceta Oficial.

Según el citado ministerio, se trata de "una decisión que favorece la obtención de productos deficitarios en el país, cuya importación por encima de los límites establecidos permitirá darle carácter de importación comercial, lo cual no implica otorgar facultades de comercio exterior".

"Mantienen vigencia las exoneraciones fiscales del pago del impuesto aduanero por las importaciones por personas naturales de alimentos, productos de aseo, medicamentos e insumos médicos y plantas eléctricas", detalló.

Si bien la medida representa un avance respecto al monopolio de las importaciones y el comercio exterior establecido por el régimen, las autoridades aduaneras cobrarán en dólares los impuestos correspondientes a cada importación, evidenciando la irrelevancia del peso en la economía nacional.

Así, el Ministerio de Finanzas y Precios estableció un importe progresivo, atendiendo al volumen de la importación. Desde el 12 de octubre, gravará con un 15% de su valor los primeros 2.000 dólares de la importación, mientras que, si esta excede dicha cifra, las autoridades cobrarán el 20% del valor comprendido entre los 2.000 y los 4.000 dólares.

Entretanto, para el tramo entre 4.000 y 6.000 dólares el impuesto será del 25%, y de un 30% para las importaciones superiores a los 6.000 dólares. También estarán gravadas con un 30% las mercancías recibidas mediante envíos, independientemente de su valor.

Además, las autoridades aduaneras cobrarán, también en dólares, los servicios burocráticos asociados a la importación, que tendrán un valor de dos dólares para mercancías valoradas en hasta 200 dólares, e irán escalando de forma progresiva atendiendo al valor de la importación, hasta llegar a los 50 dólares en el caso de los volúmenes más grandes.

En todos los casos, el régimen buscará cobrar cada transacción a través de tarjetas nacionales o internacionales, siempre en dólares estadounidenses. Las autoridades pertinentes solo aceptarán el pago en efectivo en los aeropuertos. En este contexto, además, la Aduana ratificó la posibilidad del decomiso de la mercancía para las importaciones que no cumplan las normas correspondientes.

Las nuevas normas, integradas en el paquete de 176 medidas económicas con las que el régimen cubano pretende salir de la actual crisis, dan cuenta de cómo La Habana no ha tenido más remedio que ir soltando el monopolio del comercio exterior, que fue una de sus líneas rojas durante décadas.

Estas medidas llegan poco después de que, la semana pasada, el Gobierno cubano autorizara a las empresas de capital extranjero a "realizar operaciones de comercio exterior y distribuir mercancías al por mayor en el país", con el declarado objetivo de "eliminar intermediarios de la cadena de distribución y contribuir a reducir los precios de insumos, materias primas y productos terminados importados, en beneficio del mercado nacional y de la población".

En este contexto, el economista Pedro Monreal advirtió que la transformación económica impulsada por La Habana está generando una creciente contradicción entre la apertura anunciada al sector privado y las acciones de control sobre sus precios y ganancias.

El economista sostuvo que la actividad privada está cubriendo espacios que la red comercial estatal no consigue atender. Los precios reflejan, entonces, los costos y riesgos que enfrentan los negocios para conseguir mercancías y reponer inventarios, incluidos los derivados de la incertidumbre jurídica y de la intermediación informal, apuntó.

Así, La Habana está aprobando normas legales derivadas de las 176 medidas de la reforma económica anunciada en junio y decidida bajo la presión de EEUU, pero sin apuntar a la reactivación del sector productivo y en medio de la fuga de inversores extranjeros y de una crisis inédita que supone apagones interminables, problemas en el suministro de agua potable, la paralización casi total del transporte de pasajeros y una inflación que no deja de empeorar.

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