La Organización de Naciones Unidas (ONU) publicó este viernes un listado con las asignaciones económicas para "12 de las crisis humanitarias con menor financiación del mundo en África, Asia, América Latina y Oriente Medio". Entre dichas emergencias, la organización incluyó a Cuba, cuyo resquebrajamiento integral lastra a diario las vidas de millones de personas.
Sin señalar de forma enfática al régimen de La Habana, la ONU acordó entregar otros cuatro millones de dólares a la Isla, a través del Fondo Central para la Respuesta a Emergencias (CERF), en concepto de "asistencia vital".
"Esta asignación forma parte de una iniciativa más amplia para llegar a 87 millones de personas que se enfrentan a las necesidades humanitarias más graves este año", indicó la organización.
"Los nuevos fondos anunciados hoy nos ayudarán a brindar asistencia a quienes, de otro modo, podrían quedar excluidos", dijo Tom Fletcher, subsecretario general de Asuntos Humanitarios y Coordinador de Ayuda de Emergencia.
"Pero el dinero por sí solo no basta: los líderes deben demostrar voluntad política para facilitar el acceso, eliminar obstáculos y ayudarnos a llegar a las personas cuyas vidas están en peligro", advirtió, sin alusión directa a La Habana, pero con un mensaje implícito.
De esta forma, el régimen ha situado a Cuba en el terreno de los países más desfavorecidos del planeta, junto a naciones con crisis profundas a las que pudiera llegar La Habana si no se toman a tiempo las medidas correspondientes. Así, el grupo en el que está ahora la Isla también lo integran Afganistán, Burkina Faso, Chad, Mali, Somalia y Sudán, entre otros.
En los últimos meses, la sucesión de pronunciamientos de la ONU respecto a la crisis cubana ha permitido al régimen incorporar las declaraciones de organismos internacionales a su propia propaganda: las dificultades internas aparecen explicadas principalmente por las sanciones estadounidenses, mientras las responsabilidades de las autoridades cubanas sobre la gestión de los recursos, las inversiones y los servicios públicos quedan fuera del foco, pese a que llevan años sufriendo colapso por políticas fracasadas y falta de inversiones.
La propia ONU, sin embargo, ha descrito en sus informes humanitarios la magnitud de las vulnerabilidades sociales existentes en Cuba y ha señalado que los riesgos climáticos agravan problemas que afectan especialmente a personas en situación de pobreza, comunidades rurales, mayores y otros grupos vulnerables.
En tal sentido, la organización advirtió en días recientes que casi 70.000 niños en Cuba podrían verse afectados por interrupciones en los programas rutinarios de vacunación, debido al impacto de los apagones sobre la cadena de frío necesaria para conservar las vacunas.
A pesar de reconocer la crisis humanitaria que vive Cuba, la ONU sigue avalando el cuento de la buena víctima del régimen, al tiempo que ignora los pronunciamientos de la sociedad civil y de organizaciones opositoras. Así, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, se reunió en días recientes con el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla. Si bien el contenido de la reunión no trascendió, fue calificada como una "vergüenza" por diferentes grupos políticos.