La visita a Cuba de Kamal Kishore, representante especial del secretario general de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres y jefe de la Oficina a cargo del asunto (UNDRR), terminó ofreciendo al régimen cubano nuevos argumentos para presentar su versión de la crisis como un problema causado fundamentalmente por Estados Unidos.
Tras reunirse el miércoles con Miguel Díaz-Canel en el Palacio de la Revolución, Kishore afirmó que su visita era también "un gesto de solidaridad con el pueblo cubano" y aseguró que Naciones Unidas está "codo a codo con Cuba en este momento tan difícil", según publicó el diario oficial Granma. También dijo que su oficina conoce los efectos del embargo y "el dolor y las dificultades" que atraviesa la población.
El funcionario fue más allá al explicar que la oficina que dirige respalda cada año el informe del secretario general de la ONU sobre las implicaciones del embargo estadounidense contra La Habana y que contribuye a explicar sus efectos y repercusiones.
Díaz-Canel aprovechó esas declaraciones para reiterar que el "recrudecimiento del bloqueo" y el "cerco energético" estadounidense afectan la capacidad del régimen para reducir los riesgos de desastres. Volvió a calificar la política estadounidense de "genocida y criminal" y sostuvo que, incluso "en las peores condiciones de limitación de recursos materiales", el Gobierno puede hacer mucho para proteger a la población.
El jefe de la UNDRR, por su parte, destacó los sistemas de alerta temprana y protección de la población, incluidos los mecanismos comunitarios, y presentó esas experiencias como un ejemplo para otros países.
Esa lectura convive con diagnósticos de otras oficinas de la propia ONU que describen un deterioro mucho más amplio de las condiciones de vida en la Isla. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha advertido que los apagones prolongados agravan las necesidades humanitarias y afectan servicios básicos. La actualización de septiembre señaló además que las interrupciones eléctricas ponen en riesgo la cadena de frío de las vacunas y el funcionamiento de equipos médicos críticos, con casi 70.000 niños potencialmente afectados por las interrupciones de los programas rutinarios de inmunización.
La agenda de Kishore en la Isla estuvo centrada en la reducción del riesgo de desastres, la alerta temprana y la acción anticipatoria frente a fenómenos como la sequía y el cambio climático. El funcionario se reunió también con autoridades de la Defensa Civil, de organismos científicos y otras instituciones estatales.
El encuentro se produce apenas una semana después de que otro mecanismo de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos, aprobara un informe de la relatora especial sobre medidas coercitivas unilaterales que atribuyó al embargo estadounidense efectos severos sobre la población cubana y formuló recomendaciones a Washington. La Habana presentó entonces el documento como un respaldo a sus posiciones.
La sucesión de pronunciamientos permite al régimen incorporar las declaraciones de organismos internacionales a su propia propaganda: las dificultades internas aparecen explicadas principalmente por las sanciones estadounidenses, mientras las responsabilidades de las autoridades cubanas sobre la gestión de los recursos, las inversiones y los servicios públicos quedan fuera del foco, pese a que llevan años sufriendo colapso por políticas fracasadas y falta de inversiones.
La propia ONU, sin embargo, ha descrito en sus informes humanitarios la magnitud de las vulnerabilidades sociales existentes en Cuba y ha señalado que los riesgos climáticos agravan problemas que afectan especialmente a personas en situación de pobreza, comunidades rurales, mayores y otros grupos vulnerables.