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Salud

Los apagones en Cuba ponen en riesgo la vacunación de casi 70.000 niños, advierte la ONU

Los cortes eléctricos impacta en la cadena de frío necesaria para conservar las vacunas y también ponen en peligro equipos médicos.

Madrid
Vacunación infantil en Cuba
Vacunación infantil en Cuba UNICEF

Casi 70.000 niños en Cuba podrían verse afectados por interrupciones en los programas rutinarios de vacunación, debido al impacto de los apagones sobre la cadena de frío necesaria para conservar las vacunas, alertó Naciones Unidas.

El dato aparece en la actualización sobre la situación humanitaria en Cuba, publicada el 10 de septiembre por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). El organismo advierte además de que los cortes de electricidad están comprometiendo el funcionamiento de equipos médicos críticos, entre ellos incubadoras y ventiladores.

La cifra se aproxima a la reconocida hace un mes por Miguel Díaz-Canel, durante un discurso ante más de 1.500 delegados de 63 países reunidos en La Habana para el Primer Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro", como parte de las celebraciones oficiales por el centenario del fallecido dictador Fidel Castro.

"Hay 67.000 menores de un año que han nacido en estos meses sin esquema de inmunización actualizado, cuando la vacunación en Cuba y nuestro sistema de inmunización siempre estaban al día", reconoció entonces el gobernante sin aportar detalles.

Según OCHA, las interrupciones en la cadena de frío están poniendo en riesgo los programas de vacunación y podrían afectar a casi 70.000 niños.

La inmunización infantil cubana ha recibido recursos internacionales millonarios destinados específicamente a proteger la conservación de las vacunas. Un proyecto financiado por Japón e implementado por UNICEF dotó al sistema sanitario, entre otros equipos, de 447 refrigeradores precalificados por la OMS, y permitió reforzar el control de temperatura de la cadena de frío en 255 policlínicos y 14 hospitales materno-infantiles del país. La cooperación incluyó también termos, acumuladores de frío, termómetros, jeringuillas y otros insumos para la vacunación.

UNICEF mantiene asimismo el suministro de la vacuna PRS —contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola—, que Cuba no produce, para cubrir al 100% de los niños de un año.

Díaz-Canel atribuyó esta y otras carencias del sistema sanitario al embargo de EEUU, la escasez de recursos y las dificultades energéticas. En el mismo discurso reconoció que Cuba arrastra un déficit del 70% de los medicamentos de su cuadro básico y que la disponibilidad técnica de las ambulancias apenas alcanza el 22%.

La evaluación de Naciones Unidas apunta, por su parte, al impacto de la crisis eléctrica sobre servicios esenciales de salud. Según datos oficiales citados por la ONU, en agosto la generación eléctrica cubrió menos de un tercio de la demanda nacional, frente al 45% en enero. En algunas zonas del país, los apagones han superado las 30 horas, con consecuencias que van desde el funcionamiento de equipos médicos hasta la conservación y distribución de las vacunas.

El deterioro del sistema eléctrico contrasta con una marcada disparidad en la distribución de las inversiones. El economista Pedro Monreal ha advertido sobre ese desequilibrio: a partir de datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), calculó que entre 2020 y junio de 2024 las actividades principalmente asociadas al turismo absorbieron en promedio el 38,9% de toda la inversión del país, frente a apenas el 9,4% destinado a electricidad, gas y agua.

Mientras culpa al embargo estadounidense, el Gobierno cubano suele omitir sus propias decisiones de inversión, mantenidas incluso durante la pandemia de Covid-19, cuando el sistema sanitario de la Isla colapsó. Desde entonces, la Salud Pública cubana no ha conseguido recuperarse.

La crisis energética está golpeando también el suministro de agua. Después de un verano seco, unos 3,5 millones de personas sufren afectaciones, según Naciones Unidas, aproximadamente la mitad de ellas en La Habana.

A los problemas de electricidad y agua se suman la elevada inflación y el aumento de los precios de los alimentos. La ONU advierte de que ambos continúan erosionando el poder adquisitivo y agravando las necesidades humanitarias de los cubanos.

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