Mientras el régimen intenta introducir en Cuba mecanismos de la economía de mercado, sin renunciar al control estatal, con la implementación de las 176 medidas anunciadas en junio, Miguel Díaz-Canel insiste en tratar de convencer a los cubanos de que el nuevo paquete es "socialista" y no constituye un giro hacia el capitalismo.
Así lo hizo el jueves durante una reunión con representantes de organismos, instituciones, asociaciones, líderes barriales y "otros actores vinculados directamente a las Transformaciones Económicas y Sociales", según informó el portal oficial Cubadebate.
"Para nosotros no tiene sentido generar riqueza económica si no impacta y apoya a los programas sociales, y, sobre todo, si esa riqueza no se distribuye bajo un concepto de justicia social", sostuvo el gobernante, pese a que los cubanos ven cada día cómo se ensancha la brecha entre quienes tienen un negocio privado o reciben remesas desde el exterior y quienes dependen de un salario o una pensión pagados por el Estado.
Pero, según Díaz-Canel, esa supuesta justicia social es lo que confiere el "carácter socialista" al paquete.
"La justicia social es lo que nos diferencia de las políticas de choque del capitalismo; esas que adoptan quienes nos agreden, nos bloquean y nos imponen un cerco energético", afirmó.
El régimen achaca a las sanciones de Washington los prolongados apagones que sufren a diario los cubanos y la falta de combustible para ambulancias y transporte público.
Sin embargo, esa narrativa choca con las imágenes de patrullas y vehículos de la Policía que acuden con prontitud a escenarios de protestas en Cuba. Para Díaz-Canel no parece existir contradicción entre la "justicia social" que enarbola y la represión contra quienes exigen electricidad, agua y mejores condiciones de vida.
Por otra parte, en el verano de 2025, antes de que Washington amenazara con aranceles a los países que exportaran petróleo a la Isla y cuando el país vivía apagones interminables, al menos nueve embarques de crudo despachados por la empresa estatal venezolana PDVSA con destino Cuba nunca llegaron a sus puertos, como mostró una investigación de DIARIO DE CUBA y medios de Venezuela y Panamá.
Ni el régimen de Cuba ni el de Venezuela han explicado nunca qué pasó con esos cargamentos de petróleo.
El gobernante aprovechó la reunión para insistir en que las 176 medidas "han seguido un proceso de debate que inició con la militancia del Partido y de la Unión de Jóvenes Comunistas, y se extiende a centros laborales y comunidades donde las organizaciones barriales desempeñan un papel fundamental", según Cubadebate.
Asimismo, colocó sobre los hombros de las "instituciones vinculadas al ámbito social" la responsabilidad de garantizar que lo que llamó "la flexibilización económica" no profundice las desigualdades y "que los cambios estructurales beneficien a los sectores más vulnerables".
"Ninguna institución debe limitarse a su función específica; es necesario integrarse a una red de articulación con el resto para alcanzar verdaderamente la justicia social", recalcó.
Cubadebate afirmó que Díaz-Canel planteó "un conjunto de conceptos para orientar el trabajo cotidiano en los barrios e instó a enfocar los esfuerzos en las personas con mayores necesidades mediante una atención diferenciada", pero no precisó cuáles.
Sobre los actores económicos, tanto estatales como privados, sostuvo que no pueden considerarse únicamente como entes financieros, sino también como actores sociales.
Sus palabras, citadas por Cubadebate, sugieren que el régimen cubano pretende mantener el control incluso sobre el sector privado.
El gobernante también afirmó que "la protección social debe ser accesible y no burocrática" y advirtió que no debe prometerse lo que no pueda cumplirse por falta de recursos, aunque durante décadas los cubanos han escuchado a los dirigentes —primero a Fidel Castro, luego a Raúl Castro y ahora a Díaz-Canel— prometer un futuro próspero que nunca ha llegado.
Al final de su intervención, aseguró que reuniones como esa demuestran "que, aun bajo los efectos del prolongado bloqueo y el cerco energético impuesto por Estados Unidos, el país trabaja de forma continua por construir una sociedad mejor".
Sin embargo, el incremento sostenido de la inflación y el deterioro de las condiciones de vida de los cubanos son indicios de lo opuesto.
El nivel de estupidez de Días-Contados sólo se justifica teniendo en cuenta que fue elegido por el dedo que se mete en la nariz o en sus partes íntimas, Castro II. No sabe en que día vive o en donde está parado.
Me imagino que a quien trata de convencer el speaker es a los cuatro miembros de partido. No hay medidas capitalistas sin capitalismo, lo demás es una ilusión y humo embotellado. No sé de que desigualdades y justicia social habla porque siempre las ha habido con medidas o sin medidas protocapitalistas. Ed que no acaban de entender que el sistema no funcionó, no funciona ni funcionará porque mientras la economía está atadada a la centralización y tutela del estado lo que se reparte es miseria y no riquezas.
Qué empeño el de este ser de estarle poniendo etiquetas socialistas y revolucionarias a todo lo que no es, empezando por el sistema de gobernanza del país y terminando con las ciento no sé cuántas medidas. Etiquetas en las que nadie cree ya en Cuba, o solo un buchito de gentes medio lunáticos todos.