El curso escolar 2026-2027 comenzará en Cuba el próximo 1 de septiembre bajo un esquema adaptado a la crisis de electricidad, transporte, combustible y recursos materiales que atraviesa el país. El Ministerio de Educación (MINED) anunció que flexibilizará la presencialidad, las jornadas escolares y el uso del uniforme para intentar mantener abiertas las aulas en medio de las dudas de muchas madres sobre si enviar a sus hijos a las escuelas en las precarias condiciones actuales.
Las "directrices" fueron presentadas este jueves por la ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, quien reconoció que las condiciones de cada territorio determinarán la organización del calendario. El seminternado, la doble sesión y la frecuencia de asistencia presencial se ajustarán a las posibilidades locales, publicó la oficial ACN.
El Gobierno espera una matrícula de alrededor de 1,4 millones de estudiantes en la educación inicial, primaria, secundaria y preuniversitaria. Para ellos se establecerá un periodo intensivo entre el 1 de septiembre y el 3 de octubre, destinado a reforzar contenidos del curso anterior, realizar la entrega pedagógica y adaptar la atención a las necesidades individuales de los alumnos.
Sin embargo, uno de los principales problemas será la falta de profesores. Según la ministra, el país solo tiene cubierto el 73% de las plazas docentes, con las mayores dificultades en La Habana y otras provincias occidentales. Para cubrir el déficit, el MINED recurrirá a estudiantes universitarios y profesionales de sectores como la cultura, la ciencia y la industria. También aplicará la Resolución 10, que permite redistribuir cargas y que un profesor imparta clases en más de una institución.
En La Habana, donde la situación es particularmente compleja, se prevé trasladar unos 300 docentes de otras provincias, mientras estudiantes universitarios podrán incorporarse como apoyo en determinados niveles.
Sin uniformes suficientes
La producción de uniformes escolares aparece entre las mayores dificultades para el inicio del curso. Trujillo Barreto admitió que durante agosto la industria solo consiguió producir el 12% de las prendas previstas para primaria, con resultados similares en secundaria.
La ministra atribuyó el déficit a los apagones en los talleres, la falta de combustible para transportar tejidos y las dificultades para importar insumos. No ofreció una cifra de cobertura, pero aseguró que ningún niño será excluido de las aulas por no tener uniforme.
El MINED distribuirá las prendas disponibles, quiere que las familias confeccionen uniformes a partir de tejidos cortados entregados por las instituciones y recurrirá a "movimientos comunitarios" para reparar y adaptar la ropa existente. También dijo que se flexibilizarán las exigencias sobre la vestimenta.
La decisión supone un cambio respecto al modelo tradicional de educación cubana, en el que el Estado asumía buena parte de los gastos asociados a la escolarización. El propio Gobierno ha reconocido que la crisis económica ha reducido su capacidad para garantizar esos servicios, una situación que no es nueva. Desde hace años las familias cubanas vienen sufriendo la sangría de comprar la base material de estudios a precios prohibitivos.
Alimentación y transporte, bajo presión
La alimentación escolar también comenzará el curso con coberturas desiguales. Según el MINED, existen aseguramientos iniciales en los territorios donde funcionarán modalidades de seminternado e internado, pero las autoridades han priorizado especialmente los primeros 15 días de clases.
En las escuelas internas se dará prioridad a garantizar la alimentación de los estudiantes que permanecen durante largos períodos lejos de sus hogares. Para el resto, la organización de las jornadas podrá modificarse según las condiciones locales.
El transporte constituye otro de los problemas reconocidos oficialmente. Ante las dificultades para trasladar a alumnos y profesores que viven lejos de los centros educativos, se buscarán alternativas territoriales.
Las nuevas directrices llegan después de que numerosas familias cuestionaran en redes sociales la decisión de reabrir las aulas en medio de apagones, escasez de alimentos y dificultades para comprar zapatos, mochilas y otros materiales.
En los comentarios recogidos días atrás por DIARIO DE CUBA, algunos padres describieron el regreso a clases como una carga adicional para hogares que ya tienen dificultades para garantizar la alimentación diaria. Otros cuestionaron que el MINED hablara de "sueños" y "esperanzas" mientras los niños afrontan problemas básicos para acudir a la escuela.
El curso anterior ya había sufrido las consecuencias de la crisis energética: las clases debieron reducirse desde junio ante la falta de electricidad y otras condiciones esenciales, en un contexto de altas temperaturas.
Ahora el MINED intenta preservar la presencialidad, que la propia ministra considera un indicador de calidad educativa, pero reconoce que el curso deberá funcionar con menos profesores, menos uniformes y jornadas ajustadas a la disponibilidad energética y material de cada territorio.
Vamos a igualar la educación del 100% de la población...
A estas alturas no se si quedan profesores, maestros o domadores de leones... pero sin comida, sin agua, sin laboratorios, sin uniformes, sin conocimiento... pues igual consiguen una nueva especie en la evolución: el homo borricus (con perdón de los burros).
Esos niños quedarán muy educados e inteligentes, como Elian y El Cangrejo, la súper potencia educativa de Tarúpidos y Reguetoneros, “que no es lo mismo, pero es igual”.