Luego de que en mayo pasado la naviera alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM suspendieran todas sus reservas con origen y destino en Cuba debido a las potenciales sanciones de EEUU, el régimen de La Habana las ha utilizado más de una vez como chivo expiatorio para justificar sus carencias y el resquebrajamiento integral de la Isla. En tal sentido, el monopolio estatal de servicios médicos MediCuba S.A. señaló a la empresa alemana por la retención en el puerto de Cartagena de Indias, Colombia, de dos contenedores con medicamentos con destino a la Isla.
MediCuba S.A. detalló que Hapag-Lloyd "se niega a entregar el flete alegando el cumplimiento del bloqueo estadounidense". Indicó, asimismo, que los contenedores están cargados de valproato de sodio de 500 mg en tabletas, un medicamento para el tratamiento de la epilepsia.
Utilizando este hecho para justificar el descalabro sostenido del sistema de salud, marcado por todo tipo de escaseces, el periódico oficial Granma apuntó que "privar a la población cubana de este fármaco representa una amenaza a la salud pública, pues la epilepsia requiere un tratamiento continuo para evitar crisis convulsivas y el deterioro de los pacientes".
"Esta retención afecta a miles de personas, incluidos niños y ancianos", añadió Granma, al tiempo que MediCuba S.A. exigió a Hapag-Lloyd la liberación inmediata de los contenedores.
No obstante, la mala gestión económica, la corrupción y las inversiones fallidas del régimen han lastrado de forma significativa la calidad de la salud en la Isla, afectando, con aún más énfasis, "a miles de personas, incluidos niños y ancianos".
Casi sin insumos ni combustible, el sistema público de salud en Cuba opera desde hace meses bajo un régimen de restricciones generalizadas, con la cancelación de procedimientos y la concentración de recursos únicamente en las urgencias médicas.
Si bien la paralización del transporte de mercancías hacia la Isla por parte de la naviera alemana Hapag-Lloyd y de la francesa CMA CGM agudiza el panorama, no es responsable de él, toda vez que, desde antes de mayo, e incluso antes de enero, cuando la Administración Trump endureció su política hacia Cuba, el sistema de salud del país ya evidenciaba graves señales de colapso.
En tal sentido, en febrero, un médico en ejercicio en la Isla confirmó a DIARIO DE CUBA que la escasez de recursos es crónica. "No hay nada: ni jeringuillas, ni tramos de venoclisis, y antibióticos, menos. Los recursos solo 'aparecen' para los pacientes graves, en su mayoría donados por familiares o comprados por ellos en el mercado negro a precios prohibitivos", detalló, y sostuvo que se trata "del mismo desastre de siempre, sin ningún cambio".
La paralización de operaciones por parte de las navieras ya ha sido utilizada por el régimen para justificar carencias y, hace poco más de una semana, el medio oficialista Cubadebate señaló que CMA CGM dejó retenidos en el puerto de Kingston, Jamaica, "decenas de contenedores que debían arribar a la Isla".
El citado medio se refirió con particular énfasis a un contenedor cargado con "más de 3,5 millones de jeringuillas y agujas destinadas al sistema de salud en la provincia de Santiago de Cuba", indicó, al tiempo que detalló que dicha carga fue enviada por la organización solidaria SODePAZ.
Antes, La Habana ya había utilizado la misma justificación para referirse a la no llegada a la Isla de las piezas de repuesto destinadas a la principal planta generadora de electricidad de Cuba, la Antonio Guiteras.