Luego de que en mayo pasado la naviera francesa CMA CGM suspendiera todas sus reservas con origen y destino en Cuba debido a las potenciales sanciones de EEUU, el régimen de La Habana la ha utilizado más de una vez como chivo expiatorio para justificar sus carencias y el resquebrajamiento integral de la Isla. En tal sentido, el medio oficialista Cubadebate señaló que la naviera dejó retenidos en el puerto de Kingston, Jamaica, "decenas de contenedores que debían arribar a la Isla".
El citado medio se refirió con particular énfasis a un contenedor cargado con "más de 3,5 millones de jeringuillas y agujas destinadas al sistema de salud en la provincia de Santiago de Cuba", indicó, al tiempo que detalló que dicha carga fue enviada por la organización solidaria SODePAZ.
Al intentar las autoridades cubanas mover la carga, la naviera indicó como únicas alternativas el retorno de los contenedores al puerto de origen o el traslado de las mercancías a otra empresa de transporte marítimo, "lo que implica nuevos costos para quienes realizan los envíos", sostuvo Cubadebate.
En este contexto, el Hospital Provincial "Saturnino Lora", destinatario principal de los insumos médicos, señaló en su perfil de Facebook que "la culpa no es de las navieras, que simplemente protegen sus negocios. La culpa es de la política de asfixia de EEUU".
Dicha publicación apuntó, además, que el régimen está "tomando medidas para diversificar sus fuentes de suministro y reducir su dependencia del comercio marítimo controlado por empresas que temen a Washington".
La acusación contra las navieras por temer a Washington ya fue esgrimida el pasado mayo por el político francés de izquierdas Jean-Luc Mélenchon, luego de que CMA CGM se negara a entregar piezas de repuesto destinadas a la principal planta generadora de electricidad de Cuba, la Antonio Guiteras, "por miedo al presidente de EEUU, Donald Trump", indicó, al tiempo que señaló que el Gobierno de su país había prometido el envío de las piezas a la Isla.
Casi sin insumos ni combustible, el sistema público de salud en Cuba opera desde hace meses bajo un régimen de restricciones generalizadas, con la cancelación de procedimientos y la concentración de recursos únicamente en las urgencias médicas.
Si bien la paralización del transporte de mercancías hacia la Isla por parte de la naviera francesa CMA CGM agudiza el panorama, no es responsable de él, toda vez que, desde antes de mayo, e incluso antes de enero, cuando la Administración Trump endureció su política hacia Cuba, el sistema de salud del país ya evidenciaba graves señales de colapso.
En tal sentido, en febrero, un médico en ejercicio en la Isla confirmó a DIARIO DE CUBA que la escasez de recursos es crónica. "No hay nada: ni jeringuillas, ni tramos de venoclisis, y antibióticos, menos. Los recursos solo 'aparecen' para los pacientes graves, en su mayoría donados por familiares o comprados por ellos en el mercado negro a precios prohibitivos", detalló, y sostuvo que se trata "del mismo desastre de siempre, sin ningún cambio".