Hay una pregunta que nadie se atreve a hacer en Cuba, en especial los funcionarios que deciden los apagones que van a sufrir los habitantes de la Isla: ¿cuánto más va a aguantar la Termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, antes de sufrir una avería irreversible?
Es de sobra conocido que la planta, el mayor bloque unitario de generación de Cuba, con una capacidad de más de 200MW, ha pospuesto un imprescindible mantenimiento capital por media década. Las razones que se han vertido han sido muchas para esa demora: falta de recursos, ausencia de piezas, averías en otras plantas que obligaban a mantenerla en operaciones para evitar mayor déficit de generación...
En 2025, los funcionarios prometieron, como ya habían hecho antes, que ese mantenimiento, que se concentraría en el desmontaje y reparación profunda de la caldera, el corazón de la industria, era "impostergable". Pero, como en los años previos, se postergó.
Y así llegamos a 2026, con la suspensión de los envíos de crudo de Venezuela y México, el incremento de la presión de EEUU y la generación distribuida casi en cero ante la falta de diésel y fuel oil. Las viejas y depauperadas termoeléctricas cubanas, que queman crudo nacional, son hoy el único sostén del sistema eléctrico del país. ¿Parar la Guiteras seis meses para un mantenimiento capital en tales circunstancias? Imposible.
Señales de alarma
Justo ahora la planta matancera da señales más que preocupantes. Antes de los tres colapsos nacionales del sistema eléctrico de las últimas dos semanas, la Guiteras acumulaba 17 paradas por averías o mantenimientos breves. Durante todas ellas, la generación eléctrica del país se tensó aún más, los apagones pasaron de las 24 horas incluso en zonas de La Habana y, con ellos, aumentaron las protestas de los cubanos.
El 15 de julio, la jornada del tercer apagón nacional en apenas ocho días, ocurrió su parada número 18, otra vez por avería y con consecuencias graves para la termoeléctrica. Esa noche, al salir a disfrazar la gravedad del problema, Vicente de la O Levy, titular del Ministerio de Energía y Minas, comentó que se estaba analizando la situación de la caldera, "que presenta una debilidad estructural".
"Hay que esperar a que se enfríe para poder tomar una decisión. En ese momento se le informará al pueblo si la reparación tomará dos, tres, cuatro días o el tiempo que sea necesario", adelantó.
Mientras escribo estas líneas, la Guiteras está en fase de arranque, luego de "reparaciones en el economizador y en el recalentador de alta temperatura (RAT)", indicó el muro de Facebook de la industria.
La agonía del economizador
Tales reparaciones, mencionadas con ligereza, ocultan la complejidad de la situación. Entre el 1 de enero y el 29 de mayo de 2026, la Guiteras acumuló 293 horas fuera de servicio, equivalentes a 12,2 días, solo por averías en el economizador.
En mayo, la industria comenzó una serie de salidas de servicio que tuvieron su pico en junio, con alrededor de una decena de paradas, muchas vinculadas al funcionamiento del dispositivo.
Román Pérez Castañeda, director de la industria, reconoció en junio que en la Guiteras se requiere reparar unos 500 tubos; revisar entre 1.000 y 1.200 cordones de soldadura y, para eso y decenas de otras intervenciones técnicas, sería necesario hacer una parada de 180 días para un mantenimiento capital.
En julio, el funcionario dijo a la prensa oficial que el economizador está "en fallo", según sospechas de los técnicos. Para determinar la situación y resolverla, deberían viajar a Matanzas expertos de la empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas, que tendrían que sustituir las tuberías averiadas y examinar una mayor área que pudiese fallar.
Pero, apuntó Pérez Castañeda, por el momento resulta imposible cambiar la totalidad de los elementos que componen el economizador, una tarea que demanda tiempo significativo. Es decir, allí se siguen poniendo parches.
"No se trata de que no contemos con las tuberías necesarias y la posibilidad de conformarlas, sino que es una intervención que tomaría varios días y, hoy 200 megavatios deciden", confesó, confirmando que el tiempo político y el tiempo técnico no coinciden. Desde La Habana exigen arrancar la Guiteras para aplacar la ira de la gente, así se exponga a un desastre mayor.
El economizador de la Guiteras tiene 38 años de explotación continua. Su función es actuar como intercambiador de calor, que recupera la energía térmica de los gases de escape de la chimenea para precalentar el agua de alimentación antes de que ingrese a la caldera. Esto maximiza la eficiencia térmica y reduce el consumo de combustible.
Su estructura, compuesta por una red de tuberías mayormente de acero por las que circula el agua, está sometida a temperaturas cambiantes que tensan la resistencia del metal y lo someten a un deterioro creciente.
A todo lo anterior debe sumarse la corrosión que provoca la quema de crudo pesado extraído en Cuba, con alto contenido de azufre y otros metales altamente contaminantes que generan desechos que obstruyen y aumentan el deterioro general de la Guiteras.
En cuanto la planta matancera comience a aportar energía, los cubanos tendrán un motivo de alegría. Pero, ¿cuánto durará la felicidad antes que se produzca una nueva avería? Y peor aún: ¿cuándo ocurrirá una rotura irreversible? Una que obligue a enfrentar la realidad que todos en Cuba conocen, pero pocos se atreven a verbalizar: la Guiteras no puede más.
Bueno, duró 26 minutos funcionando.
Siendo optimistas el gran apagón viene para junio del 2027. Pero, siendo realistas el gran apagón se producirá antes de diciembre de este año.
Lo jodido de todo este es que nadie puede hacer nada. Ni el Dios de la tierra, los yankees, pueden o quieren salvar aquello.
La pregunta que nadie hace en Cuba, en alta voz, es ¿cuándo los que están en el poder en Cuba van a dar el primer paso para arreglar el problema energético, para que la gente y el país tengan electricidad? El paso que sea. El país está paralizado y lo poco que se produce es con herramientas del medioevo. Y la gente mal vive bajo estrés constante, sin satisfacer necesidades básicas para sí ni para los hijos y ancianos. ¿Cuántos enterramientos más hay en los cementerios? ¿Cuántas muertes más en hospitales? Hasta estudios hay ya de las afectaciones de los apagones constantes a la psiquis de los individuos.
Muy encomiable la investigación de este autor, lo digo sinceramente. Pero para mí lo importante no es qué pasa con la Guiteras, sino qué pasa que no se dice cómo se piensa resolver la falta de electricidad. Y más que urge desde hace rato.