El Gobierno aprobó un incremento del precio minorista del gas licuado de petróleo (GLP) y del gas manufacturado en medio de la peor crisis energética que vive Cuba en décadas, una decisión que ha provocado una avalancha de críticas incluso entre los lectores del portal oficial Cubadebate, donde numerosos usuarios denunciaron que el combustible prácticamente ha desaparecido de la red estatal de ventas.
Según el Decreto 156 del Consejo de Ministros y las resoluciones 155 y 156 del Ministerio de Finanzas y Precios, publicadas en la Gaceta Oficial 59, la balita de 10 kilogramos de gas licuado pasará a costar 350 pesos cubanos, equivalente a 35 pesospor kilogramo.
El Gobierno justificó el incremento alegando que los precios vigentes tenían más de cinco años de aprobados y que era necesario actualizarlos para reflejar los "costos reales" del producto. También atribuyó la escasez de combustible al "recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético", al que responsabilizó de las dificultades para importar petróleo.
Sin embargo, el propio texto oficial admite que las ventas de GLP llevan años sin cubrir la demanda nacional por falta de divisas y anuncia que la estrategia del Gobierno seguirá apostando por la comercialización del combustible en dólares estadounidenses para captar moneda fuerte.
La Unión Cuba-Petróleo (CUPET) continuará implementando un sistema escalonado de venta de cilindros de diez kilogramos en dólares utilizando la infraestructura estatal existente, mientras promete que esos ingresos permitirán mejorar posteriormente el abastecimiento en pesos cubanos. El mismo relato que ha sido utilizado en ocasiones anteriores, como ocurrió con las tiendas en MLC y dólares, cuyas ventas no resolvieron el desabastecimiento.
"¿Pero qué gas?"
La explicación oficial fue recibida con abierto escepticismo por numerosos comentaristas en la propia nota de Cubadebate, quienes cuestionaron el anuncio de un nuevo precio para un producto que, aseguran, lleva meses —e incluso más de un año— sin venderse en la mayoría de las provincias.
"¿Pero qué gas si nunca más han vendido gas?", preguntó un lector identificado como Dayan Noda Rodríguez, quien rechazó además la reiterada apelación al embargo estadounidense como explicación de la crisis. "Eso en otras palabras se llama incompetencia", escribió.
Otro usuario, Lisandro, resumió una de las principales preocupaciones de quienes dependen exclusivamente de salarios en pesos cubanos: "¿Cuándo podremos adquirir, aunque sea a 350 pesos, la balita los cubanos que tenemos contrato, pero no tenemos dólares?".
Las dudas se repitieron desde distintas provincias.
"¿Dónde se comercializa ese gas licuado a 350 pesos?", cuestionó Luis Manuel, quien aseguró que en Villa Clara hace más de un año no entra el producto a los puntos de venta.
Desde el oriente del país, otro comentarista preguntó directamente: "¿Volveremos algún día a tener gas licuado los orientales?".
Otros lectores señalaron la contradicción entre el discurso oficial sobre el ahorro energético y la realidad cotidiana de miles de familias obligadas a cocinar con carbón o leña debido a la combinación de apagones prolongados y ausencia de gas doméstico.
"Solo hay ventas en dólares", lamentó un usuario identificado como Rey Mo, mientras otro resumió el malestar creciente con una pregunta que se repitió en varios comentarios: "¿Qué gas?".
La dolarización de un servicio básico
El anuncio llega apenas dos meses después de que se comenzara a comercializar cilindros de gas licuado en dólares mediante la tienda online Supermarket23, vinculada al histórico dirigente Guillermo García y su entorno familiar.
Entonces, la venta de cilindros de diez kilogramos por 29 dólares provocó fuertes críticas dentro y fuera de Cuba al excluir, en la práctica, a quienes dependen exclusivamente de ingresos en pesos cubanos.
"Capitalismo con salario socialista", resumió entonces una usuaria en redes sociales, mientras otros denunciaban que el Estado trasladó a las familias emigradas la responsabilidad de garantizar un combustible indispensable para cocinar.
Las críticas apuntaban también a la creciente desigualdad que acompaña la dolarización impulsada por el Gobierno. "Los que tenemos cuota de gas de antes de la revolución y trabajamos para el Estado por un miserable salario no tenemos derecho al gas", denunció entonces una cubana.
En el mercado informal, la escasez ha disparado los precios de los cilindros hasta cifras que oscilan entre 26.000 y más de 60.000 pesos, según denuncias de residentes en distintas provincias.
Más caro... cuando no hay gas
Aunque el Gobierno sostiene que el aumento permitirá reducir subsidios y mejorar la sostenibilidad financiera del sistema, las reacciones publicadas incluso en un medio oficial reflejan que la principal preocupación de la población no es el nuevo precio, sino la inexistencia del producto.
Mientras el Ejecutivo promete que la captación de divisas mediante ventas en dólares permitirá restablecer el suministro en moneda nacional, miles de hogares continúan dependiendo del carbón, la leña o de improvisadas soluciones para cocinar en un contexto marcado por apagones de más de 20 horas diarias en numerosas zonas del país.
"Si hubiera gas se podría pagar, pero es increíble que las MIPYMES lo vendan en dólares; a los trabajadores de CUPET le venden todos los meses y la población comprando sacos de carbón ya a más de 4.000 pesos", denunció Pp.
Para muchos cubanos, el anuncio oficial no representa el regreso del gas doméstico, sino la confirmación de una política que convierte cada vez más bienes esenciales en productos reservados para quienes tienen acceso a divisas, mientras el peso cubano pierde espacio incluso en servicios básicos que durante décadas estuvieron subsidiados por el Estado.