El régimen de Cuba está nervioso y los medios oficiales lo ponen en evidencia con artículos que apuntan al mensajero de las malas noticias que no querría escuchar: la prensa extranjera acreditada en la Isla y los medios independientes. El diario oficial Granma, expresando la opinión del Partido Comunista, lo hizo patente el lunes 13 de julio.
Un artículo titulado "¿Complicidad o protagonismo subversivo en busca de un estallido?" apunta directamente a la agencia de noticias española EFE, a la que califica como "nada amigable ni objetiva".
Según el texto, presuntamente los corresponsales de ese medio "se entremezclan con cibermercenarios cercanos al Departamento de Estado, organizaciones anticubanas de la Florida, algunas de corte terrorista, otras abiertamente promotoras de la intervención militar de EEUU, o incitadoras a la violencia y al estallido social, para calentar el escenario veraniego, ya atizado por los efectos inhumanos de un plan siniestro, a la usanza de los verdugos de Miami encumbrados en el Gobierno".
Echando mano de calificativos pomposos, Granma afirma que "el andamiaje mediático y subversivo se presta para la pesadilla de seguir torturando al pueblo cubano con más bloqueo petrolero", sin ser preciso ni señalar qué reporte de EFE le molesta.
Francisco Arias Fernández, el autor del texto, quien no tiene currículo como periodista, aunque sí como articulista de Razones de Cuba, el sitio web de la Seguridad del Estado para desinformar y lanzar campañas de desprestigio, afirma que sus señalados "apuestan a que el martirio provocado por la Casa Blanca y amplificado a su manera por los monopolios de la información, será el detonante seguro para la desestabilización interna y la justificación para la 'intervención humanitaria', que inunde de sangre el país y permita reimponer el dominio yanqui sobre la Isla".
"Esperanzados en que los apagones, la falta de combustible, de agua, las carencias de alimentos, medicinas, medios de transporte y otras afectaciones a servicios básicos de la población colmen la copa de la resistencia y deriven en violencia, vandalismo, desobediencia, matonismo y terrorismo, los partidarios de la guerra incitan y convocan desde el norte, en alianza con los agentes de la subversión, al desorden y a desafiar la paz social y la seguridad de nuestro pueblo", añade.
"Al mismo tiempo, insisten en el desprestigio del Gobierno y en cuestionar su capacidad para salir adelante ante tantos obstáculos; en sembrar la desesperanza, la confusión, la desunión, la incertidumbre y el odio", suma.
El penúltimo párrafo permite adivinar el origen de la indirecta de Granma: la cobertura de prensa sobre el quinto aniversario de las manifestaciones del 11 y 12 de julio de 2021. Esto, porque según el periódico del PCC "apelan a que el mal tiempo y el sufrimiento devengan detonantes, asociándolos a fechas vergonzosas, a mentiras infladas, noticias falsas, personajes infames, delincuentes y vándalos pagados".
Un texto publicado en Cubadebate el martes 14 confirma que al oficialismo le ha dolido la resonancia del aniversario. Según el Observatorio de Medios del sitio oficial, que solo observa medios extranjeros, nunca los cubanos, "la campaña tóxica del 11 de julio, organizada desde la Florida, no apareció de pronto en la conversación digital. Fue anunciada, preparada y empujada".
Según el análisis, que confunde intencionalmente cobertura con conspiración, desde junio se estableció la percepción en las redes y los medios independientes de que Cuba se acercaba a "otro 11J".
"Pretendía que, cuando llegara la fecha, el terreno ya estuviera abonado", afirma, evitando mencionar que las protestas diarias en toda la Isla apuntan a un malestar social similar al que dio lugar a aquel acontecimiento, ahogado con represión violenta, pero que no deja dormir al régimen.
Y, para demostrarlo, Cubadebate exhibe su hallazgo mayor: "solo el 0,7% de las cuentas que mencionaron el 11J se encontraban en Cuba". Los cubanos de la Isla saben adónde van a parar los usuarios de redes que se atreven a difundir contenidos que molestan a La Habana: a prisión.
Por último, como si el régimen no hiciera lo mismo con sus fechas oficiales y campañas de propaganda, según el Observatorio "el aniversario fue convertido por sí mismo en acontecimiento mediático". La celebración del momento parteaguas en la Historia de Cuba revela, según el medio, "una estructura de agenda fuertemente concentrada".
Pero una conclusión importante del estudio de las resonancia de la fecha emerge de la lectura de Cubadebate: el 11J es un referente fortísimo para los cubanos, pese a los esfuerzos del régimen por borrarlo y tergiversar su sentido. O sea, el aparato mediático oficial no sabe qué hacer ante ello más que amenazar y cuestionar.
El miedo de la dictadura produce: ! Ay Q Riquera !