El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba quedó restablecido a la 1:10AM del miércoles 8 de julio, unas 36 horas después de su tercera desconexión total del año, ocurrida el lunes en la tarde.
De acuerdo con la estatal Unión Eléctrica (UNE), el restablecimiento fue considerado finalizado después que quedaran conectadas todas las provincias a la red nacional.
Sin embargo, a las 6:00AM el sistema eléctrico solo generaba 1.000MW, ante una demanda de 2.750MW y un déficit equivalente al promedio del horario de máximo consumo meses atrás: 1.780MW. Es decir, la mayor parte del país seguía en apagón al amanecer.
En su parte oficial la UNE puso en evidencia el problema crónico que explica el origen de la crisis eléctrica: 11 plantas termoeléctricas, de las 16 que funcionan en el país, permanecen sin operar, la misma cifra que había el lunes cuando se produjo el colapso nacional.
En avería están las unidades 5, 6 y 8 de la Termoeléctrica de Mariel; la Antonio Guiteras, de Matanzas; la 4 de Cienfuegos; la 6 de la planta de Diez de Octubre, en Nuevitas, y la 2 de Felton, en Holguín. O sea, siete con roturas, incluyendo la industria matancera, el mayor bloque unitario de generación cubano, que ha parado 17 veces en lo que va de año por circunstancias diversas, sobre todo averías, y que salió del sistema el viernes último.
A lo anterior deben sumarse cuatro termoeléctricas en mantenimiento: la unidad 3 de Santa Cruz del Norte; la 5 de Nuevitas y las 5 y 6 de Renté, de Santiago de Cuba.
Para el horario pico del miércoles, la UNE prevé la entrada en funcionamiento de la unidad 5 de Mariel, que sumaría 48MW al sistema eléctrico, y la 3 de Renté, con 35MW.
La UNE pronosticó para esa hora un aporte generado de 1.083MW, frente a una demanda máxima de 3.100MW, lo cual supondría una afectación ascendente a 2.047MW, más del 60% del consumo nacional.
Los apagones en buena parte de Cuba pasan de las 24 horas, con "alumbrones" de apenas dos horas o menos, en pleno periodo de vacaciones escolares y calor extremo.
Frente a ello, las protestas, cacerolazos, cierres de vías e incendio de basureros se han convertido en recurrentes cada noche en barrios del país, en especial en La Habana, donde sus habitantes desafían la represión orquestada por la Policía, para cuyos carros patrulla sí hay combustible, mientras La Habana culpa a EEUU de la escasez de combustible en el país.