El depauperado sistema eléctrico cubano sufrió una "desconexión total" en la mañana de este lunes, lo que agrava aún más el hartazgo de los cubanos, mientras la estatal Unión Eléctrica (UNE) se limitó a decir que "se investigan las causas".
Antes de la caída total de este lunes, la situación ya era crítica, toda vez que, tras sufrir una caída parcial este fin de semana, 11 unidades de generación permanecían fuera de servicio, ya fuese por averías o por mantenimiento, y las que continúan operativas no podían garantizar ni siquiera un tercio de la demanda máxima del país, informó la UNE.
Así, mientras los cubanos se han ido habituando a vivir sin electricidad, a recurrir al carbón o la leña para cocinar y a utilizar sistemas de almacenamiento de energía para actividades básicas de supervivencia, el descontento popular crece al mismo ritmo que los apagones. Los cacerolazos y las protestas pacíficas se han convertido en hechos cotidianos en numerosas zonas del país, a solo cinco días del quinto aniversario de las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021.
Sin ofrecer detalles sobre la reparación de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, principal bloque del país y que salió del sistema el pasado viernes tras sufrir su avería número 17 en lo que va de año, la UNE informó,a tes de reportar la caída total, que la disponibilidad de generación durante el horario pico de este lunes sería de apenas 935MW, una cifra que no alcanza siquiera un tercio de la demanda máxima prevista, estimada en 3.100MW.
La empresa estatal sostuvo que, "de mantenerse las condiciones previstas", algo que ya ha cambiado con esta caída total, la afectación alcanzará los 2.195MW, lo que confirma la preocupante tendencia a superar con facilidad los 2.000MW de déficit. Ello significa que más del 70% del país permanecerá simultáneamente a oscuras durante las horas de máxima demanda.
El sombrío panorama energético, que afecta todos los ámbitos de la vida cotidiana, está marcado por las averías en seis unidades de generación: las unidades 6 y 8 de la termoeléctrica Máximo Gómez, en la Zona Especial de Desarrollo Mariel; la Unidad 1 de la termoeléctrica Ernesto Guevara, en Santa Cruz del Norte; la Antonio Guiteras, en Matanzas; la Unidad 6 de la termoeléctrica Diez de Octubre, en Nuevitas; y la Unidad 2 de la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, en Felton.
Entretanto, permanecen fuera de servicio por mantenimiento la Unidad 5 de la termoeléctrica Máximo Gómez; la Unidad 3 de la Ernesto Guevara; la Unidad 5 de la Diez de Octubre; y las unidades 5 y 6 de la termoeléctrica Antonio Maceo, en Renté.
Asimismo, la UNE dejó de publicar la capacidad total indisponible por falta de combustible, como venía haciendo hasta ahora, lo que evidencia la creciente opacidad con la que el régimen maneja este asunto. No obstante, reconoció que, por esa causa, permanecen fuera de servicio 106 centrales de generación distribuida, además de las patanas de Regla y Melones y las centrales fuel de Mariel y Moa.
Mientras el hartazgo se extiende por las calles de Cuba, el régimen atribuye la crisis a la presión de EEUU. Sin embargo, el colapso del sistema eléctrico se ha agravado de forma sostenida desde 2021 y, desde entonces, ninguna de las soluciones anunciadas por las autoridades ha logrado revertir el deterioro.
Durante esos años, mientras las termoeléctricas acumulaban averías y desgaste —agravados por el uso de crudo cubano con alto contenido de azufre y metales pesados altamente corrosivos—, el régimen continuó destinando recursos a la construcción de hoteles de lujo que hoy permanecen, en buena medida, vacíos.
Según El Cangrejo, eso se va a resolver junto con "foie gras en los supermercados" para todos.