Alrededor de 14 horas después de que la Termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, saliera de servicio por 17ma vez en lo que va de año, una avería en una subestación de La Habana provocó que otras dos plantas térmicas dejaran de funcionar y sumieron en apagones a la mayor parte del país.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que a las 8:08PM, en pleno horario de máxima demanda, se produjo una falla en la subestación Victoria de Girón, en la capital. Esta provocó "alta oscilación en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y la salida abrupta de las unidades Rente 3 y Felton 1", en Santiago de Cuba y Holguín, respectivamente.
A las 4:00AM, según la nota, Felton estaba en línea generando 50MW y subiendo carga. La termoeléctrica holguinera es, junto a la Guiteras, la que más energía aporta al sistema eléctrico cubano, con más de 200MW. Su salida de servicio de conjunto con la planta matancera pone al país al borde del colapso eléctrico.
Añadió la UNE que las "unidades de Energas se suman a la generación base. El SEN, con baja disponibilidad de capacidades de generación. Afectación elevada en todo el país".
De acuerdo con la Empresa Eléctrica de Granma, ese territorio quedó desconectado del sistema eléctrico nacional justo después de la avería en la subestación habanera. La provincia oriental sufrió "una caída brusca de frecuencia durante la sincronización de la termoeléctrica Felton 1", informó el medio local CNC TV.
"Actúa así el sistema para evitar el colapso general del Sistema Electroenergético Nacional", precisó.
La Empresa Eléctrica de La Habana reportó a su vez que "la causa de la salida de Felton 1 fue por sobrepresión en el horno", sin otros detalles.
Esa entidad estatal señaló que había "circuitos de varios municipios afectados por disparo por DAF", en referencia a un Disparo Automático por Frecuencia o Desconexión Automática por Frecuencia, mecanismo de protección de la red eléctrica que desconecta cargas de forma automática cuando la frecuencia cae por debajo de los límites seguros, evitando así un colapso total del sistema.
Solo la capital tenía en la madrugada apagones del orden de los 536MW, con todos sus bloques sin servicio entre nueve y 16 horas, informó la Empresa Eléctrica.
En el muro de Facebook de la UNE, los cubanos de toda la Isla dieron rienda suelta a su frustración. "¿Por qué quitan la corriente si la acaban de poner a las 2:10AM? (...) Es en el centro de ciudad de Santiago de Cuba. Casco histórico, somos una zona de castigo. Hace ya más de seis meses que no sabemos lo que es tener corriente en las madrugadas ni en las noches", señaló Omara Navarro.
Randy Lázaro García, residente en Matanzas, apuntó: "Desde mi azotea veo a Varadero iluminado. Nunca se apaga, funciona como una joyita".
"Alamar, zona 9, bloque 5. Cuando restablecieron solo tuvimos 30 minutos de corriente eléctrica y no hemos vuelto a verla (...) Otras zonas de Alamar con corriente, lo veo desde mi casa", añadió María Karla Fuentes.
Desde San Antonio de los Baños, Artemisa, Eva González de Paz refirió: "Son las cuatro y media de la madrugada. A las 12 de la noche hizo 24 horas de tener ni un minuto de electricidad. Ya hace 28 horas con 30 minutos".
Maye Álvarez sumó: "Ya es normal que todos los fines de semana pase algo con el SEN (...) Y estamos empezando el verano... que Dios se apiade de nosotros".
"Con la temperatura tan fresca que tenemos, es una nueva versión del Infierno. Ni Dante se lo pudo imaginar", ironizó María de los Ángeles Cuadrados Gueges.
La UNE había pronosticado un déficit de generación récord para el viernes, con 2.206MW dejados de generar, y una producción de electricidad de apenas 944MW, para una demanda máxima de alrededor de 3.150MW.
La crisis eléctrica en Cuba, agravada en 2026 por la ausencia de importaciones de combustible tras el fin de los envíos de crudo de Venezuela y México y la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a los países que hicieran exportaciones de petróleo a la Isla, empeoró a partir de 2021 sin que las autoridades hicieran del tema una prioridad.
La mayoría de las termoeléctricas cubanas tienen más de 30 años de explotación. El consumo de crudo nacional, con alto contenido de azufre y metales pesados, provoca daños extremos en esas instalaciones, lo que da lugar a frecuentes averías y mantenimientos que no siempre garantizan su funcionamiento óptimo.
Mientras, los cubanos se han ido habituando a vivir sin electricidad, a recurrir al carbón o la leña para cocinar y a usar equipos de acumulación de energía diversos para actividades de supervivencia.