Los apagones prolongados, la escasez de piezas de repuesto, las extremas limitaciones de conectividad y las trabas burocráticas constituyen frenos estructurales al desarrollo tecnológico y al emprendimiento privado en Cuba, considera un ingeniero con experiencia tanto en el desarrollo y mantenimiento de sistemas informáticos como en la reparación de equipos eléctricos.
Su trayectoria de más de 15 años combina la formación académica con la dura realidad diaria de operar bajo condiciones de recursos extremadamente limitados y un entorno altamente restrictivo. Graduado en la CUJAE de Ingeniería Informática en el año 2010, este profesional ha laborado en la Empresa Estatal de Informática y Automatización de la Construcción (AICROS) y actualmente dirige el taller de reparación de equipos eléctricos (Soluciones Eléctricas).
En esta entrevista, parte de una colaboración de DIARIO DE CUBA con el proyecto "Cuba: reconstruir y reinventar", del Laboratorio de Ideas Cuba Siglo 21, este ingeniero analiza los principales desafíos de los sectores informático y electrónico cubanos, el impacto de la burocracia y el centralismo en el emprendimiento privado, las reformas legales urgentes y las tecnologías que podrían permitir un cambio urgente para el desarrollo de la Isla.
¿Cuáles cree que son los desafíos y prioridades inmediatas que tiene que enfrentar el país en su profesión y/o área de especialidad?
En mi especialidad de reparaciones electrónicas, y en el funcionamiento diario de mi taller Soluciones Eléctricas, los desafíos son aún más concretos y agobiantes. El escaso o nulo acceso directo a componentes, herramientas y circuitos integrados obliga a depender de intermediarios, revendedores o mensajeros, lo que eleva drásticamente los costos, genera pérdidas de tiempo innecesarias y muchas veces impide resolver el problema del cliente. Vivir bajo este sistema de fuerte centralización, burocracia extrema y atraso tecnológico afecta directamente mi emprendimiento: los trámites para importar legalmente cualquier repuesto son lentos, costosos y muchas veces imposibles; la inestabilidad eléctrica daña constantemente los equipos que reparo y los que uso para trabajar; y la falta de un mercado abierto me impide crecer más allá de un taller pequeño. Todo esto, sumado a los bajos ingresos y la dificultad para reinvertir, frena cualquier intento de modernizar el taller o ampliar el equipo de trabajo.
Un problema muy frecuente y frustrante es la falta de piezas. Un cliente trae un televisor LED, un monitor o una laptop con una placa dañada, y en el 70-80% de los casos el diagnóstico indica que hace falta un componente específico, un capacitor, un diodo, un circuito integrado, una pantalla, o un chip de memoria. No existen canales formales de importación accesibles para un taller privado pequeño. Los trámites para importar legalmente son tan lentos y costosos que resultan inviables. Tenemos que recurrir a mulas, viajeros o revendedores informales que traen piezas desde Panamá, Guyana, Miami o México. Esto multiplica el precio tres, cuatro o incluso cinco veces el valor real. Muchas veces la pieza ni siquiera llega, o llega incorrecta. Entonces tengo que explicarle al cliente que no puedo reparar su equipo o que el precio se ha disparado. Esto genera una tensión constante con los clientes.
La inestabilidad eléctrica es, sin duda, otro de los mayores enemigos diarios de mi trabajo y uno de los factores que más encarecen y complican las reparaciones en Cuba. Los apagones son frecuentes y prolongados, pero el problema no es solo la falta de luz. Los picos de voltaje, los bajones bruscos y los reenganches violentos del servicio son aún más destructivos. Cuando estoy reparando un equipo, sobre todo fuentes de poder, placas base de televisores LED, computadoras, aires acondicionados o inversores, un solo pico de voltaje puede quemar componentes que ya había diagnosticado y estaba reparando, o sea, dañar el equipo del cliente mientras está en el taller. También, averiar mis propias herramientas de trabajo (estación de soldadura, osciloscopio, fuente de banco, programadores). He tenido casos en los que un cliente trae un televisor con un solo capacitor dañado y por un pico de voltaje durante la reparación, se quema el backlight o el procesador principal. Entonces, el costo de la reparación se multiplica y el cliente, lógicamente, se molesta.
La inestabilidad eléctrica no solo afecta a mi pequeño taller. Es un freno estructural para toda la industria de reparaciones electrónicas y para el sector informático en general. Un país que quiere hablar de informatización y desarrollo tecnológico no puede tener una red eléctrica tan inestable y obsoleta. Mientras no se resuelva este problema de base, cualquier esfuerzo por modernizar equipos, importar tecnología o desarrollar software será mucho más lento y costoso. Los técnicos y emprendedores terminamos trabajando más como bomberos (apagando problemas constantes) que como profesionales que realmente hacen avanzar el país.
En cuanto a mi profesión de ingeniero informático, el alcance se limita considerablemente porque el país centraliza sus recursos, ya de por sí insuficientes, en problemáticas internas que no abarcan todas las esferas de la informatización de una sociedad moderna, quedándose en un nivel muy básico y elemental. En la industria del software esto se agrava por la insuficiente disponibilidad de hardware y su marcada obsolescencia, factores que reducen la eficiencia en los tiempos de desarrollo y limitan seriamente la calidad de los productos finales.
Además, el entorno donde se aplican estos programas depende en gran medida de una infraestructura de redes informáticas y eléctricas que se encuentra en deterioro y con cobertura insuficiente, lo que afecta la estabilidad y el rendimiento de cualquier solución digital. Las prioridades y soluciones deben partir de un cambio profundo de enfoque y una verdadera apertura de la industria, liberando las fuerzas productivas y orientándolas hacia todos los mercados posibles, tanto internos como externos. Esto generaría mayor demanda de tecnologías, una retribución más digna para los profesionales y un impulso real al desarrollo del sector en el país.
¿Qué marcos legales o regulatorios que afectan su área profesional habría que crear, modificar o eliminar de inmediato?
Desde el punto de vista regulatorio, en el ámbito tecnológico asociado a la informática y la electrónica persisten restricciones que impiden la entrada fluida de equipos de cómputo, piezas, accesorios y otros insumos. Esto frena directamente la creación y el escalamiento de empresas privadas, dejando al Estado como prácticamente el único creador y gestor de estos puestos de trabajo.
Es evidente que existe una gran diferencia entre constituir y operar una empresa de 10 a 20 trabajadores (programadores, diseñadores de software, administradores de bases de datos, técnicos en redes y electrónica) y tener la libertad real de crear y hacer crecer compañías de 200 o más empleados. En mi caso particular, estas regulaciones me impiden transformar mi taller en una empresa más grande y mejor equipada. En sentido general, urge eliminar de inmediato estas trabas regulatorias que actúan como un muro de contención. Su supresión permitiría liberar las fuerzas laborales que ya existen en el país, facilitar el emprendimiento privado real y dinamizar fuertemente tanto el sector informático como el electrónico.
¿Qué nuevas tecnologías podrían permitir a Cuba "saltar etapas" y acelerar la recuperación y desarrollo en su sector?
En el área de reparaciones electrónicas sería muy positivo avanzar hacia la creación de infraestructuras que permitan la producción nacional de componentes electrónicos, placas base (mainboards) y microchips, en lugar de depender casi exclusivamente de importaciones. Recomiendo estudiar con detenimiento los casos de países que han convertido la industria electrónica en su principal fuente de ingresos (Taiwán, Japón, Corea del Sur) y, más cerca en nuestro continente, las experiencias de Costa Rica con la producción de microprocesadores Intel o el polo industrial electrónico de Manaos en Brasil. En ambos campos, informática y electrónica, que mantienen una fuerte sinergia, es esencial ir incorporando progresivamente distintos tipos de Inteligencia Artificial especializada. Estas tecnologías pueden acelerar de forma notable los procesos de desarrollo, diagnóstico de fallos y soluciones técnicas, contribuyendo de manera decisiva a dar un salto cualitativo a pesar de las limitaciones actuales de recursos.
Finalmente, en la informatización nacional se ha apostado fuertemente por el desarrollo basado en herramientas Open Source (código abierto), lo que reduce de manera importante los costos al eliminar pagos de licencias, entornos de desarrollo (IDE), sistemas de gestión de bases de datos y otras plataformas. Java es un claro ejemplo de esta aproximación. Sin embargo, existen entornos de desarrollo como el ecosistema .NET de Microsoft con el lenguaje C#, que ofrecen niveles superiores de calidad, robustez, competitividad y seguridad en los productos finales. El acceso a capital financiero para adquirir estas herramientas de desarrollo profesional resulta clave para elevar el estándar de los proyectos cubanos.
En mi caso personal, el software de mi tesis de graduación ingeniería se desarrolló en entorno Open Source por orientación del Instituto Tecnológico, algo que fue común en mi generación. Sin embargo, al preguntarles hoy, puedo afirmar que alrededor del 95% de mis compañeros que laboran en compañías extranjeras de nivel medio o alto utilizan entornos propietarios precisamente por las mayores prestaciones que exigen los clientes.