En medio de la grave crisis multifactorial y sistémica en Cuba, que tiene particular incidencia en las mesas de la Isla, el Tribunal Provincial de Santiago de Cuba condenó a los implicados en un desfalco millonario a la Empresa de Conservas de Vegetales de dicha provincia, informó el Tribunal Supremo en su perfil de Facebook.
Así, la Sala Primera Penal del citado tribunal condenó a Amarilis Téllez Torres, Julio César Palacios Peralta y María Luisa Creme Quiroga a 15, 14 y diez años de privación de libertad, respectivamente, "por el delito de falsificación de documentos bancarios y de comercio de carácter continuado para cometer malversación", indicó el Supremo.
Téllez Torres y Palacios Peralta, quienes se desempeñaban como contadora C y jefe del Grupo Contable Financiero, respectivamente, de la citada empresa, desviaron un crédito bancario de 20 millones de pesos otorgado a la entidad.
Lo hicieron puestos de acuerdo con Creme Quiroga, gestora económica de la Cooperativa de Créditos y Servicios Rodolfo Rodríguez Benítez, a quien realizaron cuatro transferencias que sumaron más de cinco millones de pesos. Además, Téllez Torres y Palacios Peralta se repartieron entre ellos otros casi cuatro millones.
"Posteriormente, con el dinero de la defraudación que le correspondía a Creme Quiroga, y que aún permanecía en su tarjeta magnética, esta compró al acusado Kenly Hierrezuelo Téllez 2.000 dólares americanos", detalló el tribunal, que ratificó que "los hechos quedaron probados en el juicio oral".
"Accesoriamente se le impuso a Amarilis Téllez Torres, Julio César Palacios Peralta y María Luisa Creme Quiroga la privación de derechos públicos, la prohibición de salida del territorio nacional y, en el caso de los dos primeros, la prohibición del ejercicio de una profesión, cargo u oficio. Deben abonar a la entidad afectada el total del dinero obtenido por la defraudación", agregó.
Más allá del monto sustraído, casos como este son la esencia de la empresa estatal socialista y la sucesión de juicios de características semejantes en los últimos años así lo demuestra.
Así, las distorsiones en la economía cubana, muchas de ellas creadas por el propio Gobierno, lastran a diario la vida de millones de personas en la Isla. En medio de esas distorsiones crece la corrupción, y muestra de ello fue que, hace apenas unos meses, un "proceso de comprobación a las relaciones contractuales entre las entidades estatales y las formas de gestión no estatal" detectó más de 3.000 incidencias.
En tal sentido, Cuba suma solo 40 puntos (de 100) en el Índice de Percepción de la Corrupción y ocupa el puesto 84 entre 182 países analizados, un retroceso manifestado durante siete años consecutivos.
El ranking, organizado por la ONG Transparencia Internacional, no detalla las circunstancias tenidas en cuenta en el caso cubano, pero calcula la puntuación de cada país a partir de un mínimo de tres fuentes de datos, tomadas de 13 estudios y evaluaciones; entre ellas, instituciones de prestigio como el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial.
Las fuentes cubren manifestaciones de corrupción en el sector público como soborno, malversación de fondos, nepotismo en los nombramientos de funcionarios, legislación para la transparencia, captura del Estado por intereses privados, acceso a la información sobre asuntos de interés ciudadano y actividades de Gobierno, entre otras.
Ladrón que roba a otro ladrón merece 100 años de perdón. El peor ladrón es el gobierno; un ejemplo: a los médicos les roban el 90% de lo que les pagan.
El robo en la economía cubana es continuo y antes de accionar y fallar, el poder judicial se somete al análisis político. Por ejemplo, muchas veces se mencionó que las auditorías que se le hacían a las empresas de la Oficina del Historiador de La Habana, estaban con operaciones oscuras relacionadas con las donaciones de las ONG's europeas, pero como Eusebio Leal Spengler era muy amigo de Castro I, nada pasó. Lo mismo con el esperpento de la Batalla de Ideas, en donde nada cerraba, pero como estaban los hijos de Ramiro Valdés, tampoco pasó nada. Y no estamos hablando de los negocios de ADN Castro.
Lo que es de todos es de nadie.