El tercer cargamento de ayuda humanitaria enviado por Estados Unidos para damnificados del huracán Melissa, que golpeó el oriente cubano el 29 de octubre de 2025, ya se encuentra en la Isla, informó en un comunicado Cáritas Cuba, que se encargará de distribuirlo.
El nuevo donativo estadounidense, que arribó por avión al Aeropuerto Internacional de Santiago de Cuba, en una fecha reciente que no fue precisada por la ONG católica, viajó acompañado por el Padre Joaquín Espino, rector de la Ermita de la Caridad, y Sor Eva Puelles, religiosa, Hija de la Caridad, ambos en representación de la arquidiócesis de Miami.
Este vuelo transportó 648 kits de alimentos y 510 kits de higiene donados por el pueblo estadounidense, para ser entregados de manera gratuita a cubanos afectados por el huracán. Serán destinados a familias residentes en la comunidad santiaguera de San José.
Como las dos donaciones anteriores enviadas por EEUU, esta será distribuida por la Iglesia Católica, específicamente "por el equipo parroquial y voluntarios de Cáritas", que estarán "acompañados una vez más por Catholic Relief Services", precisa el comunicado.
La entrega será gradual, con prioridad para familias integradas por madres solteras con hijos pequeños, adultos mayores, personas con discapacidad y personas con movilidad reducida o nula.
A este vuelo con ayuda humanitaria enviada por EEUU le precedieron dos, que arribaron a Cuba los días 14 y 16 de enero.
Forman parte de "una serie de envíos humanitarios directos a Cuba como parte de los tres millones de dólares en ayuda en desastres comprometidos por la Administración Trump tras el huracán Melissa", precisó en un comunicado el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, antes del primer vuelo.
"Estos envíos reflejan nuestro compromiso sostenido con el pueblo cubano mientras continúan recuperándose de la devastación. Aunque la tormenta ha pasado, las necesidades humanitarias siguen siendo urgentes y los esfuerzos de recuperación continúan", apuntó.
"De acuerdo con nuestra política de larga data, hemos tomado medidas extraordinarias para asegurar que esta asistencia llegue directamente al pueblo cubano, sin interferencias ni desviaciones por parte del régimen ilegítimo. Estamos trabajando en estrecha colaboración con la Iglesia Católica en Cuba para ofrecer la ayuda de manera transparente y eficaz", finalizó el comunicado.
El jefe de la misión diplomática estadounidense en Cuba, Mike Hammer, declaró en una conferencia de prensa el 14 de enero que el objetivo central es garantizar que la ayuda llegue directamente a quienes la necesitan.
"Si esto puede hacerse sin que sea interceptado o mal utilizado por el régimen, entonces habrá oportunidades de seguir mostrando ese apoyo tangible al pueblo cubano", afirmó.
Sus palabras, así como el gesto de Washington, sentaron mal en La Habana, toda vez que el Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen acusó a la Administración Trump de actuar con "fines oportunistas y de manipulación política", mientras miles de cubanos aún sufren las consecuencias del evento meteorológico y, muchos consideran que el Estado los ha abandonado.
El 15 de enero, el subsecretario de Estado interino para Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, Jeremy Lewin, puntualizó en una conferencia de prensa: "No consultamos al régimen si querían ayuda, no es su ayuda. No están en ninguna posición de cuidar de su gente y tomar decisiones sobre esto".
"Hasta el momento, el régimen no ha interferido y le ha brindado a la Iglesia católica las protecciones necesarias para llevarlo a cabo", agregó.
"El presidente (Donald Trump) ha dicho que nada de este Gobierno llegará jamás al régimen cubano", sostuvo Lewin, quien dio dos opciones a La Habana: "hacer lo mismo que lleva haciendo 60 años (...) o cuidar de su gente y construir una isla mejor y más libre".