El Gobierno de Estados Unidos informó el jueves 15 de enero que no consultó a las autoridades de Cuba antes de enviar asistencia humanitaria por un valor de tres millones de dólares a la Isla para ser entregada a las familias afectadas por el huracán Melissa en el oriente del país.
Asimismo, un representante de la Administración Trump enfatizó que nunca proporcionará ayuda directa a La Habana.
"No consultamos al régimen si querían ayuda, no es su ayuda. No están en ninguna posición de cuidar de su gente y tomar decisiones sobre esto", dijo en una rueda de prensa virtual el subsecretario de Estado interino para Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, Jeremy Lewin, citado por la agencia de noticias EFE.
En su lugar, el envío de alimentos y productos del hogar destinados a 24.000 personas se coordinó con la Iglesia Católica en Cuba, lo que según el funcionario estadounidense, ocasionó que la ayuda no llegara hasta casi tres meses después del paso del potente huracán que afectó a Cuba los días finales de octubre de 2025.
"La Iglesia católica publicó una carta pública en la que declaraba que estaría dispuesta a aceptar esto, y hasta el momento, el régimen no ha interferido y le ha brindado a la Iglesia católica las protecciones necesarias para llevarlo a cabo", agregó Lewin.
"El presidente (Donald Trump) ha dicho que nada de este Gobierno llegará jamás al régimen cubano", sostuvo Lewin, quien dio dos opciones a La Habana: "hacer lo mismo que lleva haciendo 60 años (...) o cuidar de su gente y construir una isla mejor y más libre".
El Gobierno de EEUU envió el miércoles un avión con 525 paquetes de comida y 650 de higiene, y agua, para 1.000 familias en Holguín, y otra aeronave con los mismos suministros llegará este viernes a Santiago de Cuba.
Además, un buque comercial llegará a Santiago de Cuba dentro de las próximas semanas con el resto de la asistencia de Washington, que prometió un total de tres millones de dólares en apoyos para 6.000 familias o 24.000 personas en las regiones más afectadas por el ciclón: Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo.
El régimen cubano no confirmó el arribo de la ayuda, pese a que la organización religiosa Cáritas en la Isla sí lo hizo. En cambio, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) intentó desacreditar y minimizar la acción.
En una declaración, acusó a Washington de actuar con "fines oportunistas y de manipulación política" y se quejó de que la asistencia ha tardado 77 días en materializarse, sin referir qué gestiones hizo La Habana para facilitarla.
El MINREX señaló que "en ningún momento ha habido comunicación oficial del Gobierno de EEUU con el Gobierno de Cuba para confirmar tal envío", lo cual reafirma lo dicho por Lewin, y subrayó que fue la Iglesia Católica cubana la que informó a las autoridades sobre la intención de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU de servir como canal para la ayuda.
La declaración insistió en que toda ayuda es recibida, organizada y canalizada por las autoridades gubernamentales, una exigencia que históricamente ha generado desconfianza entre donantes internacionales y organizaciones humanitarias.
El régimen señaló que "acepta esta donación sin condicionamientos", pero la atribuyó a "un gesto del pueblo de EEUU", no del Gobierno, y de paso, restó importancia y magnitud a la ayuda.
La asistencia incluye alimentos, productos de higiene, utensilios de cocina y artículos básicos para el hogar, como sábanas, mantas y linternas solares.
El miércoles, durante una conferencia de prensa en Weston, Florida, el jefe de la Misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, dijo que el objetivo central es garantizar que la ayuda llegue directamente a quienes la necesitan.
"Si esto puede hacerse sin que sea interceptado o mal utilizado por el régimen, entonces habrá oportunidades de seguir mostrando ese apoyo tangible al pueblo cubano", afirmó.
Hammer señaló que Washington siguió de cerca el impacto del huracán Melissa, que azotó el oriente cubano a finales de octubre, y recordó que las condiciones en la región ya eran precarias antes del desastre.
"Llegó el huracán, devastador, y las condiciones han empeorado y van a seguir por un tiempo siendo muy difíciles", afirmó, y recordó que "hay mucha buena voluntad e intención por parte de la Administración de Donald Trump para el pueblo cubano".
Durante la presentación del programa de ayuda, representantes del Departamento de Estado y de Catholic Relief Services advirtieron que cualquier intento de politizar, desviar o apropiarse de la asistencia tendría consecuencias políticas.
Brunilda ... te metieron un pie ... y te quedaste calladita ...