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Salud Pública

Autoridades hablan de 'estabilidad epidemiológica' en Matanzas… a costa de toda la población enferma

'No es éxito, es daño acumulado', advierten especialistas.

Matanzas
Personas en una calle de la ciudad de Matanzas.
Personas en una calle de la ciudad de Matanzas. Periódico Girón/Facebook

Las autoridades sanitarias de Matanzas aseguraron esta semana que la provincia presenta una "estabilidad epidemiológica" tanto en las infecciones respiratorias agudas como en las arbovirosis, una afirmación que contrasta con las condiciones sanitarias reales del territorio y ha generado cuestionamientos desde el propio sector médico.

Según publicó el periódico oficial Girón, el director del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, Andrés Lamas Acevedo, afirmó que la provincia se mantiene "en zona de seguridad" y que no se ha detectado circulación del virus H3N2. El funcionario reconoció, sin embargo, un incremento de las enfermedades diarreicas, antecedentes recientes de hepatitis A y problemas en la recogida de desechos sólidos y en el manejo de residuos líquidos.

Aun así, las autoridades calificaron el escenario como "halagüeño" y centraron sus recomendaciones en el uso del nasobuco, la higiene personal y la manipulación doméstica del agua y los alimentos.

"No es estabilidad, es agotamiento epidemiológico"

El médico cubano Lázaro Elieser Leyva García cuestionó públicamente esa lectura oficial y advirtió que el concepto de "estabilidad epidemiológica" está siendo utilizado de forma engañosa.

Desde una perspectiva clínica, explicó que cuando una población ha estado ampliamente expuesta a enfermedades infecciosas, los indicadores pueden aparentar estabilidad no porque exista control sanitario, sino porque el número de personas susceptibles ya se ha reducido drásticamente.

"Eso no es éxito, es daño acumulado", señaló.

El especialista alertó que la disminución de reportes puede responder a múltiples factores ajenos a una mejora real: inmunidad parcial tras contagios masivos, subregistro, fatiga diagnóstica o simple normalización de la enfermedad dentro del sistema sanitario.

Un "canal endémico" que no refleja seguridad

Leyva García también cuestionó el uso del canal endémico como argumento de tranquilidad. Explicó que, si la línea base histórica está construida sobre años de alta transmisión y subregistro, mantenerse dentro de esos márgenes no indica control, sino cronificación del problema.

"Un sistema puede estar estable y, al mismo tiempo, funcionar mal", advirtió.

El médico subrayó además la contradicción entre el discurso oficial y la realidad descrita por las propias autoridades: incremento de enfermedades diarreicas, presencia reciente de hepatitis A, deficiencias en la recogida de basura y riesgos persistentes de contaminación del agua.

Desde el punto de vista epidemiológico, precisó, estos factores son señales tempranas de posibles brotes, no indicadores de tranquilidad sanitaria.

Vigilancia limitada y riesgos ocultos

En relación con las infecciones respiratorias, el especialista alertó sobre el riesgo de confundir ausencia de diagnóstico con ausencia de circulación viral. En un sistema con limitaciones de pruebas y recursos, la falta de detección no equivale a inexistencia del virus.

Algo similar ocurre con las arbovirosis. Aunque las autoridades reportan un descenso semanal de casos, reconocen que el entorno sigue siendo favorable para el mosquito y que se espera un nuevo incremento a partir de marzo.

"La experiencia clínica demuestra que el mosquito no responde a comunicados oficiales", subrayó Leyva García.

Responsabilidad individual frente a fallas estructurales

Otro de los puntos más criticados fue el énfasis del discurso oficial en la responsabilidad individual —hervir agua, tapar alimentos, usar nasobuco— mientras se admiten deficiencias estructurales graves en servicios básicos.

Para el médico, resulta insostenible exigir prevención permanente a la población cuando el entorno sigue siendo insalubre y los sistemas públicos no garantizan condiciones mínimas.

"No se puede pedir disciplina sanitaria en un contexto donde el propio sistema genera el riesgo", advirtió.

Lejos de reflejar una situación segura, la llamada "estabilidad" descrita por las autoridades parece responder a un equilibrio frágil, sostenido por la exposición masiva previa de la población y no por un sistema de salud fortalecido.

Como concluyó el propio especialista, presentar este escenario como una "zona de seguridad" no solo resulta científicamente cuestionable, sino que puede derivar en una peligrosa complacencia en un contexto donde los riesgos siguen latentes.
 

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1 comentario

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Para inventar frases estos comunistas no tienen igual.