El Ministerio de Agricultura de Corea del Sur donó 24.600 toneladas de arroz a Cuba, donde el sector agrícola está relegado dentro de las inversiones estatales, pese al hambre que enfrenta la población.
Del donativo, entregado a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA), se descargó la mitad en Santiago de Cuba el 24 de diciembre, informó en la red social X el Sistema de Naciones Unidas en Cuba.
El PMA explicó que el objetivo es duplicar durante cinco meses las cuotas que distribuye en las provincias orientales. El resto fue destinado a La Habana para duplicar las entregas a la población priorizada de las demás provincias, "en una modalidad de distribución bimestral que se extenderá por un año".
El programa de la ONU subrayó que la colaboración internacional "fortalece la seguridad alimentaria y garantiza cobertura nacional para los sectores más necesitados", obviando que, en Cuba, el Estado ha marginado la agricultura dentro de las inversiones.
Según el organismo, la ayuda también permitirá ampliar la respuesta a emergencias y apoyar la recuperación de comunidades afectadas por fenómenos meteorológicos recientes, como el huracán Melissa.
En diciembre, el economista cubano Pedro Monreal llamó la atención sobre los significativos incrementos en los precios de productos alimenticios "que pueden ser cosechados nacionalmente", como el arroz, un producto básico en la dieta de la población de Cuba que cada vez resulta más caro.
Apenas tres meses antes, los indicadores de enero a julio de 2025 publicados por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) revelaron que la inversión agropecuaria en Cuba continúa estancada y marginada: apenas llega al 2,4% de la inversión total este año, incluso por debajo de 2024 (2,6%), y muy lejos del 5,9% registrado en 2020.
A ello se suma que el programa con el que La Habana espera corregir distorsiones y reimpulsar la economía no incluye inversión agrícola.
Mientras, los cubanos enfrentan una profunda pobreza —que, para Monreal, explica la "moderación" de la inflación expuesta en datos oficiales divulgados por la ONEI en diciembre.
Parte de esa pobreza quedó en evidencia el 24 de diciembre, a través de una acción solidaria de la creadora de contenidos Daniela Méndez Cordoví, conocida en redes sociales como Maruja Medica.
Ella y su familia prepararon cajitas con comida, que luego distribuyeron en la calle a ancianos que, aparentemente, viven en la calle, según se aprecia en un video difundido por ella más tarde en Instagram. Uno de los beneficiarios de la solidaridad de la creadora de contenidos escarbaba en un contenedor de basura en el momento que recibió la cajita con comida.
El único regalo pa que los cubanos vuelvan a comer abundante y sabroso es la esperada invasión de los marines gringos.