La crisis humanitaria en el oriente cubano tras el paso del huracán Melissa continúa generando respuesta internacional en medio de los cuestionamientos por la gestión estatal y las necesidades crecientes de los damnificados. En los últimos días, tanto la Unión Europea (UE) como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) han confirmado envíos significativos de asistencia para las provincias más afectadas.
Desde Bélgica partió un contenedor de 40 pies organizado por entidades europeas afines al Gobierno cubano, con insumos médicos gastables, equipamiento básico y mobiliario hospitalario destinado a centros de salud de Granma, Santiago de Cuba y Holguín, según recogió la oficial ACN.
El donativo fue coordinado por la Embajada de Cuba en Bruselas con participación del donante belga Adriano Fernández, el grupo Cubanismo.be y varias empresas logísticas.
A esta ayuda se suma un cargamento de 7.110 toneladas enviado por la ALBA en un barco que incluye alimentos, insumos para la recuperación vial y cinco retroexcavadoras. La organización asegura que en las últimas semanas ha despachado más de 12.000 toneladas de materiales, entre ellos medicamentos, juguetes y ventanas para viviendas dañadas, recogió EFE.
El secretario ejecutivo del bloque, Rander Peña, afirmó que también mantienen equipos técnicos apoyando la restitución del servicio eléctrico en la zona oriental. En Santiago de Cuba el 10% de la población permanece sin corriente un mes después del paso del ciclón, según publicó la Empresa Eléctrica en la provincia en su parte de este sábado.
Casas contenedor para los damnificados: improvisación en medio de la emergencia
Mientras la ayuda internacional llega al país, en Holguín crecen las críticas por el uso de contenedores marítimos como solución habitacional para familias que lo perdieron todo con el huracán.
Aunque la prensa estatal los describe como viviendas "dignas", numerosos residentes denuncian que se trata de estructuras metálicas sin aislamiento térmico, comparándolas con "hornos" bajo el sol cubano.
"De la adversidad, surgen soluciones innovadoras: viviendas seguras, resistentes y dignas, fabricadas con contenedores marítimos adaptados y acondicionados por manos expertas de Holguín. En cada punto de obra, se siente la fuerza coordinada del territorio. La Fábrica KTP, Construcciones Militares y empresas locales trabajan articuladas, sin improvisaciones. Aquí todo es coordinación, pieza a pieza, soldadura a soldadura", informó en tono edulcorado el Periódico Ahora.
Usuarios en redes sociales cuestionan la dignidad de estas construcciones y exigen que, si realmente son adecuadas, se asignen primero a funcionarios y dirigentes. Otros señalan que las casas de contenedores solo resultan viables cuando incluyen los sistemas de ventilación, aislamiento y acondicionamiento habituales en otros países, elementos ausentes en las versiones que se están instalando en la provincia.
Según los datos oficiales, el meteoro dejó 76.789 viviendas afectadas en las provincias orientales, de ellas 4.743 con derrumbes totales y más de 12.000 techos completamente destruidos. Las afectaciones parciales superan las 47.000
El Acuerdo 10247/2025 del Consejo de Ministros, publicado tras el paso del ciclón, dispuso que el Estado cubano financie el 50% del costo de los materiales de construcción para los damnificados en Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín y Las Tunas. Sobre el papel, la medida parece un alivio para miles de familias que perdieron sus hogares. En la práctica, sin embargo, el decreto ilustra la distancia entre las promesas oficiales y la capacidad real del Estado para cumplirlas.
Al cierre de marzo de 2025, el déficit habitacional en Cuba ascendía a 805.583 viviendas, de las cuales 398.364 requieren rehabilitación y 407.219 deben construirse desde cero.
En los primeros tres meses del año, apenas 2.728 nuevos hogares fueron levantados en todo el país, un crecimiento del 0,1% respecto al año anterior. En ese mismo período, el plan estatal de construcción solo se cumplió al 12%, según informes del Ministerio de la Construcción (MICONS).
El problema, más que presupuestario, es estructural. La industria nacional de materiales de construcción —cemento, acero, elementos de pared y carpintería— está muy por debajo de su capacidad, y las importaciones, sujetas a una aguda falta de divisas, son insuficientes. En este contexto, prometer materiales subsidiados equivale a prometer algo que no existe.
Sesenta y seis años de revolución luminosa bajo la conducción del gran timonel, para terminar viviendo en una ratonera metalica. Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras, el proximo verano, cuando el rey Sol diga aquí estoy yo, los mulatos extrañaran un buen bohío de guano.
He visto viviendas confortables y eficientes hechas de contenedores, pero estas del régimen son unos cuchitriles y lo terrible que allí no saldrán nunca. Al menos no se mojarán.
En esos contenedores metería con gusto al marrano, al sin casa y a su puerquita, cerraría con un candado por fuera y dejaría que la naturaleza siguiera su curso.