Los vecinos de Los Bloques, un barrio del consejo popular Plaza, en La Habana, están preocupados por la actuación pasiva de las autoridades gubernamentales ante el patrón de desatención infantil y, a juicio de varios testigos, maltrato que se repite dentro de una familia.
"Parece ser que las dos hijas de Amarilis están destinadas a un mismo camino: el de perderse en 'las calles de la vida' desde temprana edad", dice una mujer que, al igual que el resto de los vecinos de esta pequeña comunidad, pide no ser identificada por temor a la reacción de los implicados en el problema.
"Ahora es la niña de cinco años quien se encuentra en igual situación de riesgo que su hermana de 13 años, quien es atendida actualmente por las autoridades. La dejan sola en la casa durante horas, confinada en el balcón del apartamento ubicado en un tercer piso, con la reja abierta y en riesgo de una caída. Cuando se le permite bajar a jugar e interactuar con sus amiguitas, siempre está descuidada en su higiene corporal y su ropa", puntualiza esta vecina.
Alarmados también por lo que sucede en el hogar de la niña —que describen como "marcado por la violencia" de la madre y sus parejas—, los vecinos han denunciado el caso a la Policía.
"En las dos o tres ocasiones que los agentes policiales han acudido, han dicho lo mismo: que el asunto no es de su competencia", apunta otra vecina que ha llamado a la Policía en varias ocasiones.
"Tampoco se preocupa la dirección de la escuela ante las constantes ausencias de la niña y el estado en el que acude. Siempre está hambrienta, a merced de la caridad y empatía del barrio, que pese a todo no le ha dado la espalda", agrega. "Cuando le hablas, nunca te mira, siempre tiene la mirada baja cuando está delante de adultos. Llama 'tía' o 'tío' a quienes se preocupan por ella. Es un caso que nos lastima, pero tenemos las manos atadas ante las amenazas violentas de su madre y de su actual pareja. Hay un temor generalizado en la vecindad de verse entre el fuego cruzado de la pareja y la indolencia del gobierno ante el caso. Cabe mencionar que Amarilis, la madre, creció también sin la atención debida de sus padres", señala la vecina.
Aunque las estadísticas oficiales parecen bajas, la realidad que viven muchos niños en Cuba es compleja y empeora con la crisis económica. Según datos del Hospital Pediátrico de Matanzas, por ejemplo, en 2024 se registraron tres casos de maltrato infantil, mientras que 616 menores requirieron atención por accidentes. En lo que va de 2025, ya se han documentado cuatro casos de maltrato y 350 accidentes de niños. Especialistas consultadas por el periódico local oficial Girón consideraron que muchos de estos "accidentes" en realidad ocultan negligencia o maltrato, tanto físico como psicológico.
En paralelo, se reporta un incremento de abusos sexuales y del síndrome de Munchausen, casos donde un adulto inventa enfermedades en el niño para mantenerlo hospitalizado. Aunque los casos de maltrato físico intencional son menos frecuentes, suelen ser mucho más severos y ponen en riesgo la vida del menor, añaden los expertos.
El informe "Violencia hacia niños, niñas y adolescentes. Aspectos relevantes de estudios realizados en Cuba", presentado en junio de 2024 en La Habana, reveló que no pocas familias en la Isla adoptan procedimientos violentos de disciplina. El estudio citó la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados 2019, cuyos resultados indicaron que el 41,6% de los niños, niñas y adolescentes de uno a 14 años fueron sometidos a algún método violento de disciplina, el 29,1% a agresión psicológica y el 33,1% a castigo físico. Sobre formas severas de castigo físico, el informe señaló que lo sufrieron el 1,6% (los grupos de edades de cinco a nueve años y de diez a 14 años mostraron los mayores porcentajes, 2,5%).
El periodista de DIARIO DE CUBA Jorge Enrique Rodríguez, vecino del barrio donde vive la familia, enfatiza que los CDR tienen credibilidad y potestad ante las autoridades del régimen "solo para ciertos temas".
"Cuando apareció un cartel contra Díaz-Canel en la pared del círculo infantil, militarizaron el barrio. Se movilizaron las organizaciones de masa y sus 'factores'; sobraron los interrogatorios y el seguimiento a las llamadas 'personas de interés'. Para salvar a una menor de cinco años de una espiral de violencia, los CDR no cuentan con credibilidad, ni potestad, ni competencia, ni autoridad moral alguna. Es importante destacar que, en el caso de la otra hija de Amarilis, la de 13 años, tampoco hubo éxito. La historia de los centros de atención a menores es bien conocida: criminalizan a los menores como si fuesen responsables del maltrato y desatención familiar que viven", critica Rodríguez.
"¿Dónde están los trabajadores sociales, la Dirección Municipal de Educación, el jefe de sector de la Policía, el delegado del Poder Popular, la FMC, las Brigadas de Respuesta Rápida? ¿Dónde están todos estos factores a la hora de proteger a una niña de cinco años?", cuestiona Rodríguez.
La abogada especializada en Derecho de Familia Maylin Fernández Suris, citada en un artículo en DIARIO DE CUBA en julio, advirtió sobre un fenómeno estructural que permite que estos casos se repitan. "Por décadas, la familia cubana ha reproducido una estructura jerárquica en la que los niños son tratados como posesiones. Esta visión adultocentrista genera condiciones para normalizar el maltrato. Lo peor es que los niños aprenden a callarlo", señaló.
También alertó sobre los "pactos de silencio" en muchas familias, una violencia simbólica que encubre al agresor y aísla al menor. "No basta con señalar a un padre violento. Hay que entender los contextos: pobreza, alcoholismo, violencia de género, falta de formación en crianza, presión social. El maltrato infantil es un problema estructural y cultural", dijo Fernández Suris.
En el caso de la niña de Los Bloque, "en los juegos con los otros menores del barrio reproduce los patrones de violencia adquiridos en su hogar", denuncia otro vecino. "Ha dicho a los niños que ella duerme en el balcón porque su madre y el padrastro de turno ocupan una habitación y su abuelo en la otra".
"Varios vecinos somos de la opinión de que esta niña está en riesgo muy serio de ser víctima de abuso sexual, que Dios no lo permita. ¿Dónde está el Código de la Niñez y la Juventud para que esta niña no sufra el mismo destino que su hermana?".
Al menos no son vendidas a turistas pedófilos como hacen muchos padres cubanos.Otros con un poquito más de escrúpulos,los obligan a pedir limosnas al turismo como se ha demostrado en videos en la red.Es una nación en franca destrucción y descomposición social ....
Un pueblo pusilánime llevado hasta el límite más inconcebible: les matan a los hijos y siguen aguantando.