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Sociedad

La urgencia de proteger la infancia en Cuba: casos de maltrato ponen en evidencia fallos de la justicia

Una abuela lleva más de un año intentando obtener la custodia legal de su nieto, Marlon de Jesús Cruz Espinosa, un niño víctima de múltiples agresiones físicas.

Madrid
Ilustración.
Ilustración. Diario de Cuba

Una abuela cubana residente en Holguín lleva más de un año intentando obtener la custodia legal de su nieto, Marlon de Jesús Cruz Espinosa, un niño víctima de múltiples agresiones físicas. Las denuncias se han presentado ante la Fiscalía, los hechos están documentados, pero el menor sigue conviviendo con sus agresores: su madre, Mailín Espinosa Gálvez, y su padrastro, Hamilton Martínez.

La situación ha sido denunciada públicamente por la activista conocida como Azúcar Cuba, quien difundió imágenes con el rostro del niño cubierto para proteger la integrdidad del menor. El caso de Marlon no es aislado. Se suma a una serie de episodios de maltrato infantil en Cuba que ponen en entredicho la eficacia del sistema de protección infantil.

En 2023, tras una discusión doméstica, el padrastro de Marlon le propinó un fuerte golpe en la sien. La abuela presentó una denuncia formal ante la Fiscalía, pero la respuesta oficial fue una advertencia, sin retirar al menor del entorno.

El 14 de febrero de este año, el niño volvió a ser agredido: recibió un machetazo en el brazo y un golpe en la boca que le rompió varios dientes. A pesar de la gravedad de las heridas, el presunto agresor fue liberado bajo fianza y la madre no ha sido despojada de la custodia.

“Fiscalía, ustedes tienen este caso en las manos”, advirtió Azúcar Cuba en un video muchas veces compartido. "Este niño sí está a tiempo, no como Roberto Carlos" Suárez Machado, dijo en referencia a otro menor recientemente fallecido en circunstancias trágicas tras denuncias ignoradas.

La familia de Marlon de Jesús residía en Cuatro Caminos, Holguín, pero se trasladó al municipio de Antilla tras la presión vecinal. La abuela, que ha seguido el proceso legal sin descanso, continúa sin recibir la custodia del menor.

Un patrón inquietante

El caso de este pequeño no es aislado. En junio de 2023 dos hermanos, de apenas dos y tres años, fueron hospitalizados en el Pediátrico Juan Manuel Márquez de Marianao, La Habana, con severas lesiones tras ser golpeados por su padrastro, denunció la página de Facebook "Impactos desde el Corazón". Las imágenes divulgadas mostraron las marcas de violencia en los pequeños cuerpos. Aunque el agresor fue arrestado, la denuncia también señaló a la madre en el historial de maltrato hacia los niños. Actualmente el post no aparece disponible.

En diciembre de ese año, la activista Yamilka Laffita pidió ayuda en redes sociales para un bebé de tres meses, identificado como Osniel Hernández Isac, ingresado en el Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja en Holguín tras ser rescatado por las autoridades, luego de denuncias de maltrato por parte de sus padres. El menor fue hospitalizado con signos de violencia física, desnutrición, anemia, un soplo cardíaco y una condición conocida como "riñones en herradura". Estuvo inicialmente al cuidado de personal médico, enfermeras y otras madres en la sala del hospital, a falta de familiares que se hicieran cargo de él. En este caso, ambos padres fueron detenidos por el delito de abandono del menor, luego de que se comprobara que no lo alimentaban adecuadamente y lo maltrataban. 

Dos meses antes, en octubre, la muerte de Kamila Melit Alonso Ocampo, una niña de apenas dos años en el barrio de Luyanó, La Habana, estremeció a la sociedad cubana y visibilizó una de las formas más crueles de violencia: el feminicidio familiar. Según medios independientes, Kamila fue víctima de abusos sostenidos por parte de su padrastro y su madre, sin que ninguna de las redes comunitarias ni institucionales actuara para protegerla. 

El caso fue expuesto por las plataformas Yo Sí Te Creo en Cuba y Alas Tensas, que atribuyeron el crimen a una falla estructural del Estado cubano, que no ha legislado ni difundido herramientas eficaces para prevenir la violencia intrafamiliar, ni ha garantizado que sus funcionarios cumplan el deber legal de denunciar situaciones de maltrato. 

En julio de 2024 la activista Diasniurka Salcedo denunció la situación de un niño de dos años brutalmente golpeado y mordido por su madre, Carla Calero Cantelys, en Nuevitas, Camagüey. Las imágenes del menor con visibles lesiones se viralizaron en redes sociales. Según testigos, la agresión ocurrió cuando la madre quiso salir de fiesta y el niño no se dormía. Fue arrestada tras la denuncia de vecinos, pero quedó en libertad bajo fianza de 10.000 pesos. Salcedo habló entonces del entorno familiar disfuncional del menor y cuestionó el contraste entre la tibieza judicial en este caso y la severidad con la disidencia política.

Más recientemente, en la ciudad de Cienfuegos, una pareja —Enrique Salazar González y Eylin Ramírez Díaz— ha sido acusada de haber golpeado y dejado amarrado a una silla durante horas a su hijo pequeño, quien fue hallado por su abuela materna en estado de shock, con múltiples hematomas y signos de deshidratación. El menor se encuentra hospitalizado, mientras la Policía Nacional Revolucionaria busca a los presuntos agresores, de acuerdo con el perfil en Facebook de Reporte Cuba Ya.

El silencio que protege al agresor

Maylin Fernández Suris, abogada de DIARIO DE CUBA especializada en Derecho de Familia, advierte sobre un fenómeno estructural que permite que estos casos se repitan.

"Por décadas, la familia cubana ha reproducido una estructura jerárquica en la que los niños son tratados como posesiones. Esta visión adultocentrista genera condiciones para normalizar el maltrato. Lo peor es que los niños aprenden a callarlo".

Fernández Suris alerta sobre los "pactos de silencio" en muchas familias, una violencia simbólica que encubre al agresor y aísla al menor: "No basta con señalar a un padre violento. Hay que entender los contextos: pobreza, alcoholismo, violencia de género, falta de formación en crianza, presión social. El maltrato infantil es un problema estructural y cultural".

Datos oficiales: una realidad preocupante

Según el informe Violencia hacia niños, niñas y adolescentes. Aspectos relevantes de estudios realizados en Cuba, presentado en junio de 2024 en La Habana, no pocas familias en la Isla adoptan procedimientos violentos de disciplina.

El material cita la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados 2019, cuyos resultados indican que el 41,6% de los niños, niñas y adolescentes de uno a 14 años fueron sometidos a algún método violento de disciplina, el 29,1% a agresión psicológica y el 33,1% a castigo físico. Sobre formas severas de castigo físico, el sondeo señala que lo sufrieron el 1,6% (los grupos de edades de cinco a nueve años y de diez a 14 años muestran los mayores porcentajes, 2,5%). Las provincias con mayores reportes son La Habana, Santiago de Cuba y Granma.

Marco legal que no se cumple, deuda con la infancia

El nuevo Código de las Familias (Ley No. 156/2022) establece en su Artículo 83 el "Derecho a protección contra toda forma de violencia", el Artículo 135-136, establece la "prohibición del castigo físico como forma de disciplina", y el Artículo 206, contempla la "suspensión o pérdida de responsabilidad parental en casos de maltrato".

No obstante, la brecha entre la ley y su aplicación práctica es evidente. Ejemplos como el de Marlon de Jesús muestran la lentitud judicial y la falta de respuesta institucional, incluso ante pruebas documentadas y múltiples denuncias.

El caso pone en evidencia no solo la urgencia de una actuación judicial efectiva, sino también la necesidad de un cambio cultural profundo.

Proteger a los niños no puede seguir siendo una opción. Como afirma la abogada Fernández Suris, "la familia no debe tener licencia para violentar bajo el pretexto de educar. La prevención empieza con educación, con políticas públicas que apuesten por el bienestar emocional de la infancia, y con una sociedad que no tolere más la violencia disfrazada de disciplina".

Mientras el niño siga conviviendo con su agresor, el sistema continúa fallando. Y si la justicia no actúa a tiempo, una tragedia predecible puede repetirse.

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