La "revolución cubana" en su infinita marcha hacia atrás en el tiempo últimamente va más de prisa que nunca en sus 66 años de involución hacia la Edad Media, o, como van las cosas, hacia la desaparición de Cuba como nación.
La semana pasada examinamos en un artículo la trata de personas, una versión reciclada y modernizada del esclavismo clásico. Hoy nos detendremos en el trabajo infantil, que en Cuba está aumentando precisamente cuando en el resto del mundo está disminuyendo.
Sin embargo, Cubadebate, el sitio web oficial de la dictadura, afirma tranquilamente: "El trabajo infantil fue una realidad dolorosa en Cuba antes de la Revolución, donde los niños eran explotados en diversas industrias, principalmente debido a la pobreza (…) el trabajo infantil tenía graves consecuencias para la salud, la educación y el desarrollo de los niños".
O sea, que durante el capitalismo en Cuba había trabajo y explotación infantil, y que con el socialismo esa lacra social fue erradicada. Y así se enseña en las escuelas, lo divulgan los medios y lo dice la literatura "revolucionaria" cubana.
Se oculta descaradamente que en Cuba no solo sí hay trabajo infantil, sino que ha aumentado a niveles escandalosos. Y que, a diferencia del resto del planeta, es el propio Gobierno el causante de que cada vez más niños cubanos en vez de ir a la escuela tengan que trabajar, pues de lo contrario pasan hambre ellos y sus familias.
Sí, en Cuba son los propios gobernantes los que pisotean a diario el Artículo 32 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que proclama "el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación (…) su salud, o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social".
Antes de 1959 en Cuba había trabajo infantil, pero en un porcentaje muy bajo de la población infantil total. Hoy lo hay por todas partes pero el Partido Comunista (PCC) dice que eso es mentira, "propaganda enemiga" y no lo admite. Y ni la UNICEF, ni nadie puede intentar hacer un censo de niños obreros en la Isla, e irá a prisión quien intente hacer un empírico conteo estadístico, incluso si fuese solo a nivel de municipio.
En el mundo el trabajo infantil ha caído a la mitad, en Cuba crece
Lo más significativo aquí, repito, es que en el resto del planeta el trabajo infantil se ha reducido drásticamente. El 12 de junio último (2025) la UNICEF y la OIT publicaron un informe titulado Trabajo infantil: estimaciones mundiales en 2024, tendencias y camino a seguir.
Se reveló que entre 2000 y 2024 el trabajo infantil a nivel global se redujo de 246 millones de niños a 138 millones. Bajó casi a la mitad. Del total de menores que trabajan en el mundo hay 54 millones que realizan trabajos peligrosos que pueden poner en riesgo su salud, seguridad y desarrollo.
En Asia y el Pacífico la cifra cayó de 49 millones de niños obreros a 28 millones. En África subsahariana la cantidad de menores que trabajan bajó de 95 millones a 87 millones. Esa región al sur del Sahara siguió siendo la más afectada del mundo. En Burkina Faso el 34% de los niños trabajan; en Chad (31%), Nigeria (27%), Zimbabue (25%).
En América Latina y el Caribe en el año 2000 había 18 millones de niños trabajando y en 2025 hay seis millones. Los países con más casos son Perú (16% de su población infantil), Bolivia (12,3%) y Honduras (12,2%).
Por supuesto, como siempre ocurre, en ese informe internacional no aparece Cuba. Básicamente por dos razones que se alimentan entre sí: 1) la dictadura de La Habana no da cifras de trabajo infantil; y 2) por afinidad política y doctrinaria de la mayoría de quienes elaboran esos informes con la "revolución cubana".
Niños cubanos no van a la escuela y trabajan o pasan hambre
Pero la tozuda realidad revela que en Cuba hay cada vez más niños que no pueden ir a la escuela porque tienen que trabajar como si fueran adultos. Si no trabajan todos en su casa pasan hambre y no pueden satisfacer sus otras necesidades más apremiantes.
También hay menores que han sido abandonados por sus padres y trabajan para no morir de hambre. No solo faltan a la escuela los niños trabajadores, sino cientos de miles más por los apagones y por no disponer de merienda, ni almuerzo.
En fin, la "continuidad de la revolución" genera en esto una relación inversamente proporcional: mientras en el resto del Tercer Mundo solo en los últimos cuatro años (desde 2020) el número de niños trabajadores se ha reducido en 20 millones, en Cuba aumenta por día.
¿Consecuencias? Entre otras, al no poder ir a la escuela, los niños obreros no pueden aprender y educarse, se quedan ignorantes en pleno siglo XXI. Se atrasa y se hunde la calidad del capital humano y toda la cultura nacional mientras en el resto del mundo se desarrolla y sofistica cada vez más.
Los niños obreros están expuestos a sufrir accidentes graves en su trabajo. No pueden practicar deportes, no juegan, no disfrutan de su niñez. Todo eso afecta su psiquis y les deja traumas emocionales, ignorancia y lagunas cognitivas para toda la vida.
Es muy triste ver cómo hoy en toda Cuba hay niños haciendo múltiples tareas laborales. Y también pidiendo limosnas a los turistas o algo de comer, cosa que en muchos casos le ordenan sus padres para poder alimentarse todos en casa, y vestirse. Pero este tema de niños cubanos mendigos lo trataré próximamente.
"Estamos pasando hambre y en la escuela no resuelvo comida"
Hace unos días DIARIO DE CUBA publicó una crónica con testimonios en vivo del trabajo infantil en la Isla. Entre ellos vale destacar algunos muy elocuentes.
Yorqui, un menor entrevistado, fue muy claro: "El aula para mí es la pista (la calle). En mi casa estamos pasando hambre y en la escuela no resuelvo comida". Yorqui vende pan dos veces al día, y puede llegar a ganar hasta 600 pesos en una jornada.
Un niño de 12 años apodado El Tingui expresó: "Tengo que lucharla en la calle para ayudar a mi mamá". En la calle Egido, de La Habana Vieja, él vende alimentos y artículos del hogar junto a su hermana. Ninguno de los dos va a la escuela.
Yuniel, de 15 años, trabaja desde los 13 en la construcción, ayudando a fundir placas de concreto durante seis o más horas al día, expuesto todo el tiempo a sufrir accidentes y lesiones graves en su labor.
O sea, corriendo ya el año 67 de "la revolución emancipadora" y de la "potencia educacional" hay en Cuba cada vez más niños muy delgados por su desnutrición que tienen que dejar de ir a la escuela para "lucharla" y poder sobrevivir ellos y sus familias.
José Martí en La Edad de Oro escribió: "Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo".
Hoy en Cuba cada vez menos de los que constituyen, según Martí, la esperanza del mundo van a la escuela y disfrutan de su niñez porque tienen que trabajar. ¿No es ese es uno de los grandes "logros de la revolución"?
En la foto se ven niños en los huesos. Hambre, otro logro de la involución de Cuba hacia la época precolombina.