El Gobierno de Estados Unidos inauguró un nuevo centro de detención llamado Speedway Slammer, ubicado en Indiana, donde ha recluido a algunos de los inmigrantes ilegales que han cometido crímenes graves en el país. Entre ellos se encuentra un cubano nombrado William Segade Herrera, cuyos delitos incluyen la violencia doméstica.
De acuerdo con un comunicado del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), la apertura del centro, que tuvo lugar la semana pasada, fue posible gracias a la Ley HR-1, promulgada el 4 de julio por el presidente Donald Trump, bajo el nombre de One Big Beautiful Bill Act.
La norma financió el programa y proporcionó los fondos que aseguran la existencia de 80.000 nuevas camas, que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) podrá usar para la reclusión de esos convictos, descritos en el comunicado como "los peores de los peores" criminales entre los inmigrantes ilegales que han arrestados y serán deportados.
En su comunicado, el DHS proporciona los nombres de seis de esos inmigrantes, que han sido condenados por delitos que incluyen la violencia doméstica, el asalto a mano armada y pertenecer a bandas.
Según el texto, el cubano William Segade Herrera ha sido condenado por 11 delitos y ha sido hallado culpable de múltiples cargos relacionados con droga y robos, además de tres cargos por hurtos en tiendas. También fue arrestado por violencia doméstica y posesión de metanfetamina, y sentenciado más tarde por violencia doméstica, asalto agravado con un arma, dos cargos de posesión de drogas, tres infracciones del tráfico distintas y posesión de equipo para producir narcóticos.
Si La Habana se niega a recibirlo, debido a su historial criminal, Segade Herrera podría terminar en un tercer país, como otros cubanos deportados por EEUU a los que las autoridades de Cuba han rechazado.
A mediados de julio, un ciudadano de Cuba que no fue identificado fue expulsado con otros cuatro criminales convictos a Esuatini, antes conocido como Suazilandiala y última monarquía de África.
De acuerdo con una serie de publicaciones en X de la subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés), Tricia McLaughlin, el cubano había sido condenado por varios crímenes, que incluían asesinato en primer grado y ataque agravado.
Además, era un "miembro confirmado de la banda callejera Latin Kings", aseguró la funcionaria estadounidense.
Al reportar el vuelo de deportación que llevó a los cinco criminales a África, el DHS los describió como "tan singularmente bárbaros, que sus países de origen rehusaron aceptarlos".
A incios del propio mes, EEUU deportó a los cubanos Enrique Arias-Hierro y José Manuel Rodríguez-Quiñones, junto a otros seis migrantes, a Sudán del Sur.
Ese vuelo de expulsión marcó el cierre de un caso que se extendió por más de un mes y que provocó la intervención de varios tribunales e incluso de la Corte Suprema de ese país.
El comunicado del DHS citó declaraciones de la subsecretaria de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, quien advirtió a quienes ingresen ilegalmente en EEUU que podrían terminar en centros de detención como el Speedway Slammer o el Alligator Alcatraz, entre otros.
Asimismo, advirtió a quienes vayan a EEUU y violen las leyes, que las autoridades los encontrarán y los arrestarán, y que ellos nunca podrán regresar a ese país tras ser deportados.
Tremenda perla este sujeto, aunque algunos tarados repitan que todos somos cubanos y debemos amarnos.