Los cubanos Osvaldo Rabiero Álvarez y Andrés Guilarte aparecen en la lista de delincuentes violentos, narcotraficantes y pedófilos que se encuentra ilegalmente en EEUU y fueron arrestados recientemente por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Sobre ambos pesan órdenes de deportación y podrían terminar en África u otro tercer país, si La Habana no los acepta, como ha hecho ya con otros nacionales de la Isla expulsados por Washington.
Las detenciones de ambos cubanos ocurrieron el miércoles, así como las de otros tres inmigrantes irregulares con graves antecedentes penales de Jamaica, El Salvador y China, informó ICE en un comunicado de prensa este jueves.
El comunicado cita a la secretaria de Seguridad Nacional de EEUU, Kristi Noem, quien afirmó que "las valientes fuerzas del orden de ICE ahora un incremento del 1.000% de ser agredidos, mientras arriesgan sus vidas para arrestar a los peores criminales".
Noem aseguró que, a pesar de los riesgos, los agentes del ICE continúan aplicando la ley cada día y "arrestando a los peores delincuentes, incluyendo pedófilos, terroristas, asesinos, pandilleros y depredadores sexuales".
Sobre Rabiero Álvarez, la agencia señaló en el comunicado que ha sido condenado por agresión agravada en el condado de Jefferson, Texas.
A esos delitos, la oficina de ICE en Houston, que llevó a cabo el arresto, agregó en su cuenta de X los de falsificación, robo y tráfico de cocaína y de heroína, por los que también fue sentenciado Rabiero Álvarez.
El cubano, de 72 años, se encuentra bajo custodia de ICE, al igual que Guilarte. Este último ha sido condenado por tráfico de cocaína y robo de vehículo motorizado en Naples, Florida.
Las autoridades de Cuba se han negado a recibir a nacionales del país, que han sido condenados por delitos graves en EEUU, que ha decidido deportarlos. Al menos tres han terminado en países africanos, como resultado de la negativa.
A mediados de julio, ciudadano de Cuba que no fue identificado fue expulsado con otros cuatro criminales convictos a Esuatini, antes conocido como Suazilandiala y última monarquía de África.
De acuerdo con una serie de publicaciones en X de la subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés), Tricia McLaughlin, el cubano había sido condenado por varios crímenes, que incluían asesinato en primer grado y ataque agravado.
Además, era un "miembro confirmado de la banda callejera Latin Kings", aseguró la funcionaria estadounidense.
Al reportar el vuelo de deportación que llevó a los cinco criminales a África, el DHS los describió como "tan singularmente bárbaros, que sus países de origen rehusaron aceptarlos".
A incios del propio mes, EEUU deportó a los cubanos Enrique Arias-Hierro y José Manuel Rodríguez-Quiñones, junto a otros seis migrantes, a Sudán del Sur.
Arias-Hierro fue arrestado el 2 de mayo pasado por ICE. Según el DHS, había sido condenado por homicidio, robo a mano armada, suplantación de identidad de un funcionario, secuestro y robo.
Rodríguez-Quiñones, detenido desde el 30 de abril último, había sido condenado por intento de asesinato en primer grado, agresión, hurto y tráfico de drogas, entre otros delitos.
Un funcionario no identificado de la Administración Trump dijo al diario Miami Herald que "ambos hombres estaban a punto de ser liberados tras cumplir largas condenas cuando el ICE los detuvo".
Agregó que EEUU solicitó "al Gobierno cubano que los aceptara de regreso, pero Cuba se negó, argumentando que los hombres habían salido de la Isla 'demasiado jóvenes y no sabían qué hacer con ellos'. Se notificó a los funcionarios cubanos que los migrantes serían enviados a África, añadió la fuente".
El vuelo de expulsión que llevó a ambos cubanos a Sudán del Sur marcó el cierre de un caso que se extendió por más de un mes y que provocó la intervención de varios tribunales e incluso de la Corte Suprema de ese país.