La decisión de Moscú de utilizar a Cuba como plataforma para llevar sus productos y empresas informáticas a América Latina es un hecho. Así, una delegación del Gobierno de San Petersburgo, encabezada por Yulia Smirnova, presidenta del Comité de Informatización y Comunicaciones, se reunió con varias autoridades y ministros cubanos para cerrar los detalles del "proyecto conjunto para la creación de un Centro Tecnológico de Liderazgo y Desarrollo Avanzado en Cuba", informó la embajada del Kremlin en La Habana en su perfil de Facebook.
Ante la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevic Marín; el ministro de Educación Superior, Walter Baluja García; y la dirección del holding farmacéutico BioCubaFarma y la empresa ETI, perteneciente a este grupo empresarial, Smirnova "presentó en detalle el concepto del Centro, su potencial para el desarrollo de la soberanía digital y la formación de especialistas altamente cualificados".
"La visita sentó las bases para la colaboración a largo plazo entre San Petersburgo y Cuba en los ámbitos de las tecnologías de información, la educación y las industrias creativas", agregó la representación diplomática.
La delegación rusa participó en Varadero en la exposición SIGESTIC'25, dedicada a los sistemas de gestión de tecnologías de la información. Además, visitó el municipio de Cárdenas, en Matanzas, y el tecnoparque local, así como la Universidad Tecnológica de La Habana (CUJAE) y dos escuelas capitalinas, a las que San Petersburgo había suministrado previamente equipos informáticos y pizarras interactivas.
De igual forma, Smirnova sostuvo una reunión con representantes de la empresa Cinesoft, que desarrolla plataformas digitales y contenido multimedia.
La visita sucede poco después de que, en julio, el colaborador ruso del medio oficial Cubadebate, Víctor Ternovsky, periodista de Sputnik, revelara que autoridades de ambos países trabajan en un proyecto llamado Cayo Digital. Según Ternovsky, sería una suerte de Silicon Valley ubicado en la Isla de la Juventud.
La propuesta cuenta con el apoyo del Ministerio de Industria y Comercio, el Ministerio de Desarrollo Digital, Comunicaciones y Medios de Comunicación de Rusia, la oficina comercial rusa en Cuba y la Agencia de Iniciativas Estratégicas, todas estas instancias del Kremlin. El objetivo, indica la información, es "potenciar la expansión internacional" del sector ruso de tecnologías de la información y comunicación, que con ellas llevaría además el ciberespionaje de Moscú.
En lo que respecta a Cayo Digital, se plantea la creación de un clúster de compañías de los países BRICS Plus y de la Unión Económica Euroasiática para "brindar productos y servicios a clientes en América Latina y el Caribe".
Para construir el Silicon Valley de la Isla de la Juventud, habría que invertir en infraestructura que incluya oficinas, laboratorios, plantas industriales, residencias, tiendas, un centro comercial, instalaciones deportivas, culturales y de recreo, además de guarderías, colegios y filiales universitarias. Todo lo anterior requiere vías de comunicación de calidad y servicios como gas, agua, electricidad, alcantarillado y recolección de basura.
El proyecto, por ahora en etapa de diseño, ocuparía un espacio de 450 hectáreas y tendría sus primeros complejos residenciales entre 2026 y 2028, mientras que los primeros centros de investigación científica y plantas se inaugurarían antes de 2030, detalló en julio, en Moscú, en una reunión con funcionarios cubanos, Alexander Volkov, director general de la empresa rusa GenIT, dedicada a la creación de sistemas de automatización y software, con representación en Cuba desde 2023.
Sin embargo, no se aclaró de dónde saldrá el financiamiento para semejante inversión, aunque no es difícil deducirlo, toda vez que el gasto estaría justificado por la apuesta de Moscú por extender sus redes tecnológicas en América Latina.
Estos proyectos refuerzan la colaboración informática, en ocasiones poco clara, entre Cuba y Rusia. En tal sentido, un acuerdo reciente entre la empresa rusa de inteligencia artificial NtechLab y la cubana DATYS podría dotar al sistema represivo del régimen de la Isla de sistemas avanzados de reconocimiento facial y cibervigilancia.