Mayra Arevich Marín, ministra de Comunicaciones de Cuba, comentó a inicios de agosto en su perfil en X: "En un mundo donde la soberanía digital es clave, toDus representa más que una app: es nuestra apuesta por la independencia tecnológica. Conectarnos dentro de la Patria, fortalece nuestra identidad y protege nuestra información".
Este llamado, que replicó de inmediato el Ministerio que dirige, se produjo dos días después de que la propia aplicación cubana de mensajería, denominada por algunos como el WhatsApp cubano, anunciara el lanzamiento de su versión 2.056.
Pero no fue ese el primer llamado gubernamental a sumarse al uso de toDus. En junio, en medio del conflicto desatado por el tarifazo de ETECSA y la reacción coordinada de oposición a este de varias facultades universitarias del país, la presidenta ejecutiva del monopolio estatal de las telecomunicaciones, Tania Velázquez Rodríguez, dijo en el programa televisivo de la Mesa Redonda, que continúa el trabajo "con organismos para fomentar el uso de plataformas nacionales de intercambio de información, como toDus y el correo Nauta, que cuentan con precios diferenciados y son accesibles a través de los megas nacionales".
¿A qué se estaba refiriendo? Pues a la promoción simultánea al tarifazo que hizo ETECSA del uso de los servicios de estas aplicaciones, que ofrecen 600MB de navegación en sitios nacionales por apenas 25 pesos cubanos. No por gusto, según una consulta de Google Trends Cuba, a inicios de junio una de las búsquedas más frecuentes en la Isla era precisamente toDus.
De manera que mientras la mayor parte de la sociedad civil cubana en esas fechas hacía énfasis en lo oneroso de las nuevas tarifas para la navegación con datos móviles impuestas por el régimen para comunicarse con el extranjero, una cuestión quedaba en un plano secundario: ¿es el tarifazo también un primer ensayo general de cómo llevar el tráfico de mensajería de los cubanos hacia canales más controlados por el aparato de vigilancia del régimen?
Inventando el gulag digital del Caribe
Presuntamente desarrollada por la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCi), ETECSA y el Parque Científico Tecnológico de La Habana, toDus fue lanzada en junio de 2018 en versión beta como una app de mensajería instantánea nacional. Entre sus opciones está enviar mensajes, notas de voz, fotos, archivos, crear grupos y agendar eventos, si bien solamente a través de un número de teléfono y conexión de Cubacel, la red nacional.
El diario oficial Granma aseguró que entre 2021 y 2024 superó los dos millones de usuarios, y en julio pasado habría conseguido sumar un millón más. Para entonces, las mejoras de la aplicación le habrían añadido canales, estados, catálogos, cifrado, autenticación 2FA y certificados SSL.
Dennis Meriño Menadier, presidente de z17, una de las empresas del Parque Científico Tecnológico de La Habana, explicó que, actualmente, aparte de toDus, las autoridades impulsan Picta (más de 610.000 usuarios registrados) y Apklis (más de 860.000).
Picta ofrece contenidos de video cubanos, películas, reportajes y televisión en vivo, priorizando contenidos educativos, culturales y sociales, mientras que Apklis es la tienda oficial de aplicaciones Android en Cuba.
Meriño Menadir aseguró que para cualquiera de las tres "es fundamental la seguridad y la privacidad de los datos de los usuarios", lo que se hace cumplir según la Ley de Protección de Datos Personales de Cuba, de 2022. La misma que, en su Artículo 17.1, estipula que "los datos personales pueden obtenerse, almacenarse y someterse a tratamiento específico, sin consentimiento expreso de su titular", en ocho situaciones, entre ellas, "si se encuentran en fuentes de acceso público" o "por razones de seguridad colectiva, bienestar general, respeto al orden público e interés a la defensa".
Precisamente en junio pasado, toDus reconoció que entregaría datos de sus clientes al régimen en caso de que estos sean pedidos. Los cubanos conocen de primera mano adónde pueden llegar a terminar esos datos cuando se trata de criminalizar o difamar a un individuo incómodo para el régimen: en los programas televisivos de propaganda Razones de Cuba, Con filo u otro de los que maneja el aparato represivo.
Un botón de muestra del pasado reciente
Es difícil que alguien en Cuba recuerde ÁvilaLink, también conocido como ÁvilaNet, un software cubano desarrollado para la gestión de redes públicas y control de acceso a Internet, en un primer esfuerzo del régimen para vigilar qué hacían los cubanos en la web en tiempos anteriores a la internet de datos móviles.
Desarrollado por la empresa Desoft, perteneciente al estatal Grupo Empresarial de Informática y Comunicaciones (GEIC), ÁvilaLink fue lanzado alrededor de 2009. Su función principal era el control del tiempo de uso y acceso en redes informáticas públicas —como cibercafés, hoteles, telepuntos, Joven Club de Computación (administrados por la Unión de Jóvenes Comunistas), agencias de correo, entre otros— mediante la identificación de usuarios, permisos y gestión de tarjetas de acceso.
La herramienta entonces ya poseía capacidad para bloquear sitios o accesos identificados como amenazas o intentos de evasión, incluyendo proxies anónimos y, en especial, los sitios de la prensa independiente y medios como El Nuevo Herald o Martí Noticias. Como era de suponer, el software fue adoptado por ETECSA como su herramienta clave para el monitoreo del tráfico.
Según denuncias que llegaban desde Cuba alrededor de 2018, en el umbral de la autorización de la internet de datos móviles, el ÁvilaLink era instalado por algunos técnicos en dispositivos personales de sus clientes. El software tendría incluso la capacidad de tomar control remoto del dispositivo.
No existe evidencia pública de que la herramienta siga en uso, mientras el régimen cubano ha avanzado en la implantación de tecnología de China y Rusia para el control de las telecomunicaciones, como se ha evidenciado en los cortes masivos de internet durante protestas populares, como las del 11 y 12 de julio de 2021, o interrupciones de carácter selectivo e incluso individualizado, en episodios de acciones cívicas como el plantón en San Isidro o el 27N.
El escenario que viene de supresión de libertades digitales
Prácticas típicas del "Gran Cortafuegos" de China, como el filtrado de palabras clave en la mensajería personal, o el endurecimiento de la legislación a partir de 2019, con la aprobación del Decreto-Ley 370 sobre "la informatización de la sociedad", que penaliza el uso de Internet fuera del marco estatal, y el Decreto-Ley 35, "De las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el Uso del Espectro Radioeléctrico", que legaliza los apagones de internet, crean el escenario propicio para dar un paso más.
Rusia ha mencionado que entre sus iniciativas para crear una internet cerrada está el despliegue de un sistema satelital que podría incluso ofrecer cobertura para países aliados, entre los que está Cuba. ¿Se viene una sombrilla de telecomunicaciones con acceso bloqueado a las redes occidentales y el software libre? ¿Pueden los regímenes totalitarios, cada vez más interconectados en lo político, económico y militar, hacer lo propio en el ámbito digital?
Lo anterior ya existe en ámbitos nacionales. Las experiencias de China y Rusia reseñadas en esta serie son apenas ejemplos sobresalientes del control totalitario de las libertades de los ciudadanos en internet. Pero fuera de ambos, Corea del Norte, Irán y Vietnam imponen una censura estricta en internet y las redes sociales, bloqueando el acceso a información y plataformas extranjeras mediante un control de contenidos a gran escala, mientras que Bielorrusia, Baréin, Irak, Myanmar, Pakistán, Arabia Saudita y Turkmenistán, con diferencias puntuales, imponen restricciones excesivas al uso de internet.
Aunque parezca un horizonte lejano, los cubanos debemos estar preparados para lo que se avecina.