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Salud

Con la salud pública en ascuas, el Gobierno de Cuba quiere tener su primer 'hospital digital'

El régimen exhibe proyectos con China, como la creación del Instituto de Investigación Biofarmacéutica, mientras en la Isla escasean medicamentos básicos.

Pekín
Funcionarios cubanos en un laboratorio biotecnológico en China.
Funcionarios cubanos en un laboratorio biotecnológico en China. Eduardo Martínez Díaz / X

Que la salud pública en Cuba está en ascuas es un hecho incontestable, al igual que el deterioro de hospitales y farmacias. Que el Gobierno siga vendiendo humo sobre el tema y lanzando loas a un sistema paupérrimo también lo es. Sin embargo, como parte de un proyecto con China, el vice primer ministro de la Isla, Eduardo Martínez Díaz, anunció desde el gigante asiático que, para la próxima etapa del acuerdo —que comienza ahora—, ambas partes acordaron "la creación del primer hospital digital en Cuba", informó el periódico oficial Granma.

El anuncio, irrisorio si se tienen en cuenta las condiciones actuales no solo de los hospitales sino también de la informatización de la sociedad, fue hecho por Martínez Díaz tras inaugurar el Instituto de Investigación Biofarmacéutica, perteneciente a la empresa mixta cubano-china Biotech Pharmaceutical, "la cual tiene el objetivo de crear, con tecnología china, productos innovadores para la inmunoterapia del cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes", indicó Granma. No obstante, dichos productos no llegan a los cubanos.

Según se desprende de la información del medio oficial, los medicamentos se destinan a otros mercados. Así, Martínez Díaz resaltó que "gracias a los lazos de amistad y ayuda mutua entre los dos países, en Cuba se han ingresado alrededor de 200 millones de dólares".

El funcionario precisó que este monto "ha sido utilizado, fundamentalmente, para adquirir materias primas para la producción de medicamentos en el país, así como impulsar proyectos de investigación y desarrollo". Sin embargo, la producción de medicinas en Cuba está en mínimos históricos, por lo que el destino real de esos 200 millones de dólares —que engrasan el turbio mecanismo de financiación del régimen— sigue siendo una incógnita.

Martínez Díaz aseguró además que actualmente existen diez instalaciones productivas en China "en las que se están fabricando productos genéticos para utilizarlos en nuestro cuadro básico de medicamentos".

De igual forma, el funcionario mencionó acuerdos en materia de gestión integral de desechos sólidos, así como proyectos relacionados con telecomunicaciones, inteligencia artificial y telemedicina, sobre los cuales Granma no ofreció detalles.

Recientemente, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel visitó la sede de la empresa mixta de biotecnología BPL, creada con capital cubano y chino, que ya ha introducido medicamentos cubanos en unos 2.000 hospitales del gigante asiático. Entretanto, la prensa oficial cubana anunció que se producirá en China la aspirina que necesita la población de la Isla, un medicamento básico cuya ausencia ha sido denunciada reiteradamente por los ciudadanos en los últimos años.

El proyecto, liderado por Laboratorios Medsol en colaboración con la empresa china Hubei C&C, permitirá elaborar en Wuhan más de 100 millones de tabletas de aspirina de 81 mg en una primera etapa. Según las autoridades, esa cifra cubrirá la demanda de 2026 establecida por el Ministerio de Salud Pública.

La visita de Díaz-Canel a China evidenció la creciente dependencia de La Habana de su aliado asiático, en un momento en que los cubanos enfrentan una aguda crisis de medicamentos. En la Isla escasean incluso fármacos elementales como paracetamol, antibióticos y antihipertensivos.

Mientras en Pekín se firmaban acuerdos y se tomaban fotos oficiales, en las farmacias cubanas continuaban las colas y el mercado negro seguía siendo la única vía de acceso a tratamientos básicos, consecuencia del abandono sostenido al que el régimen ha condenado a los cubanos.

En 2024 trascendió que Pekín había enfriado sus relaciones comerciales con La Habana, cansado de esperar que el régimen cubano introdujera reformas de mercado en su economía. El Financial Times citó a diplomáticos y funcionarios chinos que, en privado, habían instado durante mucho tiempo al régimen a pasar de una economía planificada verticalmente a un modelo más orientado al mercado, como en China. Sin embargo, tras la reciente visita del gobernante cubano, Pekín parece haberse resignado a rebajar las tensiones en el aspecto económico para centrarse en las relaciones políticas, que La Habana utiliza como palanca para obtener inversiones.

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