El régimen de Cuba reconoció que su deuda con China es elevada y que durante el más reciente viaje de Miguel Díaz-Canel y varios ministros y funcionarios cubanos al gigante asiático se renegociaron esas sumas con los acreedores, lo que confirma las quejas que desde hace años manifiestan los empresarios chinos por los incumplimientos de La Habana.
Oscar Pérez-Oliva Fraga, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, declaró al diario oficial Granma que "ya la deuda gubernamental fue reordenada", y que "se trabaja en los últimos detalles para firmar el reordenamiento de la deuda bancaria y financiera".
Añadió que "también están creadas las condiciones para iniciar, de manera gradual, el reordenamiento de la deuda empresarial".
"Esto nos pondrá en mejores condiciones para interactuar y que los empresarios chinos tengan una participación más importante en los programas de desarrollo del país. Reconocimos que aún en condiciones de niveles de endeudamiento elevados, los empresarios chinos continúan apostando por Cuba y trabajando con Cuba", dijo, a pesar de que las cifras dicen lo contrario.
En 2024 trascendió que Pekín enfrió sus relaciones comerciales con La Habana, cansado de esperar que el régimen de Cuba haga cambios de mercado en su economía. El diario Financial Times citó a diplomáticos y funcionarios del gigante asiático, quienes comentaron que en privado los chinos han instado al régimen cubano durante mucho tiempo a pasar de una economía planificada verticalmente a un modelo más orientado al mercado, como en China.
La Habana debe cientos de millones de dólares a grandes empresas chinas, como Huawei y Yutong, que le suministraron vehículos, maquinarias y tecnología. Pekín anuló el contrato de importación de azúcar de Cuba, una cuota anual de poco más de 400.000 toneladas que para La Habana era una prioridad. La caída de la producción azucarera de la Isla acabó con ese acuerdo.
Y si bien aún existe un intercambio que, por parte de La Habana, implica la venta de níquel, productos del mar, tabacos de lujo, cooperación biotecnológica, entre otros, si en 2017 las compras de la Isla en China fueron de 1.700 millones de dólares, en 2022 solo llegaron a 1.100 millones, según cifras oficiales.
Lo anterior es muy significativo, si se compara con los 160.000 millones de dólares que invirtió China en América Latina y el Caribe a partir de 2005. Hoy los principales aliados comerciales regionales de Pekín son Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, México, Perú y Venezuela, todos ellos importantes exportadores de materias primas y donde el gigante asiático ha financiado la construcción de infraestructuras.
Si bien Pérez-Oliva Fraga no hizo mención a tales cifras en sus declaraciones, como tampoco dijo a cuánto ascienden las deudas de La Habana con Pekín, sí confirmó que China donó parte de las tecnologías de paneles solares que se montan en la Isla como alternativa para aliviar la crisis eléctrica que desde hace casi media década empeora en Cuba.
"Pudo constatarse el interés de los empresarios chinos de continuar participando en proyectos vitales para el desarrollo económico y social del país, entre ellos el de la transformación de la matriz energética a través de diferentes modalidades, como la cooperación, que nos permitirá, al cabo de unos meses, en un año, instalar, por concepto de donativo, de cooperación no reembolsable, cientos de megawatt en energía solar fotovoltaica", dijo.
"Y por vía comercial, como se ha explicado ya a la población, se vienen desarrollando dos proyectos de mil megawatt; el primero debe concluir en diciembre, y el segundo a partir de 2026. Esto tendrá un impacto muy favorable en la transformación de la matriz energética, y sobre todo incidirá significativa en el ahorro combustible", agregó.
Explicó el ministro que durante el encuentro con empresarios de Díaz-Canel y su comitiva que tuvo lugar en Shenzhen, "otro punto fue la definición de los sectores estratégicos de la cooperación bilateral. A saber, la producción de alimentos, tanto en la parte agropecuaria como la producción general de alimentos, el sector energético y las tecnologías de la información y las comunicaciones".
"También informamos sobre otras áreas de cooperación identificadas y en las que se viene avanzando, como la exploración y explotación petrolera, la minería, los proyectos relacionados con la recuperación de la agroindustria azucarera cubana, y proyectos que pueden ser sostenibles y de beneficio mutuo en otros sectores, como el turismo y el comercio", dijo.
"También está la biotecnología, un espacio fundamental en la cooperación chino-cubana. (...) El compañero Díaz-Canel reconoció los importantes resultados que se vienen observando en el desarrollo de proyectos conjuntos en este sector. Contamos con tres empresas mixtas en China, en las que nuestros científicos y nuestras instituciones aportan productos en desarrollo que se vienen consolidando con esta cooperación".
Pérez-Oliva Fraga mencionó la intención de La Habana de interconectar los bancos cubanos y chinos que, explicó, "es un elemento muy importante y en el que se han presentado dificultades. Explicamos que se vienen ultimando los pasos para la integración de bancos comerciales cubanos al Sistema Interbancario de Pagos Transfronterizos (CIPS), un sistema para realizar transacciones que nos pondría en mejores condiciones para procesar nuestros pagos sin la interferencia que provoca el bloqueo de los Estados Unidos. También informamos de la decisión de nuestras autoridades de incrementar el uso del renminbi (la moneda oficial de China, cuya unidad básica es el yuan) en las transacciones comerciales y de pagos en general entre China y Cuba".
"El uso del CIPS y del renminbi son dos factores que ofrecen seguridad y expectativas diferentes para las empresas de ambos países en relación con su cooperación comercial y las inversiones", aseguró.
Además, el ministro celebró la firma de un acuerdo que, dijo, "no tiene precedentes. Nuestro país es el primero que lo suscribe con China. Es un acuerdo donde se establecen las acciones y tareas para la implementación conjunta de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Es un documento que China firma por primera vez con un país, y correspondió a Cuba a partir de los consensos y la coincidencia entre los principales líderes de las dos naciones".
Pese a lo anterior, el resultado visible de la reciente visita no fue de carácter económico, sino político. Este emerge de la Declaración Conjunta entre Cuba y China, en la que La Habana "se opone firmemente a cualquier forma de 'Independencia de Taiwán'" y señala que ese territorio "forma parte inalienable del territorio chino", al tiempo que "apoya firmemente la posición de la parte china en los temas de Xinjiang, Xizang, Hong Kong y los derechos humanos, y rechaza resueltamente los intentos de injerencia en los asuntos internos de China", avalando así las violaciones que comete Pekín en esas regiones.
Asimismo, La Habana "da la bienvenida a la Iniciativa de Gobernanza Global que el compañero Xi Jinping ha propuesto recientemente" y se declara "dispuesta a participar activamente en la cooperación en el marco de las iniciativas arriba mencionadas", además de avalar el férreo control y censura de las redes que ejerce Pekín.
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