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Telecomunicaciones

Diez consecuencias del tarifazo de ETECSA para los cubanos (y ninguna es positiva)

El único beneficiado por las nuevas medidas será el régimen de Cuba, y no necesariamente desde el punto de vista económico.

La Habana
Cubanos en un punto wifi.
Cubanos en un punto wifi. Cuba Ahora

El anuncio de los nuevos y astronómicos precios impuestos a los cubanos desde el 30 de mayo por ETECSA, la única empresa autorizada a proveer servicios de telecomunicaciones —y por tanto, la única opción de la ciudadanía para navegar, lentamente y por donde el régimen permite—, ha generado un tsunami de críticas, liderado por los estudiantes universitarios.

Las preocupaciones que han aflorado con el tarifazo están principalmente relacionadas con la economía familiar; el costo que para los estudiantes tendrá ahora acceder a materiales e información actualizada; la posibilidad de mantener negocios para los que es necesario internet, o de comunicarse con amigos y parientes en el exterior, que mayormente sufragan la conexión de los de dentro.

Sin embargo, el anuncio del 30 de mayo tendrá otras consecuencias dentro de Cuba y todas serán negativas… excepto para el régimen, incluso si no le llegan todos los dólares con los que espera que los emigrados acudan, una vez más, al rescate de sus familiares.

Aquí, una lista de diez previsibles consecuencias del tarifazo de ETECSA: 

—Un freno a las denuncias en redes sociales: Recientemente, DIARO DE CUBA demostró con la historia de la cubana Dianelis Arozarena Piedra que la presión de las redes sociales funciona para que los más vulnerables obtengan soluciones del Gobierno. 

Esta madre reclamó durante seis años una vivienda cerca de un hospital y con condiciones dignas para su hija enferma, sin recibir más que falsas promesas. Por eso decidió difundir su caso en las redes sociales. 

Las redes se han convertido en la vía principal para que los cubanos denuncien desde violaciones de derechos humanos hasta desapariciones, pasando por el auge de la delincuencia y el aumento de feminicidios, que las autoridades estuvieron renuentes a reconocer hasta que no les quedó alternativa. 

El brutal encarecimiento de la navegación hará que los cubanos se cuestionen si vale la pena emplear sus pocos megas en compartir una denuncia. Aquellas personas en situación de vulnerabilidad, para las que denunciar en las redes se ha convertido en una tabla de salvación, suelen ser precisamente las de menos posibilidades económicas.

—Adiós a las redes sociales como espacio donde buscar soluciones a las carencias: Además de para hacer denuncias, los cubanos acuden a las redes sociales para pedir socorro ante la escasez de medicinas y otros productos básicos. Gracias a Facebook, muchos residentes en la Isla que padecen enfermedades crónicas han conseguido un medicamento en falta o, incluso, una visa humanitaria para recibir tratamiento en otro país. El tarifazo casi hará desaparecer a las redes como espacio donde los cubanos más vulnerables pueden encontrar auxilio.

—Aumento de la exclusión social: No tener acceso a internet hoy es estar aislado del mundo, pero así quedará una parte importante de los cubanos. "Cerca del 50% de la población verá limitado un servicio al que antes accedía sin restricciones", según la reciente y conservadora estimación del viceprimer ministro Eduardo Martínez Díaz. Los cubanos tendrán que elegir entre (mal)comer y conectarse a internet. La decisión es clara. Los cubanos más pobres serán también los más desinformados, los más ignorantes de la realidad, los que quedarán aislados digitalmente.

—Mayor impunidad para los violadores de derechos humanos e indefensión para las víctimas: Los sobreprecios de la navegación por internet limitarán la capacidad de activistas, opositores y periodistas independientes de denunciar en las redes sociales las violaciones de derechos humanos que sufren o que conocen. Aun si logran publicarlas, tendrán menos impacto al ser compartidas muchas menos veces. Eso dará a los perpetradores sensación de mayor impunidad de la que han gozado hasta ahora, pues también disminuirá la posibilidad de que sus rostros sean expuestos en las redes.

—Menos acceso desde Cuba a la prensa independiente: ¿Recuerdan la nostalgia del exmilitar y exministro Ulises Rosales del Toro por la época en la que el régimen era "dueño de la noticia"? 

El mayor acceso de los cubanos a medios independientes que muestran una realidad distinta a la que venden los medios controlados por el Estado ha sido gracias, precisamente, al incremento del acceso a internet. El tarifazo de ETECSA amenaza con montar al país en una máquina del tiempo y devolverlo a una época en la que los ciudadanos tenían muchas menos posibilidades de contrastar la narrativa de la prensa oficial.

Los 3.360 pesos por tres GB de navegación que cobrará el monopolio estatal una vez consumidos los 360 pesos mensuales "normados" obligan a pensarlo dos veces antes de gastar saldo en informarse por los medios independientes, incluso si no estuvieran bloqueados.

Esos 3.360 pesos exceden en 1.260 el salario mínimo y son más del doble de las pensiones de miles de jubilados.

Después de convertir la navegación por internet en un lujo, el régimen podría incluso permitirse desbloquear medios como DIARIO DE CUBA. Ante acusaciones de que impide el libre acceso a la información podrá responder: "Aquí todo el mundo puede entrar a los sitios que quiera. Basta con que puedan pagar".

—Mayor dificultad para realizar trámites online: Una de las consecuencia del avance de la digitalización a nivel mundial es que muchos trámites se realizan en internet. Las embajadas radicadas en Cuba publican en sus páginas web toda la información que deben conocer los interesados en obtener visados o, en casos como el de España, la nacionalidad. Las citas para llevar a cabo cualquier gestión se sacan por la vía digital. De hecho, las autoridades cubanas han promovido la utilización de internet, por ejemplo, para obtener y legalizar documentos. Ahora serán muchos menos los cubanos con posibilidades de hacer trámites por esta vía.

—Más desinformación sobre las leyes que prepara el régimen, menos cultura jurídica: Las autoridades de Cuba suelen alardear de que fomentan la participación ciudadana en la elaboración de las leyes, al publicar los anteproyectos para que los cubanos puedan consultarlos y enviar sus criterios y propuestas.

Y es cierto, los anteproyectos se encuentran disponibles en sitios y páginas web de entidades cubanas, aunque el régimen prefiere que los cubanos se ocupen de otras cosas y no de estar opinando sobre las normas que elabora según sus propios intereses. Menos aún si es para criticarlas. 

Los nuevos precios de ETECSA ayudan a que la cultura jurídica, la información sobre las leyes y la participación ciudadana desaparezcan de la lista de prioridades de aquellos cubanos que se molestaban en buscar las leyes en internet.

—La universidad en Cuba no es para los revolucionarios, sino para quienes tienen dinero: Si ya resultaba caro estudiar una carrera universitaria en la Isla —solo en el transporte para ir y volver de las facultades se pueden gastar unos 400 pesos diarios, sin hablar de lo que puede costar a los estudiantes comer algo si tienen clases por la mañana y por la tarde— ahora será cosa de millonarios. 

Un comunicado reciente de la FEU del Instituto Superior de Diseño en Facebook señalaba que "el consumo promedio de un estudiante" en ese centro ronda "mínimamente los 30 Gigabytes, debido al uso de softwares que exigen la conexión en tiempo real y la descarga de archivos pesados".

¿Quién puede pagar eso en Cuba sin tener familiares en el extranjero dispuestos a costearle la encarecida navegación por internet para que se gradúe?

¿Qué familias podrán asumir las nuevas tarifas de ETECSA, además de los viajes de ida y vuelta y la comida, sin hablar de la ropa y los zapatos, para que sus hijos sean universitarios? ¿Quiénes podrán estudiar a distancia?

La duración de varias carreras universitarias en Cuba fue reducida a cuatro años y, en algunos casos, a tres. El argumento fue que la informatización de la sociedad facilitaba y aceleraba el estudio. Si esa duración se mantiene pese al tarifazo de ETECSA, los cubanos lo tendrán muy cuesta arriba para culminar estudios superiores.

Si el éxodo estudiantil en las universidades cubanas era alarmante hasta el momento, con las nuevas tarifas, es muy probable que aumente.

El efecto de las medidas de ETECSA —incluso con las soluciones que ha anunciado la empresa estatal para aliviar a los estudiantes— es tan demoledor, que varias filiales de la oficialista Federación Estudiantil Universitaria (FEU) han recordado que su función es representar al estudiantado y no ser voceras del régimen.

—Atraso para los investigadores cubanos: El tarifazo coloca a investigadores y científicos cubanos en franca desventaja frente a sus homólogos a nivel internacional. Las dificultades que enfrentarán para acceder a la información más actualizada en sus respectivos campos, por el encarecimiento de la navegación, constituye un retroceso para la academia y la ciencia cubanas, que tendrá consecuencias en la ya dramática situación económica y social del país.

—Un obstáculo para emprendimientos privados: Muchos negocios privados cubanos que no están conectados con el poder y se promocionan en internet o necesitan estar on line para funcionar se verán obligados a encarecer sus ofertas para enfrentar los nuevos precios de los GB, lo que podría reducir drásticamente sus ventas. 

Nuevo salto (atrás) en el tiempo 

Miguel Díaz-Canel ha alardeado en incontables ocasiones de la digitalización de la sociedad cubana y ha llegado a delirar con la idea de que el país esté a la vanguardia en Inteligencia Artificial.

Como apuntó recientemente el politólogo Juan Antonio Blanco en DIARIO DE CUBA, "el siglo XXI comenzó en la década de los 90 del siglo XX con el uso civil y expansión de internet, el surgimiento de las computadoras personales, el programa Windows 95 y poco después, de los celulares inteligentes".

"Pese a la existencia de esos factores en Cuba, la sociedad cubana no ha podido entrar al nuevo mundo de las economías de conocimiento e información del siglo XXI", lamentó Blanco.

Las nuevas tarifas de ETECSA no solo dicen que el país todavía tardará en llegar al nuevo siglo, sino que ha retrocedido varios pasos. Y que la digitalización cacareada por Díaz-Canel es otra falacia.

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