Las autoridades del municipio Boyeros construirán un baño y una cocina en el local sin condiciones que habitan la cubana Dianelis Arozarena Piedra y su hija, Sirenai, quien padece microcefalia y epilepsia. La mujer dio la buena noticia en Facebook esta semana, tras ser entrevistada por DIARIO DE CUBA, sin pasar por alto que la solución llega tras sus múltiples.
"Ya el primer secretario del Partido (Comunista de Cuba) me aseguró que comenzará la construcción. Y vinieron los inversionistas acá al local. Yo espero que sea verdad", dice a DIARIO DE CUBA Arozarena Piedra, quien antes recibió varias promesas de solución que quedaron sin cumplir.
"Finalmente (las autoridades) quedaron en que finalmente se iba a realizar la construcción del baño y la cocina de la niña", informó la madre en Facebook a las personas que se preocuparon por su situación y a las que expresó también se agradecimiento.
Pese a su felicidad porque el baño y la cocina mejorarán la vida de Sirenai, quien también está afectada por cuadriparesia espástica, que es la forma más grave de parálisis cerebral, Dianelis dijo tener "un sinsabor".
"Desgraciadamente, yo tuve que exponer mi verdad al mundo, exponer mi forma de vida, que todo el mundo supiera mi hija y yo hacemos nuestras necesidades en un cubo plástico, para poder resolver el problema", lamentó y recalcó que tener un baño y una cocina es un derecho de su hija y no un favor.
No obstante, Dianelis tiene un mensaje para las madres en situación similar y es que la presión pública es efectiva.
"Es importante denunciar, que las personas sepan que quedarse calladas no es la opción; que la presión pública internacional es efectiva en estos casos tan desagradables", dice a DIARIO DE CUBA.
"Si fuera un caso mío particular no la expongo, pero cuando involucra a mis menores, yo me como el mundo. Quedarse callada no te va a resolver el problema. Yo estuve casi seis años callada, desde 2019, y al final, no resolví, si no es por esta vía. Eso es algo alentador, es importante que las personas sepan que, denunciando públicamente, internacionalmente, hay efectos positivos", sostiene.
El 5 de mayo, Dianelis se plantó junto a otras madres cubanas con hijos severamente enfermos en el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y en la sede del Gobierno de La Habana para exigir soluciones. Desde esos escenarios, explicó en una directa las condiciones en las que viven ella y Sirenai.
Más de 20 días después de esa denuncia, Dianelis contó a esta redacción que no había recibido ninguna solución de las autoridades.
"No ha cambiado nada; hasta este minuto, todo son promesas", criticó entonces esta madre.
Contó entonces que, en marzo de 2024, se vio obligada a invadir el local a convertirse en una de las madres okupas que proliferan en Cuba y que la prensa estatal ha llamado a sancionar.
"Yo vivía en una comunidad en el municipio Boyeros, pero demasiado distante de un centro de salud, no había bodegas. No había no había condiciones para para niños enfermos y la niña empezó a tener convulsiones propias de su enfermedad", explicó.
El de Dianelis es uno de cinco casos de madres con niños enfermos, que residían en esa comunidad. Después de muchas entrevistas en el Gobierno provincial y en el Gobierno municipal, tres de esas familias recibieron viviendas.
En una de esas ocasiones, Dianelis pudo entrevistarse con la actual gobernadora de La Habana, Yanet Hernández Pérez, quien entonces ocupaba el cargo de vicegobernadora.
"Ella aprobó un cambio inmediato de vivienda, porque se demostró que la niña no podía vivir allí".
La ejecución de esa decisión quedó en manos de las autoridades del municipio Boyeros, que no resolvieron el problema.
Dianelis se vio atrapada entre promesas, "babas", cambios de mandato y corrupción. "La intendenta del municipio cayó presa por corrupta y el viceintendente también. El actual presidente quedó en que me iba a resolver, que me iba a ayudar".
La solución no apareció y Dianelis seguía aislada, sin forma de llevar a su hija a un hospital cada vez que sufría las convulsiones, que se volvieron más frecuentes.
"No había cómo trasladarla cuando tenía esos eventos. Decidí salir de aquella Siberia, porque se me iba a morir mi hija. Empecé a buscar un local cerca de un hospital, donde meterme para poder presionarlos a ellos y salvar la vida de mi hija", relató la semana pasada.
Dianelis entró en el local el 21 de marzo de 2024. Una vez dentro, se dio cuenta de que no había baño ni condiciones, pero no tenía otra opción porque en el municipio Boyeros no quedan locales.
Ella llamó al Gobierno municipal para informarles que había entrado en el local, porque no quería estar escondida, sino que apareciera una solución. Las autoridades pretendían sacarla, pero Dianelis se puso firme y dijo que solo saldría muerta.
El presidente del municipio le dijo que le conseguiría una taza de baño, pero pasaron los meses y los meses se convirtieron en un año. Sirenai se cayó, mientras hacía sus necesidades en el cubo y Dianelis, que nunca había recurrido a las redes sociales, hizo la primera directa de su vida. Desde entonces, ha conseguido más que con seis años de silencio.
En su reciente directa, Dianelis manifestó su "agradecimiento infinito" a quienes la han ayudado, especialmente a los grupos de Facebook "Realizando Esperanzas" y "Abakuá Unión Fraternal"
"Muchas personas me ayudaron con alimentación y medicamentos para la niña", dice a DIARIO DE CUBA.