Bajo el título "La usurpación no puede legalizarse", el periódico oficial del Comité Provincial del Partido Comunista en Sancti Spíritus, Escambray, exigió a las autoridades el desalojo y procesamiento penal de varias madres que han ocupado consultorios médicos junto a sus hijos en ese territorio ante la carencia de viviendas.
De acuerdo con el reportaje, durante una noche de apagón, en marzo último, una madre con sus hijos menores se introdujo por la fuerza en uno de los locales del médico de la comunidad en la cabecera provincial, lo que dio lugar a que al día siguiente un bebé de cinco meses recibiera su consulta con el pediatra en la acera, ante la imposibilidad de acceder al consultorio.
"Si abren la puerta, le prendo candela a esto y aquí se acaba todo", habría dicho la madre okupa "con los fósforos en las manos y el niño menor, de apenas 11 meses de edad, cargado en la cintura. Había rociado alcohol encima de muchos papeles y de unos murales colocados sobre un buró. Los niños restantes, de cuatro y seis años, permanecían a su lado. Luego se sabría que en total convive con cuatro de sus cinco infantes", indica Escambray.
El reporte asegura que "la situación persiste, no sin que se realicen gestiones, entre ellas la denuncia por un delito de Usurpación, recogido en el Código Penal vigente en Cuba", así como reclamaciones ante la zona de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el Consejo Popular Parque, donde está enclavado el local, la Asamblea Municipal del Poder Popular y el Comité Provincial del PCC.
Pero pese a ello, lamenta Escambray, otras dos mujeres con sus hijos trataron de entrar a otro consultorio, aunque los vecinos llamaron a la Policía y lograron impedirlo.
De acuerdo con el reportaje, en la provincia han sido ocupados 11 locales, de los que ocho siguen en similar condición.
"Se trata de una tendencia creciente, iniciada en 2019, en la que un grupo de personas que por lo general se conocen entre sí y al parecer se avisan mutuamente (hay lazos incluso consanguíneos entre algunos) invaden, entre otras propiedades ajenas, estructuras de Atención Primaria de Salud y se radican en ellas, generalmente de noche y durante la ausencia de fluido eléctrico. Más de uno, o una, pues son como regla mujeres con varios niños a cargo, ha 'permutado' el local usurpado por otro en la misma condición", asegura la nota.
Jaile Rabelo Orellana, intendente del Gobierno Municipal de Sancti Spíritus, asegura que esto ocurre con otros locales estatales: una clínica veterinaria, el antiguo Tribunal Municipal; la Fábrica de Raspaduras; un local de la Unión de Informáticos y otro de la Asociación de Limitados Físico Motores (ACLIFIM). Escambray evita precisar si se trataba de locales vacíos o en desuso.
"Los consultorios son la mayor tendencia y, a la vez, lo más grave, porque hay una afectación en aquellos que están prestando servicios. Cada uno tiene un promedio de 1.000 y tantos pacientes", asegura el funcionario, quien advierte que "la restitución del orden se torna complicada en ocasiones. Sin embargo, no vamos a premiar este tipo de conductas con una vivienda. Esa no es la postura, no es la manera correcta de gestionar una vivienda, cuando hace más de tres años que en esta provincia no se construye un edificio, debido a la difícil situación del país".
Asimismo, afirma Rabelo Orellana, el registro oficial es de más de 400 madres con tres o más hijos esperando por una vivienda. El régimen cubano prometió priorizar el otorgamiento de viviendas a mujeres en esa condición como una forma de estimular la natalidad. Pero, mientras las cifras de hogares construidos se hunde, la construcción de hoteles no se detiene.
Néstor Borroto González, director provincial de Vivienda, aseguró a Escambray que la política de entregar casas a madres con múltiples hijos no se ha detenido, si bien "ha mermado bastante como consecuencia del agravamiento de la situación económica del país".
"En los cuatro años transcurridos desde la entrada en vigor del Acuerdo, en la provincia se han resuelto 263 casos de ese tipo, de un universo de 2.411 madres identificadas, soluciones dadas por las cuatro vías posibles (subsidio, por financiamiento, de forma estatal, y a través de la compra de viviendas). Además de lo terminado, están en vías de solución 166 casos más, de los cuales 38 se encuentran en fases constructivas, y el resto está por iniciar, con un respaldo de financiamiento. Para el año actual se tiene un compromiso de resolver 59 casos que incluyen el pronóstico de comprar 34 viviendas de propiedad personal", afirma el funcionario.
Borroto González indica que en 2021 se benefició a 149 madres; en 2022 a 45; en 2023 a 58; en 2024 a diez y en lo que va de 2025 a solo una.
El reporte aprovecha para poner en entredicho la seriedad de personas beneficiadas por el programa, cuando cita que algunas okupas "en ocasiones han recibido una con anterioridad y la han vendido para luego reclamar una nueva ayuda. También hay casos en los que los 'ilegales' abandonan un hogar propio para invadir un inmueble ajeno, alegando una orfandad que no es verdadera". Escambray no menciona cifras que lo ilustren.
El reporte da la palabra a tres de las madres okupa. Yanisbel Batista Marín refiere: "Vine para aquí a finales de octubre del año pasado, porque tengo una niña de tres años con una parálisis cerebral infantil, se trata con equinoterapia y no tiene control sobre sus necesidades fisiológicas; otra que va a cumplir 15 años ya y un varón de diez".
"Varias veces me dirigí al Gobierno para que me ayudaran con una casa, me remitían a Atención a la Población y nunca en dos años y medio me dieron un despacho, ni me llamaron para nada; archivaban mi caso y ya".
"Desde que la niña nació, todo ha sido un peloteo y como no me querían ayudar por donde me tienen que ayudar, yo me decidí a ocupar esta casa. Tuve que venir para aquí cerca para casa de mi padrastro, en el Callejón La Ford, que tiene solo un cuarto y ahí viven dos niñas de mi hermana, porque su casita también es chiquita".
"Entraron colchones a Trabajadores Sociales y Elier, jefe de Asistencia Social en la calle Céspedes, me dijo que me darían las cosas que le tocan a mi hija solo si yo entregaba el consultorio. Después me llegó un recado suyo de que si no entregaba esto me iban a quitar la ayuda de Asistencia Social, es decir, la chequera de 3.790 pesos", refiere.
Yarisleidy Santana Marín, quien fue desalojada de un consultorio, cuenta: "Yo iba a todos lados explicando mi situación. Tengo cuatro niños, de siete, tres, dos años y seis meses la menor. Vivo en Callejón La Ford, en casa de tierra, que se moja, es un cuarto con cocinita y baño. El niño de dos años padece dermatitis y problemas respiratorios por su alergia, vive enfermo. Debido a todo eso yo tomé la decisión de irme para allí, para el Consultorio No. 4, de donde me sacaron. Salí por mis propios pies, pero se portaron malísimo".
"El padre de mis dos hijos menores, que es mi pareja actual, es militar. Pero tengo una niña que es 'Tarea Victoria', porque el padre está recluido en el centro penitenciario de Nieves Morejón y por ella nunca me han dado nada. Yo trabajo en la farmacia del 12 Plantas, ahora estoy de licencia".
Finalmente, Alianet Soriano Méndez, cuenta: "Tomé esta decisión porque vivía en un campo donde no había agua ni buena alimentación para los niños. Son cinco y solo la hembra no vive conmigo, sino con mi mamá en Ciego de Ávila. Cierto que me dieron esa casa en La Palma hace como tres años, el niño menor no había nacido. Y la vendí para comprar cosas para adentro: lavadora, televisor, ollas y comida. Me compré otra casita en Las Yayas, que no tiene condiciones para ellos".
"A veces cuando una es madre y quiere a los hijos la desesperación te lleva a todas estas cosas solo para que ellos tengan mayor comodidad. Sí me he sentido apoyada, pero me han prometido muchísimas cosas y no han cumplido; las cosas de adentro de la casa, por ejemplo, no me las entregaron, y yo no tenía de nada, ni dónde sentarme ni dónde dormir".
"Yo pienso que tal vez el Gobierno en algún momento me dé la oportunidad entregándome algo donde vivir para que los niños tengan mayor comodidad aquí en la ciudad, yo pueda trabajar y no tenga que depender de nadie", termina.
Pese a lo detallado de tales denuncias, Escambray no interrogó a las autoridades que habrían ignorado los reclamos de las madres.
El reporte finaliza reuniendo las reacciones de presuntos vecinos afectados por la pérdida de su consultorio médico: "No la van a sacar, olvídate, porque si lo hacen eso va para los derechos humanos"; "Enseguida viene alguien, lo sube a las redes y verás lo que es atacar a Cuba"; "Claro que tienen que sacarla, ¿quién la mandó a vender la casa que le dieron?"; "Esta Revolución es demasiado benévola, por eso abusan"; "¿Y dónde quedan los derechos del personal de Salud y de los pacientes?".
El problema de las "madres okupas" en Cuba apenas aparece en los medios oficiales, que nunca reportan cuando se utiliza la violencia para expulsarlas de los locales estatales ni cuentan las penurias de numerosas mujeres que se ven en la necesidad de recurrir a esta clase de acción para tener un techo donde refugiarse. Tampoco hacen análisis serios de la situación de miseria que afecta a la población, en especial a las madres solas.
A fines de 2024, la directora general de la Vivienda, Delilah Díaz Fernández, informó que al cierre del año 2024 solo el 65% de las 4.078.519 viviendas contabilizadas en el fondo habitacional de la Isla se encontraba en buen estado técnico.
El Gobierno cubano dejó caer la construcción de viviendas en un 64% en solo cuatro años, según datos oficiales contenidos en el Anuario Estadístico de 2023. De 15.491 viviendas que el Estado cubano edificó en 2019, en 2023 solo fueron 6.205.
Así, el déficit habitacional constituye uno de los problemas que más golpea a los cubanos y que el Gobierno no ha sido capaz de solucionar en décadas. El deplorable estado de las edificaciones añade más presión a la situación. Los derrumbes frecuentes, ya sea por fenómenos meteorológicos o por el propio peso de los años sin mantenimiento constructivo, arrojan a decenas de familias a albergues o situaciones de hacinamiento cada año.