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Alimentación

La crisis del pan en Cuba se agrava: subida de precios, producción intermitente y racionamiento por edad

Autoridades dan la cara en un intento de aplacar el malestar en tono a un alimento básico y esencial, para informar del desastre no para ofrecer soluciones.

Guantánamo
Pan de la cuota.
Pan de la cuota. Venceremos

La crisis crónica del pan en Cuba ha entrado en una nueva fase, marcada por el encarecimiento de precios, la paralización de molinos por falta de trigo y medidas de racionamiento que excluyen a buena parte de la población del pan normado.

En Guantánamo —publicó el periódico oficial Venceremos—, el intendente Alexander Cala Rodríguez anunció una subida en los precios del pan vendido por formas de gestión no estatal y panaderías pertenecientes a la estatal Empresa Cubana del Pan.

Desde el 12 de mayo, el llamado "Pan Manzana" de 40 gramos cuesta 25 pesos, el "Flautín" de 70 gramos sube a 40 pesos, y la "Flauta" de 130 gramos alcanza los 100 pesos. Las autoridades locales justifican esta medida por el alza en los costos de materias primas, insumos y energía, además de los márgenes de ganancia del sector privado.

Esta medida ocurre, además, en un contexto de racionamiento drástico del pan normado. Según la nota oficial, solo los niños de 0 a 13 años y sectores sociales priorizados —hospitales, centros escolares y programas de atención a personas vulnerables— continúan recibiendo el pan incluido en la canasta básica. La causa: la falta de arribo de trigo al país.

La situación es igual de crítica en Santiago de Cuba, donde el molino local está paralizado por la falta de materia prima. En declaraciones recogidas por Tuquino TV, autoridades del sector aseguraron que actualmente dependen del suministro de harina desde La Habana, lo que ha obligado a un sistema de distribución "rotativo" entre municipios. A pesar de las restricciones, se insistió en que cuando un municipio recibe harina, se garantiza pan para el 100% de su población en ese momento. Sin embargo, esto ocurre de manera intermitente y sin fecha fija para cada localidad.

Cuba necesita al menos 20.000 toneladas mensuales de trigo solo para cubrir la elaboración del pan normado.

En Mayabeque, el panorama también es sombrío. De acuerdo con un reporte de Telemayabeque, la entrega del pan se realiza en ciclos de dos a cuatro días, alternando municipios, debido a las limitaciones en el suministro de harina. A esto se suman problemas energéticos que afectan la producción: cortes de electricidad han obligado a utilizar hornos de leña y grupos electrógenos. Además, la pérdida de masa panificable durante los apagones ha comprometido la calidad y el gramaje del pan, que actualmente es de apenas 60 gramos y se vende a 75 centavos.

Las autoridades insisten a la población en mantenerse informada por canales oficiales, pero los datos a cuentagotas y contradictorios no calman el hambre. Mientras algunos gobiernos locales anuncian racionamientos estrictos por edad, otros aseguran la cobertura total "cuando hay disponibilidad", en un sistema cada vez más desigual y dependiente de la improvisación.

La situación del pan, un alimento básico y símbolo del deterioro del poder adquisitivo cubano, refleja con crudeza el colapso del modelo económico del régimen, incapaz de garantizar la alimentación esencial de su población. 

El informe En Cuba Hay Hambre (2024), elaborado por Food Monitor Program y recientemente publicado, reveló que "el 96,91% de los entrevistados ha perdido acceso a los alimentos debido a la inflación y a la caída del poder adquisitivo. El 98,82% atestigua un aumento significativo en los costos de los alimentos en los últimos 12 meses".
 

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