La apertura de otra tienda donde solo se admite el pago en dólares estadounidenses ha generado indignación y disímiles criterios entre la población habanera, tanto por la inauguración de otro mercado que excluye al cubano de a pie, como por su ubicación: la otrora sede del emblemático Ten Cents de Galiano y San Rafael, ahora rebautizado como Casalinda.
Esta expansión de tiendas en moneda estadounidense, en el contexto de una severa crisis económica, profundiza la pérdida de valor del peso cubano, en el que cobran sus salarios los trabajadores estatales, y ensancha el apartheid económico en detrimento de aquellos cubanos que no tienen acceso a ninguna divisa extranjera.
Mientras observa resignada desde el parque Fe del Valle la entrada de Casalinda, la habanera Amparo Castañer apenas da crédito a la respuesta de un trabajador de la tienda ante su pregunta de si en el establecimiento podía pagar con tarjeta MLC.
"'Solo en dólares', me dijo el joven. Resulta que ahora ni siquiera los MLC tienen valor en el país. MLC, recordemos, que están respaldados por divisas extranjeras, pero que ahora son cada día más inútiles", comenta Castañer.
"Al enterarme que esta tienda estaba ubicada en lo que antaño fue el Ten Cents más famoso de La Habana, creí que sería para todos, como para todos fueron los Ten Cents. Me gustaría preguntarle directamente a Díaz-Canel qué somos para él aquellos cubanos que confiamos en el peso cubano, luego en los MLC y en todas sus promesas sobre que la dolarización sería parcial y coyuntural. ¿Qué nos hacemos los que no tenemos un familiar en el extranjero que nos provea los dólares?", añade Castañer, quien compra los MLC al valor del mercado informal de divisas.
Los pagos en Casalinda solo pueden realizarse mediante tarjetas Visa, Mastercard, Clásica, o en efectivo en dólares estadounidenses. Como ocurre en las decenas tiendas en dólares que está abriendo el castrismo en el país, estas vías de pago vetan el acceso incluso a los cubanos con tarjetas MLC. Al cierre de esta nota, la cotización del dólar estadounidense en la Isla rondaba los 360 pesos y la del MLC los 265 pesos.
"Tanto que criticaban al capitalismo y a sus modelos comerciales, que incluían precisamente a los Ten Cents y a las conocidas tiendas por departamentos, resulta que ahora una sede de los antiguos Ten Cents se ha convertido en un comercio mucho más clasista que aquellos que criticaban", señala la habanera Angélica Miyares.
"Al menos en los antiguos Ten Cents, antes del triunfo de la Revolución, podías entrar a recrear la vista por sus diferentes departamentos. Pero en Casalinda no te permiten ni eso, a menos que muestres las tarjetas permitidas o los dólares en efectivo, y eso que el eslogan de esta cadena es 'La mejor tienda para tu familia'. Supongo que este eslogan está dirigido a los familiares que radican en el extranjero", agrega. "Se siente una traicionada al ver cómo se hacen añicos las promesas de la Revolución de la cual dice Díaz-Canel que es 'continuidad'".
Los Ten Cents fueron comercios minoristas filiales de la matriz norteamericana F. W. Woolworth Company. Su éxito se basó en la venta de mercancías a cinco y diez centavos, y en comprar los productos directamente a los fabricantes. Esta compañía llegaría a inaugurar en Cuba diez sucursales, de las cuales cinco se encontraban en La Habana.
El Ten Cents de Galiano fue inaugurado en 1924, y su estructura, basada en la variedad de servicios en los que se incluían cafeterías, peluquerías y atracciones infantiles, constituía la última novedad en materia de tiendas departamentales por aquellos años.
En La Habana los Ten Cents estaban ubicados en Obispo, Galiano, Monte, 23 y 10, y La Copa.
Para Álvaro Labrador, los mercados y tiendas "muy lejos de la igualdad", en los que "un obrero tenía que conformarse con mirar desde la vidriera", no son algo reciente.
"Estoy hablando de la desaparecida Sears o de la dulcería Gran Vía, por poner dos ejemplos. Ningún cubano con memoria me puede decir que con el salario mínimo en la década de los 80 podía darse el lujo de ir a Sears todos los meses, o la Gran Vía todas las semanas, porque estaría mintiendo", argumenta. "Es por eso que no fue una sorpresa para mí ni cuando abrieron las tiendas en MLC ni ahora con la instauración de tiendas solo en dólares".
A inicios de la década de 1980, en la antigua sede de la cadena Sears en La Habana —actual Palacio Central de Computación— el régimen estableció un mercado paralelo de productos importados, entre ellos quesos, yogurt, carnes y latería rusa y búlgara. Dicho mercado desapareció tras el colapso de la Unión Soviética.
Un recorrido de DIARIO DE CUBA por Casalinda, comprobó que la tienda estaba limpia, bien iluminada y con estantes surtidos, organizados. A la venta se encontraban artículos de aseo, ferretería, menaje de hogar, electrodomésticos y alimentos: champús Johnson's a 5,55 dólares, mermeladas Condi a 4,65, limpiadores a 3,20, un fregadero metálico por 25,25 o bicicletas infantiles desde 100 dólares. Una nevera puede costar como mínimo 590 dólares.
Además, la tienda ofrece servicio de compra online con entregas en La Habana y Sancti Spíritus, a través del sitio web Cubalinda. Allí, una caja de pollo de 15kg cuesta 39 dólares y una pierna de cerdo deshuesada alcanza los 93,35 dólares.
El Centro Comercial Casalinda es un negocio entre el Estado cubano y la empresa italiana Italsav. Antes esta tienda ocupó el espacio del antiguo Ten Cents de Galiano la ferretería en divisas Trasval, cerrado años atrás.
"Esto es lo que el Gobierno entiende por sustituir importaciones y parcial dolarización de la economía. ¿Cuánto más debemos esperar los millones de vulnerables para que esas sustituciones y parcializaciones nos alivien un poco esta constante sobrevivencia que ellos mismos han fomentado durante décadas?", cuestiona Amalia Montalvo.
"Un pomo de champú en Casalinda cuesta el equivalente a un salario mínimo (2.100 pesos mensuales) y ese solo ejemplo bastaría para saber quiénes pueden entrar a esas tiendas y comprar los productos y alimentos que allí se ofertan".
"Sepultar un símbolo del capitalismo como los Ten Cents, y luego, en nombre del socialismo, abrir un comercio más excluyente todavía es un cinismo infinito. Díaz-Canel dijo una vez que en el capitalismo es 'sálvese quien pueda', pero su tejado es de vidrio, porque tanto Casalinda como todas las ocurrencias económicas que establecen obligan a millones de cubanos a salvarse a como dé lugar. La Revolución debería de atenderse eso", concluye Montalvo.
Hay que decir otra vez que cada cual tiene lo que merece. Asi que aguanten como carneros y no se quejen o metanle mano y arrasen con todo lo que tienen adentro y punto.
En los años 90 entre en esa tienda. Lo unico que tenian en 'oferta" era helado, hize la cola y pague.
Despues me toco hacer otra cola para coger el helado, al preguntarle a la dependiente cual era la espera me dijo hay que esperar por las copas, cuando la retornaron la metieron en un cubo con un agua la sacudieron y la sirvieron, le dije quedate con ella (la mujer contenta se la comio.....
En 1958 en la cafeteria podias almorzar por menos de un peso (comida tipica americana sandwich hamberguer soda papas fritas ensaladas frias) y salias lleno.....
Díaz-Canel dijo, Díaz-Canel se refirió a…Bien mal andan los que toman lo dicho por Díaz-Canel S como criterio de verdad o de esperanza.
Al parecer todos entran a mirar, el pueblo cubano goza con el sufrimiento, no tienen dólares pero les encanta machacarse las neuronas.